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La hipoteca inversa: cómo convertir tu patrimonio en una renta mensual

Se trata de una solución financiera pensada para que los propietarios mayores de 65 años puedan obtener liquidez de su patrimonio

No es una hipoteca al uso. Es otra hipoteca: la hipoteca inversa. Quizá porque la dirección que sigue el préstamo es ‘la contraria’ a lo que tenemos en mente. La renta va del patrimonio al titular y no del titular al patrimonio. Una operación financiera que no es nueva pero sí cada vez más común y que está especialmente diseñada para mayores de 65 años que tienen una vivienda en propiedad y quieren obtener unos ingresos adicionales.

Se trata de una solución que tiene, como todo, sus ventajas e inconvenientes, pero que se presenta como una herramienta para que muchas personas mayores accedan a un ingreso extra y puedan complementar su pensión en un momento en el que la preocupación por esta es cada mayor. Para ello, se firma un préstamo hipotecario a modo de renta vitalicia poniendo como garantía la vivienda a cambio de percibir el dinero en un único pago o en forma de cuotas.

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“Los propietarios de una vivienda, mayores de 65 años, pueden obtener liquidez de su patrimonio”

La principal ventaja que presenta esta solución financiera es que su contratación no implica, a diferencia de la nuda propiedad, la pérdida de la titularidad del inmueble. Sí supone la oportunidad de poder sacar un beneficio en una generación senior cada vez más numerosa pero también más consciente de las limitaciones del sistema de pensiones. Por el contrario, el patrimonio es uno de los activos en los que las familias españolas tradicionalmente más han invertido.

Monetizar la vivienda

Se estima que en España el 90% de las personas mayores de 65 años tiene una vivienda en propiedad. Un valor percibido ampliamente como ‘seguro’ se convierte, a través de este producto, en una garantía de liquidez interesante para personas mayores de 65, especialmente en aquellos inmuebles cuya ubicación es privilegiada. Las ventajas de la hipoteca inversa son numerosas. En primer lugar, porque la persona contratante puede seguir viviendo en su casa, e incluso alquilarla.

En segundo, como apuntábamos anteriormente, porque no pierde la titularidad. En tercer lugar, la hipoteca inversa tiene ventajas fiscales. No hay que pagar por las ganancias patrimoniales ni el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados. Otra ventaja que presenta la hipoteca inversa es la posibilidad de cancelación anticipada. Por último, en caso de fallecimiento, los herederos cuentan con la posibilidad de acceder a la propiedad si hacen frente a la deuda más sus intereses.

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Requisitos de contratación

Pueden acceder a ella personas en situación de dependencia severa o gran dependencia. Además, el suscriptor de este producto, debe, lógicamente, ser propietario de una vivienda, si es posible libre de cargas, aunque no es un requisito inamovible.

“Una de las ventajas a nivel fiscal es que no hay que pagar por las ganancias patrimoniales”

Si se opta por la hipoteca inversa, el importe percibido puede llegar al 45% del valor de la tasación del inmueble, dependiendo de la entidad bancaria o aseguradora. Una cantidad que oscila en función de la edad a la que se contrata, las características y ubicación del inmueble. Para formalizar la operación, la vivienda debe estar tasada y asegurada. En el caso de la nuda propiedad, la cantidad percibida por el valor del inmueble asciende, llegando hasta el 80%, pero al fallecer el beneficiario, los herederos no tienen derecho de recuperarla.

Se trata, en definitiva, de una solución atractiva para todas aquellas personas que necesiten o deseen aumentar su renta aumentando su calidad de vida y bienestar. Un escenario nada desdeñable si tenemos en cuenta que según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la cuota de habitantes de más de 65 años pasará del 19,2% actual al 25,2% en 2033. La vivienda se convierte en un ‘plan de pensiones’ alternativo y una manera de complementar una pensión con un futuro ‘incierto’.

Fotografía de Simon Takatomi en Unsplash
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