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Evita las compras por impulso

Lo quieres y antes de que te des cuenta estás pagándolo sin casi saber qué ha pasado. Estas tres herramientas te ayudarán a combatir las compras impulsivas.

Es una realidad, en plena sociedad de oda al consumismo, la adquisición de productos y la felicidad van de la mano. Tanto es así que una de las razones por las que compramos es que nos hace sentir mejor. Así lo han demostrado estudios como el de la Universidad de Michigan (EE.UU.). Esta ecuación se aplica incluso a las compras online, como descubrieron recientemente investigadores de Corea del Sur.

El problema surge cuando compramos solo para satisfacer esa necesidad de felicidad, y lo hacemos sin meditarlo lo suficiente.

Qué son las compras por impulso

Todas las compras tienen un componente emocional, pero unas más que otras. Nuestra mente cuenta con atajos y herramientas que se activan automáticamente ante ciertos impulsos. Se trata de mecanismos que nos han permitido sobrevivir como animales durante nuestra evolución, pero que ahora mismo pueden llevarnos a actuar de forma poco racional e impulsiva.

Cuando se trata de compras no planificadas, sin ningún tipo de análisis previo, se habla de compras por impulso. ¿Cómo es posible evitarlas? Una de las maneras es obligarte a activar la parte racional de tu cerebro que el psicólogo Daniel Kahneman describe en su libro Pensar rápido, pensar despacio. Estas técnicas concretas sirven para hacerlo.

La regla de los 10 minutos

La estrategia más eficaz para evitar cualquier acto por impulso es dejar espacio temporal para que nuestro cerebro racional tome conciencia de lo que va a hacer. Como la psicóloga Kelly McGonigal explica en su libro The Willpower Instinct, basta con separar diez minutos el impulso de compra de la decisión final para que haga efecto. Así se consigue reprimir el estímulo inicial de comprar.

Esta regla se puede adaptar y dejar pasar más tiempo, como una semana, para las grandes compras. Así es posible meditar mejor la compra e incluso aplicar las siguientes técnicas.

La técnica 10-10-10

¿Cómo me voy a sentir respecto a esta compra dentro de diez minutos?, ¿y dentro de diez meses?, ¿y en diez años? Esta es la técnica 10-10-10 de la experta en finanzas Suzy Welch. Aplícala a las compras por impulso y a cualquier otra decisión vital.

De nuevo, se trata de poner la compra en perspectiva. Y es que nada más comprar te sentirás bien, pero en cuestión de poco tiempo puede que no tanto. Por eso mismo a veces es complicado alinear los gastos con lo que realmente te hace feliz.

Las tres preguntas que debes hacerte

En línea con los consejos anteriores, es posible reprimir el impulso inicial de compra con tres preguntas concretas:

  • ¿De verdad lo necesito? Esta es la pregunta más importante y la que sirve para diferenciar entre deseos o caprichos y necesidades reales. A modo de ejemplo, puedes querer un móvil nuevo y de último modelo, pero no lo necesitas si el que tienes funciona bien.
  • ¿Tengo que endeudarme para comprarlo? Esta pregunta sirve, sobre todo, para las compras de mayor importe, donde es fácil que cuentes con opciones de financiación. Si tienes que endeudarte, bien puedes esperar y ahorrar con esa compra como objetivo.
  • ¿Puedo encontrarlo más barato? Una forma de evitar el impulso es activar un impulso diferente, el de la aversión a la pérdida. Nos gusta ganar, pero sobre todo odiamos perder y comprar algo más caro equivale a perder. Con esta pregunta te obligas a tener que buscar otras alternativas y utilizar métodos como comparadores, algo que normalmente no querrás hacer en el momento si estás en una tienda.

Independientemente de la técnica, la clave para no comprar por impulso es encontrar una fórmula que te obligue a pensar antes de comprar. Así será tu cerebro racional quien tome la decisión, y no tu parte más animal. 

Fotografía de Kai Pilger en Unsplash
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