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Efectivo o tarjeta, ¿qué es mejor para ahorrar?

Descubre si el método de pago realmente influye en tu capacidad de controlar los gastos

Cada vez nos preocupamos menos por llevar dinero en efectivo encima. Según datos del Banco Central Europeo, los españoles tenemos en la cartera una media de 50 €. Esto se debe a la generalización y popularización de los nuevos métodos de pago, que han hecho que el cash se destine mayoritariamente a pequeños gastos como los realizados en bares y cafeterías (84%) y en tiendas pequeñas o de barrio (76%). 

Sin embargo, cuando hablamos de ahorrar, no es lo mismo pagar de una forma que de otra. Dependiendo del método de pago que utilicemos tendremos un mayor o menor control de los gastos

Ventajas y desventajas de utilizar el efectivo

La principal ventaja de utilizar el efectivo es que tu gasto se limita a la cantidad de dinero que lleves encima. Esta opción es interesante para aquellas personas que no pueden resistirse a las compras compulsivas que tanto daño hacen a nuestro ahorro diario.

Hay que tener en cuenta, además, que a día de hoy, el efectivo continúa siendo el único medio de pago aceptado en todas los negocios (incluidas muchas tiendas online, que permiten pagar contra reembolso). Aunque, eso sí, siempre y cuando la compra tenga un precio inferior a 2.500 €. Por encima de esta cantidad, la legislación española obliga a pagar mediante medios electrónicos.

Además, existe un cierto riesgo de robo, especialmente si llevamos mucho dinero en efectivo encima. Por otro lado, en caso de uso indebido, es imposible rastrear quién ha estado detrás de la compra. Por estas razones, el efectivo es un método de pago que, en comparación, es más inseguro.

Ventajas y desventajas de utilizar la tarjeta

Para muchas personas, las tarjetas de crédito y de débito continúan siendo a día de hoy un foco de inseguridad y de descontrol de gastos. Nada más lejos de la realidad. En este tipo de medios de pago podemos establecer límites máximos de compra diaria, saber quién ha efectuado un cargo en un momento determinado y, en algunas, estar protegidos, porque incluyen seguros que son particularmente útiles en viajes. 

Eso sí, es importante diferenciar entre las tarjetas de crédito y las de débito. Con las primeras disponemos de un crédito que puede poner en jaque todo nuestro presupuesto familiar en caso de utilizarlo de forma indebida. En las de débito, en cambio, el cargo se efectúa en el mismo momento de la compra, de modo que siempre sabemos cuál es nuestro saldo disponible.

El principal inconveniente de las tarjetas bancarias es que todavía no están aceptadas en todos los comercios. Es previsible que, con el tiempo, esté más que asumido comprar el pan o el periódico con nuestra tarjeta de crédito o de débito, pero de momento debemos seguir llevando dinero efectivo encima. 

Entonces, ¿qué es mejor si queremos ahorrar?

La respuesta a esta pregunta es, como siempre: Depende. Tal y como hemos visto, cada uno de los métodos tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Mucha gente piensa que el efectivo es mejor porque así no gasta más de lo que lleva encima; otros, en cambio, defienden que con las tarjetas y el registro a través de herramientas como las apps bancarias consiguen controlar mejor los gastos. 

Lo importante es conocerse a uno mismo para encontrar la forma de pago y el método de ahorro que nos funcione mejor.

Fotografía de Nick ter Haar en Unsplash
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