Envíanos sugerencias
Futuro
3 min de tu tiempo

Los cuatro gastos principales y cómo reducirlos

Conoce las categorías de gasto principales y aprende cómo optimizar tu ahorro familiar

No todos los gastos son iguales para las familias. Comprar cinco refrescos no es lo mismo que adquirir una camiseta, incluso aunque ambas cantidades coincidieran. Existen prioridades y obligaciones, y una forma de clasificar los gastos es separándolos en gastos fijos, gastos necesarios, gastos prescindibles y gastos irregulares. Cada uno de ellos suele requerir una aproximación diferente.

Los gastos fijos

Los gastos fijos son los más complejos de reducir y tienden a ser de carácter obligatorio. El ejemplo más conocido es el alquiler o la hipoteca, que dependerá de un contrato pactado durante cierto tiempo, así como los estudios de los hijos y los gastos escolares, o la cuota de la comunidad de vecinos.

También son de carácter fijo aquellos servicios contratados en régimen de permanencia (al menos hasta que venza el plazo), el pago de una deuda como pueda ser la compra a plazos de la reforma de la cocina y los impuestos personales a los que tendremos que ir haciendo frente.

Los gastos necesarios

Los gastos necesarios son un tipo de gastos en los que tendremos cierto margen de movimiento pero que no podremos evitar. La comida, por ejemplo, resulta imprescindible. Pero presenta un gran arco de movimiento porque podemos adquirirla en un gran conjunto de comercios a diferentes precios. Algo similar ocurre con la ropa.

Los suministros del hogar, a menudo renegociables pero igualmente imprescindibles, también entrarían en esta categoría; así como el transporte y la opción de movilidad que hayamos elegido. Optar entre vehículo privado y transporte público, o desplazarnos en bicicleta e incluso andando (si tenemos la posibilidad) marcarán una diferencia de ahorro.

Los gastos prescindibles

Los gastos prescindibles son aquellos que podríamos evitar en su totalidad, pero también son de los que más nos cuesta despegarnos al ser gastos muy relacionados con la calidad de vida y el estatus social. Muchos de ellos tienen que ver con el ocio y los caprichos: desayunar fuera de casa, salir a comer, contratar televisión de pago, realizar salidas nocturnas, pedir comida a domicilio y cogernos vacaciones lejos de casa son algunos de ellos.

Nos cuesta renunciar a cierto nivel de vida. Los cambios de hábitos (desayunar en casa, dejar de fumar, plantear destinos vacacionales más próximos, etc.) pueden ser interesantes si buscamos reducir estos gastos.

Los gastos irregulares

Los gastos irregulares suelen ser un tipo de gasto problemático porque exige de nosotros cierta capacidad de ahorro y un colchón previo. Son aquellos que rara vez podremos evitar y que quedan fuera de nuestro control, o al menos no somos capaces de prever. Una derrama en la comunidad de vecinos es el ejemplo típico.

También podemos sumar aquí la rotura de un electrodoméstico, un desperfecto en casa que implique obra e incluso las multas de tráfico. Aunque estas últimas son evitables, a priori, un despiste podría tener una repercusión económica importante.

Conocer qué tipo de gasto buscamos reducir o evitar es clave para trabajar el presupuesto familiar, pudiendo priorizar aquellos en los que tengamos más posibilidades de éxito, como aprovechar los descuentos online al comprar.

 

-Temas relacionados-