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Cómo evitar la trampa del gasto creciente

La tendencia de gastar más cuanto más ganamos dificulta el ahorro

“Ahora no puedo ahorrar porque mi sueldo es muy bajo, cuando gane más lo haré”. Seguro que has escuchado esta frase alguna vez, si no la has pronunciado tú mismo. De hecho, este argumento se ha convertido en uno de los motivos más repetidos por los españoles al justificar por qué no ahorran

Sin embargo, seguro que también has visto cómo ascensos y aumentos de salario no se materializaban en ese ahorro, sino en más gastos. Esto es lo que Luis Pita, experto en ahorro de Preahorro.com y autor del libro Ten peor coche que tu vecino  (Ed. Lid) denomina la trampa del gasto creciente.

¿Qué es el gasto creciente?

“En el penúltimo año de carrera realicé unas prácticas como ingeniero. Me propuse ahorrar parte del dinero, pero no lo conseguí. ‘Claro -me dije-, mi salario es todavía muy bajo, cuando tenga uno mejor ahorraré’. Cuando terminé la carrera empecé a trabajar en una empresa con un sueldo muy bueno. ¿Sabes cuánto había ahorrado dos años después? Exactamente lo mismo, nada de nada”, recuerda Pita.

Ganaba más del doble, pero también gastaba más del doble, así que seguía llegando a fin de mes con la cuenta a cero”, ilustra. En eso consiste precisamente la trampa del gasto creciente y lo peor de todo es que es algo que hacemos de forma totalmente inconsciente.

“Es muy fácil gastar el dinero cuando lo tienes a tu disposición”, relata el experto. Por un lado, la mente humana está diseñada para gastar ahora y no más tarde. Buscamos la recompensa inmediata y nos cuesta postergar las gratificaciones. Es lo que las finanzas conductuales denominan el sesgo del presente.

Por eso mismo, “lo más habitual es que tu gasto se adapte automáticamente a tu nuevo salario. Tienes más, gastas más, así de fácil”. Y lo peor de todo es que en muchos casos son gastos innecesarios. “Creamos necesidades que antes ni nos habíamos llegado a plantear, como cenar en restaurantes más caros o comer fuera de casa tres veces por semana”, indica Pita.

Por otro lado, la propia sociedad te empuja a consumir más y a buscar determinadas facilidades según vas avanzando en tu carrera profesional. Un jefe debe conducir, vestir y vivir de una manera determinada acorde a su puesto. Es el llamado efecto arrastre o el sesgo de la conveniencia social y es muy difícil escapar de él. El problema es que todo esto tiene un precio, tu propia libertad financiera, la salud de tus finanzas.

Resístete al gasto creciente

Caer en la trampa del gasto creciente es muy fácil. Pero evitarla también puede serlo. La clave está en adelantarse a ella con una respuesta automática. Gastamos más cuando ganamos más, así que la solución es tan fácil como ahorrar un 80% de tus subidas de sueldo.

“Si ya estás a gusto y contento con tu actual nivel de vida, ¿por qué cambiarlo para gastar más en cosas que no tienen por qué hacerte más feliz necesariamente?”, precisa Pita. Su receta es sencilla: no quemar todo el dinero de la subida y guardar una parte, aproximadamente el 80%. El resto, un 20% de ese aumento “se puede utilizar y gastar como premio al trabajo bien hecho, porque es importante hacerlo”. Así estarás entrenando tu cerebro para ahorrar sin darte cuenta. Esta misma estrategia puedes aplicarla también a tu bonus anual para ahorrarlo y construir tu libertad financiera. 

Puedes incluso poner coto a la trampa del gasto creciente sin una subida de sueldo. “Basta con preahorrar o separar todos los meses una parte de tu salario al principio de mes”, explica Pita. Aquí puedes ver cómo hacerlo de manera sencilla.

Fotografía de Joshua Ness en Unsplash
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