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Descubre qué tipo de inversor eres

Aprende cuáles son las principales claves del ahorro y descubre a qué tipología de inversor perteneces tú: ¿valiente y arriesgado o prudente y conservador?

¿Eres de los que destinan, sistemáticamente, un porcentaje de sus ingresos al ahorro a principios de mes?, ¿o de los que ahorra de manera esporádica cuando, puntualmente, les sobra algo?

Tipos de ahorradores hay muchos, pero no todos saben hacerlo bien. “El primer conocimiento básico es comprender la importancia del ahorro y entender que el sacrificio que se hace en el presente es un beneficio que se tendrá en el futuro. Por lo tanto, se puede y se debe aprender a ahorrar”, apunta Pau A. Monserrat, experto en finanzas personales y economista de Enfintech.com.

Para una primera vivienda, para la jubilación, para los estudios de los hijos o para tener un buen colchón financiero del que disfrutar en el futuro, una buena planificación es necesaria. Lo primero que hay que plantearse es para qué se está ahorrando. Eso permitirá conocer el horizonte temporal y, por lo tanto, cuánto hay que ahorrar y de qué manera para lograr los objetivos deseados.

Lo importante no es la cantidad sino el porcentaje. Cada mes, una parte de nuestros ingresos tiene que ir a ahorro e inversión. ¿Qué parte? Depende de las posibilidades de cada persona y familia, pero si estamos ahorrando menos de lo que podríamos, vamos por mal camino”, advierte el experto en finanzas personales.

Como un gasto más

Tenemos tendencia a ver el ahorro como algo voluntario, incluso como algo que hacemos si nos sobra dinero a final de mes, y debemos empezar a verlo como si fuera un gasto más. La periodicidad y la constancia son fundamentales para lograr un buen ahorro. “Más que ahorro, se trata de inversión, porque, hoy en día, con tipos de interés negativos, ahorrar, en el sentido básico de la palabra, es perder dinero”, asegura Pau A. Monserrat. Si no invertimos nuestros ahorros en un vehículo financiero que supere la inflación y compense el riesgo asumido, el incremento de precios acabará reduciendo nuestra capacidad adquisitiva a medida que pasa el tiempo.

De ahorradores a inversores. Esa es la transición que, por lo tanto, tenemos que hacer para huir de viejas prácticas que ya no funcionan y poder rentabilizar nuestro dinero. “Además de saber ahorrar, hay que saber invertir ese ahorro. De nada nos sirve hacer un esfuerzo a principios de mes para perder dinero”, explica el economista. Hay ciertas normas que pueden ayudarnos en este cometido:

1. Conocer las bases del ahorro y la inversión

Formarse en productos financieros de manera continua, bien a través de un asesor, bien a través de recursos al alcance de todos. En Internet hay cantidades ingentes de información de este tipo: Iahorro, Rankia o Bloomberg, por ejemplo.

 

 

 


 

2. Saber que no hay rentabilidad sin riesgo

“No existe el producto que nos da un poco de rentabilidad a cambio de no arriesgar el capital. Salvo en épocas muy extrañas, como cuando los depósitos estaban por encima de la inflación, lo normal es que estos renten por debajo de ella. Por lo tanto, ese producto que aparentemente nos asegura el capital y nos da una rentabilidad fija no existe, porque ese ahorro se lo come la inflación”, describe Pau A. Monserrat.

3. Invertir en fondos de inversión de renta variable

El producto en el que la combinación fiscalidad-rentabilidad es mejor. “No invierte en fondos de renta fija porque sabe que con el escenario que tenemos de tipos de interés 0, a la que suban un poco los tipos de interés, la renta fija va a caer. Y escoge rentabilidad variable, al menos, en un importe muy importante”, especifica el economista. Después, la parte que necesita tener disponible la puede haber destinado a fondos de renta fija a corto plazo. La diversificación es importante.

Sentadas las bases del ahorrador ideal (ese que está entre el moderado y el arriesgado), ¿te atreves a identificar a qué tipología perteneces tú?

  • El muy conservador

Es el que no está dispuesto a arriesgar nada de capital y tiene el dinero en una cuenta corriente o en un depósito. “El ahorrador imposible, lo llamo yo. Dada la situación actual, no sólo no gana dinero sino que lo pierde: por mucho que los depósitos renten nominalmente un 2% o 3%, la inflación siempre, en términos generales y normales, es superior al interés nominal de los depósitos. Hay un interés real negativo”, explica el experto en finanzas personales.

  • El conservador

No quiere invertir en bolsa ni en productos de renta variable. Prefiere los depósitos, planes de pensiones y fondos de inversión, siempre de renta fija, porque piensa que así no asumirá riesgos. “En situaciones como la actual, es más arriesgada la renta fija que la variable. Cuando los tipos de interés suben, la renta fija pierde valor”, puntualiza Pau A. Monserrat.

 

 

 


 

  • El moderado

Invierte en fondos de inversión de renta variable y también mixtos (renta variable y renta fija) y puede incluso plantearse planes de pensiones, no solo de renta fija, sino que asuman un poco de riesgo. Y siempre sabiendo que la rentabilidad fiscal que obtiene del plan de pensiones, en la fase de aportaciones, la va a reinvertir. “Este ahorrador será más o menos moderado dependiendo de su situación económica, su edad y de si tiene o no familia. Una persona de edad avanzada, que en un plazo corto a va a necesitar liquidez, no va a arriesgar con productos a largo plazo. En cambio, una persona de 25 años va a arriesgar más, porque a largo plazo sabe que es posible que la inversión le salga más rentable”, diferencia el economista.

  • El arriesgado

No tiene miedo. Va directamente a los fondos de renta variable a nivel mundial. Y, dependiendo del momento, en una u otra zona geográfica. Invierten porcentajes más altos de su capital en opciones de inversión que contemplen un mayor nivel de volatilidad. Y, como sabe que la bolsa se caracteriza por sus frecuentes oscilaciones, tiene un objetivo a largo plazo.

Fotografías de Marten Bjork y Chris Liverani en Unsplash
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