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Futuro
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Entrena tu cerebro para ahorrar

Descubre cómo convertir el ahorro en un hábito de la mano de la experta Marta Romo

“Me encantaría ahorrar más, pero no sé cómo… se me da muy bien gastar, pero no sé ni por donde empezar a ahorrar”. Si alguna vez has pensado esto, ¡bienvenido al club! 

La realidad es que nos cuesta bastante guardar para un futuro porque, en general, no nos han enseñado a hacerlo y, por otro lado... nuestro cerebro no nos lo pone fácil. 

Sí, has leído bien. El cerebro tiene parte de culpa en esta situación. Y es que estamos programados para la recompensa inmediata: Ganar dinero o gastar dinero, y eso de aplazar el premio, es decir, ahorrar, requiere un esfuerzo. 

APRENDER A AHORRAR

Pero hay buenas noticias, gracias a las últimas investigaciones sobre plasticidad cerebral, sabemos que podemos aprender durante toda la vida y generar nuevos hábitos. Para que nuestro cerebro se convierta en nuestro aliado en esto del ahorro, tenemos dos claves: 

  1. La atención: Nuestra capacidad atencional es limitada, por eso es clave poner foco en lo que realmente queremos, pues donde pongas tu atención, pondrás tu acción. 
  2. La constancia: Acostumbrarte a hacer algo lo convierte en un hábito a medio plazo

Tal y como comentamos Sergio Fernández y yo en esta conversación, hay distintos trucos para automatizar el ahorro, pero aquí tienes algunas de mis ideas favoritas que combinan atención y constancia:

  • Ponte objetivos a corto y a largo plazo. Tener el objetivo en mente, te ayudará a saber para qué ahorras. Es muy importante que lo visualices, que sea algo muy concreto para que el cerebro dirija su atención. Anticipar situaciones también nos produce placer. 
  • Ahorra primero, gasta después. Usamos fórmulas de ahorro que no funcionan porque seguimos ahorrando como lo hacían nuestros padres y nuestros abuelos. Desde pequeños hemos aprendido a dejar el ahorro para el final. Nos daban la paga el viernes y la gastábamos el fin de semana, lo que sobrase era lo que llegaba a la hucha. Ahorrar ya no funciona, la solución es preahorrar.
  • Pon en reposo los gastos innecesarios. Espera al menos un par de días y, si puedes más tiempo, ¡mejor!, para comprarte ese capricho al que le estás dando vueltas. Muchas veces tomamos decisiones financieras totalmente irracionales porque en nuestro cerebro predomina la urgencia y la inmediatez en vez de priorizar lo que realmente necesitamos.
  • Automatiza y sistematiza el ahorro. Significa poner nuestras finanzas en ‘modo piloto automático’; al no tener el dinero disponible delante de ‘nuestras narices’, la tentación de gastarlo desaparece. Así conseguimos que el ahorro forme parte de nuestros gastos fijos mensuales. 
  • Busca razones emocionales para ahorrar. Es imposible convencer a alguien de que es bueno ahorrar usando solo la razón. El 95 % de las decisiones que tomamos son irracionales. Nuestro cerebro consciente solo nos dirige un 5%. La mayor parte del tiempo, estamos ‘en piloto automático’ en base a nuestras creencias y hábitos. 
  • La gamificación. Haz del ahorro algo divertido, establece metas y date un premio cuando las consigas. ¡Ah! Y no hace falta gastar dinero para darse un premio. Contárselo a alguien, por ejemplo, ya es una recompensa en sí. Descubre tu capacidad para ahorrar analizando qué gastos puedes evitar, así ganarás confianza para seguir ahorrando. 
  • Apuesta por la edad temprana. Una de las razones que impiden que ahorremos con facilidad es la gratificación demorada y está directamente asociada con la madurez del cerebro. Por eso es clave educar en el ahorro desde bien pequeñitos. ¿Cómo? Utilizando lo menos posible las recompensas inmediatas.

Como ya hemos mencionado, todos estamos programados para la recompensa inmediata, esto es lo que nos lleva a gastar y buscar el beneficio, pero lo que no hemos dicho todavía es que también estamos preparados para la aversión al riesgo, que nos hace no querer perder dinero. Si nos conocemos un poco mejor y sabemos cómo manejar estas preferencias cerebrales, lograremos tener un auténtico equilibrio en nuestras finanzas y conseguir hacer del ahorro un hábito en nuestro día a día. 

 

 

 

 
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