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Futuro
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Cómo corregir los malos hábitos financieros

Si te preguntas por qué llegas a final de mes sin ahorrar a pesar de contar con ingresos suficientes, quizá tengas que replantearte algunos de tus hábitos

Los primeros días de cada mes, la cuenta bancaria suele renovarse. Ese ingreso salarial y otros, como las pagas extra o devoluciones- pueden traducirse en muchas cosas, desde compras hasta ahorro. Saber cómo manejar ese dinero y cómo plantear nuestro futuro monetario nos ayudará a mejorar el horizonte financiero. Estos son algunos consejos.

1. Márcate una meta

Si no tienes ninguna expectativa respecto a tu dinero, es más fácil que lo gastes sin pensar en lo que supone. Para evitarlo, es necesario pararse a pensar en nuestra situación financiera, marcarnos metas de ahorro o establecer plazos para saldar nuestras deudas en caso de que existan. Tú eres el que mejor conoce su propio bolsillo, por lo que ser realista está en tu mano.

2. Elimina gastos superfluos

¿Cogiste un taxi cuando existía la opción de un autobús? ¿Decidiste comer fuera toda la semana? ¿Compraste por impulso ropa que no necesitas? En ocasiones, controlar los gastos superfluos se traduce en un ahorro mayor del que esperamos. No se trata de vivir sin gastar en ocio, gastronomía o retail, sino de identificar los gastos y dirigir nuestro dinero hacia cosas que verdaderamente supongan una diferencia.

3. Cuenta con un fondo de emergencias 

Lo ideal es que cuentes con unos ahorros que supongan de tres a seis veces tus gastos mensuales comunes. De esa forma, cualquier imprevisto te cogerá con la espalda cubierta, en especial si tu objetivo es mejorar tu ahorro.

4. Controla tus ingresos y tus gastos

Euro a euro se puede conseguir un buen colchón monetario. Los llamados ‘gastos hormiga’ –que normalmente no se tienen en cuenta- pueden suponer un cambio de hasta 200 euros al mes. Ese café, esa revista o esa chocolatina de una máquina de vending no conllevan un gran desembolso, por supuesto, pero su conjunto a lo largo de un año puede sorprendernos. Prueba a sumar.

5.Establece porcentajes de gasto

Normalmente se suele estimar que un consumidor medio no puede gastar más del 25% de sus ingresos netos en vivienda, del 15% en comida y del 10% en entretenimiento. Sin embargo, cada persona es un mundo y eso se aplica también a los gastos. Distribuye tus porcentajes por nivel de importancia, dedicando parte al ahorro y siendo coherente con tus comportamientos.

6.Evita las comparaciones

Mira a tu alrededor para buscar ejemplos de inspiración, pero no compares tus gastos a los de los demás, en especial si no conoces su salud financiera. Cada situación es genuina, y los ingresos y ahorros son variables. No pretendas igualar un nivel de vida en cuanto a gastos diarios y extraordinarios (vacaciones, bienes, regalos…) si tus ingresos no te lo permiten.

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