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Coliving: la vivienda exportada de Silicon Valley

Las formas de trabajo y de convivencia cambian para adaptarse a las nuevas necesidades. El coliving es un nuevo tipo de vivienda que empieza a proliferar en diferentes partes del mundo. Incluida España. Se trata de edificios donde existen dos zonas bien diferenciadas. En una de ellas están las estancias comunes, como la cocina, la sala de estar o el área de trabajo; y en otra las habitaciones, que pueden ser individuales o compartidas.

Sobre el papel no parece una propuesta nueva. Las residencias de estudiantes o los pisos compartidos siguen el mismo modelo, pero con una diferencia: estas viviendas no se usan solo para vivir, también se convierten en el lugar de trabajo de los que allí residen, aunque sea de manera temporal.

El coliving pretende dar respuesta a las demandas de los llamados nómadas digitales. Son aquellos profesionales que trabajan en remoto utilizando las últimas tecnologías y no tienen un espacio de trabajo fijo. Pero no solo eso. También es un lugar donde establecer amistades y crear un espacio cooperativo para fomentar su desarrollo profesional y crecimiento personal.

Del coworking al coliving

El coliving está directamente ligado al coworking. La buena aceptación de los espacios de trabajo cooperativos fomentó el crecimiento de una idea que iba más allá. Si los profesionales estaban dispuestos a compartir espacios laborales según sus necesidades, por qué no proporcionarles un lugar donde también pudieran dormir y disfrutar de momentos de ocio con personas afines.

“En estas viviendas se fusionan ambas necesidades habilitando un entorno privado donde poder descansar y lugares e instalaciones donde poder desarrollar la actividad profesional”, cuenta a Estar donde estés Mónica Sentieri, CEO de elworking.com, portal dedicado a gestionar espacios de trabajo.

La bahía de San Francisco, donde se asientan la mayoría de las grandes tecnológicas, fomentó su proliferación. Muchos eran los que llegaban a Silicon Valley a trabajar durante periodos no demasiado largos y se encontraban sin alojamiento. La escasez de la oferta y el sobreprecio les impedían acceder a una vivienda de manera temporal a un coste asequible.

“En estas viviendas se fusionan ambas necesidades, habilitando un entorno privado donde poder descansar y lugares e instalaciones donde desarrollar la actividad profesional”

Así surgieron propuestas como la de HubHaus, negocio creado en 2016, que también cuenta con edificios en Washington D.C y Los Ángeles; o Common, con presencia en cuatro urbes norteamericanas además de en San Francisco, entre ellas Nueva York.

 

 

En esta última ciudad, se ha detectado que el coliving no solo da respuesta a las necesidades laborales y de vivienda de esos trabajadores itinerantes, también se plantea como un nuevo estilo de vida. De nuevo, por las mismas razones que llevaron a su aparición en Silicon Valley: la sobrepoblación y la escasez de espacio.

Compartiendo gastos y vivencias

Fue en 2016, a raíz de un artículo publicado en ‘The New Yorker’, cuando el término coliving comenzó a aparecer de manera recurrente. Sobre todo vinculado a las últimas tendencias en el sector inmobiliario.

Santieri señala varias causas de la emergencia de este tipo de negocios. Una de ellas es el uso de la tecnología, “que permite poder trabajar desde cualquier parte del mundo, pero al mismo te aísla de las personas. Los entornos compartidos y colaborativos, como los coliving o los coworking, favorecen la comunicación y las sinergias profesionales”.

La mayor movilidad de las personas también ha contribuido a la aparición de este fenómeno. “La predisposición a moverse de un sitio a otro se ha visto favorecida por los menores costes en líneas aéreas, el despertar de países emergente y el acceso a la información de manera ágil y directa gracias a internet”, enumera Mónica Santieri. Una lista a la que también añade el cambio cultural de las nuevas generaciones, que buscan flexibilidad y en las que se ha detectado una tendencia a sentirse libres y sin planes a largo plazo.

La cuestión económica también ha pesado en la balanza. “Tener una vivienda en propiedad en España hace 25 años era relativamente barato de mantener. […] Actualmente los impuestos y las tasas se han disparado de forma que mantener una propiedad ya no es tan fácil como lo era antaño”.

Sin lugar a dudas, el aumento del coste de vivir en las ciudades es otro de los factores clave, además de la inmediatez y comodidad de tenerlo todo resuelto. “Mucha gente prefiere pagar un poco más por no tener que preocuparse de trámites tales como dar de alta la luz, o comprar una mesa de trabajo o lavadora o dar de alta el wifi”, sostieni Santieri.

Los lugares de los colivers en España

Nuestro país no es ajeno a esta modalidad de vivienda, aunque hay matices particulares. Aquí las primeras propuestas no se instalaron en ciudades, como Madrid o Barcelona, sino en zonas costeras. En estos casos, no solo combinan trabajo y hogar, sino que incluyen adicionalmente propuestas de ocio muy específicas. Este es el caso de Hub Fuerteventura, que utiliza como reclamo las playas y el surf que se practica en esta isla canaria, o Bendesk, en Mallorca.

Una iniciativa que sí está en consonancia con el coliving iniciado en Silicon Valley es Sun and Co., a pesar de ubicarse en el litoral español, concretamente en la localidad alicantina de Jávea. Se inauguró en 2015 tras la rehabilitación de una casa del siglo XIX. Sus fundadores, Eduardo Diego Herrero y Jon Hormaetxe Castells, provenían del mundo del coworking y la arquitectura y les pareció interesante unir ambos conceptos.

“Actualmente existe una fuerte demanda de profesionales que, por una parte, buscan vivir con gente que comparta sus valores y no solamente para compartir gastos. Y, por otra, existe una mayor movilidad geográfica”, nos cuenta Herrero. “El funcionamiento sería un híbrido entre un hotel y un espacio de coworking. Nos encargamos de que todas las semanas estén llenas de actividades sociales y empresariales lideradas por nosotros y también por ellos. Con la idea de convertirnos en un hogar y no en un proveedor de servicios”.

 

 

Y es aquí donde radica la diferencia con una residencia de estudiantes o un piso compartido. “Un coliving está destinado a emprendedores y trabajadores en remoto, que además buscan un aprendizaje o intercambio de conocimientos y no solo una solución habitacional”, describe el cofundador de Sun And Co.

El perfil de los residentes de Sun and Co. –también llamados colivers–  es un trabajador o trabajadora de entre 25 a 35 años,  con una carrera que le permite trabajar en remoto y ha decidido viajar por el mundo de manera pausada mientras sigue trabajando. Normalmente responden a perfiles profesionales muy digitales, como programadores o diseñadores. Lo habitual es que pasen aproximadamente un mes en cada destino.

Coliving: una opción para el futuro

Sobre el futuro que le espera a este modelo de convivencia, se está llevando a cabo un estudio a través de One Shared House 2030. Es una plataforma impulsada por Space 10, el laboratorio de innovación de Ikea y el estudio de diseño Anton & Irene, ubicado en Brooklyn (Nueva York).

Parten de la idea de que en 2030 habrá 1.200 millones de personas más en el planeta, el 70% de ellas viviendo en ciudades. Con el fin de albergar a todas ellas, creen que sus habitantes compartirán más bienes y servicios del hogar, siempre entendido como espacio de convivencia.

Reconocen que esto no es algo nuevo, puesto que la vida comunitaria siempre ha sido una solución a los problemas comunes. La rápida urbanización, el alto coste de la vida y la soledad serán las cuestiones que, según esta plataforma, habrá que afrontar en 2030. De ahí que estén investigando las inquietudes de los ciudadanos para el desarrollo de nuevos modelos de convivencia, pues no existirá una configuración única. Y el coliving, donde el trabajo y el hogar compartidos forman parte del mismo espacio, será uno de ellos.

Los primeros resultados reflejan que la razón principal por la que la mayoría de las personas considera atractiva la vida compartida es porque crea nuevas formas de socializar con los demás. Su opción es hacerlo en pequeñas comunidades, de no más de 25 personas. Un dato que contrasta con las empresas que están diseñando espacios de coliving para albergar a cientos de personas, como Old Oak, en Londres, u Ollie en Nueva York.

 

Fotografías de Annie Spratt y Daryan Shamkhali en Unsplash
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