Lo han visto 664 personas 4 minutos de tu tiempo

Cómo influye en los niños un cambio de hogar

Todo cambio implica una modificación de nuestras costumbres y rutinas, y cuando pasa por trasladarse de hogar, la adaptación es parte ineludible del proceso. Pero ¿qué ocurre cuando ese cambio de vivienda afecta también a los niños? ¿Puede llegar a influir de forma negativa en su actitud y estilo de vida?

Para Javier Urra, psicólogo forense y primer Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid, cambiar de piso y/o de ciudad no debe ser algo que, en principio, genere mucho problema: “Los niños se caracterizan por ser adaptables. Ellos viven el presente, no tienen nostalgia ni se proyectan en el futuro”. Ahora bien, este proceso afectará según la edad del menor y las circunstancias en las que ese cambio se lleve a cabo. “Si es un niño de 8-9 años no hay más problema, pero si hablamos de un adolescente es distinto. Para los adolescentes cada cambio supone un quebrantamiento porque ellos mismos están en cambio”, explica Urra, quien señala algunas claves para facilitar el proceso de traslado.

CONSEJOS PARA CAMBIAR DE HOGAR CON NIÑOS

 
  • 01.
    Hacerles partícipes de ello
    Los niños, aunque sean pequeños, forman parte de la estructura familiar y por ello hay que tenerles en cuenta cuando se toma una decisión como la de cambiar de vivienda. Lo primero que hay que hacer es comunicárselo y explicarles las razones que han hecho que la familia busque otro hogar.
     
  • 02.
    Vivirlo como un proceso normalizado
    La actitud de los adultos es fundamental para que ese cambio afecte lo menos posible a los más pequeños. Si los mayores viven el traslado como algo negativo, los niños lo percibirán y acabarán sintiéndolo de la misma manera. Por eso, lo importante es normalizarlo y no hacer de ello algo dramático. “Si la familia lo vive como un castigo, el niño lo vivirá así”, apunta Urra.
     
  • 03.
    Plantearlo como un reto y hacerlo atractivo
    Cambiar siempre tiene un costo, pero también supone una serie de retos: nuevos amigos, nuevo barrio, nuevos lugares que conocer… Si se le plantea de esta forma, el niño lo vivirá con una actitud más positiva. Pasear por el entorno para “descubrir” juntos las novedades de la zona es una buena estrategia para que el niño gestione este cambio como algo emocionante y con ilusión.
     
  • 04.
    No dar por hecho que el niño lo va a vivir mal
    A veces los adultos anticipan las situaciones y asumen que el cambio de hogar acarreará un trauma al menor cuando en realidad no es así. La vida son cambios y eso es algo que el niño debe aprender. Por tanto, hay que relativizar las cosas y presentar la situación como algo normal.
     
 

Gestionar el estrés y el rechazo

No es menos cierto, sin embargo, que todo cambio genera cierto grado de estrés, sobre todo si hay que realizar una mudanza, deshacerse de viejas pertenencias, etc. Javier Urra insiste en que el papel de los padres es fundamental para que los hijos no vivan esta situación con tristeza o disgusto.

En cualquier caso, hay que estar preparados para cierta actitud de rechazo inicial y comparaciones que, muy probablemente, vayan en detrimento de la nueva vivienda. Se trata de una fase pasajera que, con la ayuda de los adultos, menguará con el paso de los días. No obstante, ¿qué ocurre si el niño muestra una actitud exageradamente trágica ante un cambio de hogar? “En ese caso sería un síntoma de que hay algo más, pero esa tristeza no es por el cambio de la casa”, sentencia Javier Urra, quien recalca que un traslado “no tiene que afectar de forma negativa a los niños”.

Fotografías de Annie Spratt y David Clarke en Unsplash

Estardondeestés funciona en una amplia variedad de navegadores, pero el tuyo se ha quedado un poco obsoleto, actualízalo a una versión más actual:

Temas relacionados



c