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Pros y contras de un plan de ahorro compartido

Vivir en pareja supone compartirlo casi todo, entre otras cosas, los gastos comunes. Por ello, existen opciones como los planes de ahorro compartidos que sirven para optimizar los ingresos y minimizar los gastos

Desde que somos pequeños nos inculcan el hábito de ahorrar. Empezamos haciéndolo por un motivo de educación y responsabilidad y más adelante para conseguir algo que queremos, como un ordenador, una moto o un viaje de verano. Después los gastos cambian y empezamos a tomar conciencia de que tener unas cuentas saneadas, y tener capacidad de ahorrar, es importante para seguir consiguiendo metas: comprarnos un coche, una casa, o si tenemos hijos, hacer frente a todos los gastos que ello conlleva.

Podemos ahorrar y optimizar nuestros ahorros a través de la inversión con muchas fórmulas: la renta fija, adquirir un inmueble y rentabilizarlo o con un plan de pensiones. Pero más allá de estas opciones, si convivimos con alguien -normalmente una pareja o también un familiar o un amigo-, podemos optar por un plan de ahorro compartido. Estos planes tienen como objetivo, como su propio nombre indica, el de fomentar el ahorro, buscar rendimiento económico y evitar costes y gastos por duplicado.

Las cuentas compartidas suelen tener dos titulares. Se configuran principalmente para compartir gastos y pueden tener depósitos con una alta rentabilidad. Cuando abrimos una cuenta de ahorro con otra persona, lo hacemos para tratar de sacar partido a nuestro dinero. Lo primero que debemos tener claro es que los dos titulares gozan de los mismos derechos y obligaciones sobre el 100% del dinero.

Una cuenta conjunta puede servir para la domiciliación de los gastos comunes, ya sean las facturas de luz, gas, teléfono o la letra del coche, por ejemplo. En una de ahorro compartido las metas son un poco más ambiciosas y a largo plazo.

Ventajas de abrir una cuenta de ahorro compartida

Una de las principales ventajas es el ahorro conjunto de cara a posibles proyectos en común. Con estas cuentas se realiza una gestión de las finanzas más precisa ya que, al tener los gastos y los ahorros en el mismo lugar, configuramos mejor la balanza de ingresos y gastos.

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Con estas cuentas minimizaremos las transferencias traspasos y, con ello, evitaremos los gastos derivados. Normalmente con las cuentas de ahorro compartidas se tiende a gastar menos. Se optimizan las compras, pensando en un objetivo concreto y, por tanto, se ahorra más.

Estas cuentas tienen una operativa muy diversa ya que se pueden configurar a gusto de cada cliente, algunas requieren la firma de ambos titulares para retirar el dinero, como medida de control, y otras se pueden configurar para que todos los titulares puedan hacer movimientos libremente. Esta es la opción que más suele utilizarse por una cuestión practicidad.

Los planes de ahorro compartidos tienen la ventaja de ahorrar en comisiones de cuenta. También hay que valorar que, sumar los ahorros de las dos personas puede ayudar a conseguir depósitos más rentables y mejores hipotecas.

Desventajas de los planes de ahorro compartidos

Cuando decidimos compartir una cuenta, ya sea corriente o de ahorro, debemos saber que seremos solidarios con la otra persona respecto a los fondos. Es decir, si uno de los titulares tiene deudas, la entidad bancaria podrá embargar al 50%. Además, seremos iguales a ojos de la Agencia Tributaria, que considerará que nuestro fondo es indivisible. La propia entidad también asumirá que el depósito en cuenta es de los dos a todos los efectos, y no entenderá de divisiones, porque cuando dos personas abren una cuenta común todo pasa a ser de los dos, da igual quien aportó cada cantidad.

Otro de los inconvenientes de las cuentas conjuntas es el criterio de gasto. Es complicado que dos personas coincidan al 100% en lo que tiene que ver con el dinero. Por ello, algunos expertos consideran que lo ideal es que cada uno tenga una cuenta individual y que compartan otra con la cantidad que se decida ingresar conjuntamente.

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Las cuentas conjuntas elevan el riesgo de quiebra familiar si uno de los titulares tiene o adquiere una deuda. Separar las cuentas puede proporcionar seguridad cuando existe un problema económico que se alarga en el tiempo. De esta manera sabremos que no vamos a perderlo todo. Ante un escenario de ese tipo, una cuenta conjunta responderá solidariamente ante la deuda contraída por una de las partes, por lo que podemos quedarnos sin nada. Si las cuentas están separadas tendremos la certeza de que una de ellas estará saneada y que en ningún caso responderá a las deudas contraídas por la otra persona.

Otro de los inconvenientes que nos encontramos con este producto es no poder cerrar la cuenta si no contamos con el beneplácito de las dos partes. El banco exige que ambos titulares se personen en la entidad (juntos o por separado) para dar de baja el fondo.

Las cuentas de ahorro compartidas son una buena opción si tenemos una vida estable en pareja y tenemos un objetivo común. Nos pueden ayudar a ordenar nuestros ahorros y a ahorrarnos dinero en trámites. Sin embargo, contar con una segunda cuenta personal individualizada suele ser la opción más demandada por los ahorradores para mantener una independencia económica y poder acometer movimientos sin rendir cuentas con la otra persona.

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