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Amueblar tu casa y pagarlo a plazos, ¿es eficiente?

Lo sabemos: no es lo mismo pagar 3.000 euros al contado por cambiar todo el mobiliario de tu hogar que 60 € al mes durante cinco años. Lo primero implica haber pre ahorrado, y no todas las familias tienen el poder adquisitivo para poder hacerlo. Por ello, muchas veces optamos por la alternativa del pago aplazado. Pero, ¡ojo! Porque esta opción rara vez es a coste cero y podemos acabar pagando mucho más de lo que teníamos planificado.

Lo primero a tener en cuenta antes de optar por un pago a plazos para amueblar tu casa son las diferentes alternativas para hacerlo. Podemos utilizar nuestra tarjeta bancaria de crédito, pedir un préstamo personal u optar por financiar la compra en el propio establecimiento. Lo importante, elijamos la opción que elijamos, es fijarnos en el tipo de interés y sobre todo en la Tasa Anual Equivalente (TAE) y comparar siempre las distintas opciones.

Por regla general, los préstamos personales concedidos por tu entidad financiera –y no por entidades de préstamos rápidos– suelen tener mejores condiciones que la opción de fraccionar nuestra compra a través de la tarjeta de crédito revolving. De hecho, el Banco de España reconoció en 2016 que este tipo de tarjetas eran problemáticas y hacía una serie de recomendaciones de buenas prácticas. Entre ellas, que la entidad financiera de la tarjeta debía hacer una proyección de vida del pago cada vez que lo aplazáramos, en función de las cuotas o porcentajes de liquidación. Su principal problema es que al monto acumulado hay que sumarle el interés, que cada mes se calcula sobre la deuda, por lo que sigue creciendo mes a mes hasta que devolvemos todo el importe, llegando a haber casos en los que los intereses terminan superando al precio de compra. 

Todo lo que debes saber si financias tu compra con el comercio

En cuanto a los comercios, una de las prácticas que más suelen utilizar es el enganche de los créditos al 0% de interés (TIN). Hay que tener cuidado, porque el indicador que refleja el coste real de un crédito es el TAE. Pongamos un ejemplo. Si compramos un sofá por 1.000 euros y el tipo de interés es al cero, pero el TAE es del 10%, el coste del crédito será de 100 euros. La explicación de esta diferencia es porque en el TAE se incluyen tanto el tipo de interés como las comisiones, por ejemplo, si la apertura del préstamos tiene algún coste, y el plazo de la operación. 

Una de las claves para poder comparar fácilmente el importe total de nuestra compra es el número de plazos, un indicativo que pocos comercios suelen indicar, o por lo menos no en letra grande. Si multiplicamos el importe que debemos abonar mensualmente por el número de plazos sabremos con exactitud qué cantidad abonaremos al final del préstamo y, por lo tanto, calcular qué diferencia estaremos pagando en relación a si no nos hubiésemos endeudado. Además, hacer este cálculo nos servirá para ajustarnos al presupuesto, si es que lo tuviéramos. No es lo mismo pagar 3.000 euros que 3.600 si el TAE de nuestra operación fuese del 20%, un porcentaje que puede parecernos alto pero que VISA y Mastercard suelen superar con sus opciones de crédito. 

Fotografía de Christian Fregnan en Unsplash
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