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Ahorro
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Un ahorrador, ¿nace o se hace?

04/08/2021

Los expertos debaten sobre si la capacidad de ahorrar está vinculada únicamente a unos buenos hábitos o si también influyen ciertas habilidades innatas

"No hay mejor ahorrar, que poco gastar"; "si quieres que el dinero no te falte, el primero que tengas no lo gastes"; "el dinero crece en el árbol de la paciencia"; "para ganar también hay que perder". Todas estas frases propias de la sabiduría popular bien podrían ser una representación de los diferentes tipos de ahorradores que existen. Porque, al igual que no hay una persona igual a otra, también existen múltiples estrategias de ahorro.

Normalmente, el método para generar ahorro viene determinado por diferentes factores: la edad, el estilo de vida, la situación familiar y laboral... Ahora bien, la salud financiera, como la física, requiere de buenos hábitos que se deben adquirir desde edades tempranas. Además, de manera innata hay muchas personas que tienen mayor tendencia a ser arriesgadas con la gestión de sus finanzas y, otras, a apostar por estrategias más conservadoras.

A este respecto, la crisis derivada de la COVID-19 ha provocado niveles récord de ahorro en las familias españolas. De hecho, en el primer trimestre de 2021 su tasa de ahorro se situó en el 4,9% de la renta disponible, una cifra que multiplica por más de dos la registrada en el mismo trimestre de 2020 (1,8%). En términos desestacionalizados, se mantuvo en el 10,6%, nivel en el que cerró 2020, por lo que acumula ya cinco trimestres seguidos por encima del 10%.

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Una parte de esta tasa está compuesta de ahorro forzoso, resultado de la imposibilidad material de consumir debido al confinamiento estricto y al cierre de numerosas actividades económicas, no de una decisión deliberada de los ciudadanos de contener su gasto. Por no hablar de la inseguridad provocada por la incertidumbre económica, que todavía a día de hoy sigue frenando el consumo y haciendo que se pospongan en el tiempo grandes desembolsos económicos.

Según un informe de la Fundación Mutualidad Abogacía y Fundación IE, en España las familias no cuentan con una cultura de ahorro adecuada. En vez de acumular ahorro en los momentos de bonanza económica, los hogares españoles elevan su consumo, mientras que, ante circunstancias económicas adversas, elevan su tasa de ahorro. Este comportamiento exacerba todavía más el ciclo económico, en vez de suavizarlo.

Tipos de ahorradores

Si bien no existe una clasificación estándar sobre los diferentes tipos de ahorradores, dependiendo de los hábitos y de la importancia que se le dé al ahorro, se pueden establecer diferentes categorías:

Ahorrador tacaño

Es una persona a la que le cuesta desprenderse del dinero. Suele evitar gastar incluso en productos o servicios necesarios. También se le puede catalogar como ahorrador inerte, ya que el único fin es tener dinero ahorrado, lo que le aporta tranquilidad.

Ahorrador austero

Se caracteriza por ser una persona que disfruta cuando consigue ahorrar, sin embargo, a diferencia del tacaño, este tipo de ahorrador no deja de consumir. En este grupo se incluirían aquellos individuos que siempre están buscando ofertas, rebajas o descuentos. Por tanto, disfruta consumiendo algunas cosas, pero siempre que sea de la forma más eficiente.

Ahorrador por etapas

Este tipo de ahorrador se fija metas específicas y en base a ello establece una planificación. Pueden ser objetivos como unas vacaciones, una boda, unos estudios, la compra de una vivienda... Por tanto, dependiendo del tiempo que reste para conseguir el objetivo, este tipo de ahorrador contará con una mayor o menor cantidad de dinero ahorrado.

Ahorrador prudente

En este caso se ahorra simplemente por motivos de precaución, sin ningún objetivo concreto. Este tipo de individuo evita quedarse sin fondos que le impidan atender algún gasto imprevisto. Aun así, se caracteriza por no realizar un seguimiento exhaustivo de sus finanzas.

Ahorrador planificador

Podría decirse que es el tipo de ahorrador más eficiente. Suele ser una persona metódica, disciplinada y organizada. Lleva al día sus finanzas personales, maneja presupuestos y planifica la cantidad que va a ser destinada al ahorro. En resumen, comprende el propósito del ahorro.

El no ahorrador

Se trata de una persona arriesgada por naturaleza. Que no cuenta con un fondo de emergencia ni ningún tipo de colchón financiero que le pueda cubrir ante posibles imprevistos. Aunque muchos de estos ahorradores se amparan en que no tienen capacidad de ahorrar debido a unos ingresos muy bajos, en realidad suele deberse a una falta de hábitos de ahorro establecidos. Recordemos que los expertos subrayan que el ahorro debe ir vinculado a porcentajes y no a cifras concretas, es decir, lo recomendable es reservar, por ejemplo, un 5% de los ingresos, independientemente de lo que se ingrese.

La estructura del ahorro español

La estructura del ahorro español realmente no ha variado mucho durante las últimas décadas. Si antes las preferencias principales eran productos de inversión conservadores e inmuebles, los datos ponen de manifiesto que esta tendencia se mantiene.

Así, según la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (INVERCO) al cierre del primer trimestre de 2021 las familias españolas tenían el 41,7% de su ahorro en depósitos y en efectivo, lo que se traduce en más de 990.000 millones de euros. En 1995 este porcentaje era del 51,3%.

En el resto de activos, la distribución es similar. Si hace 26 años los españoles tenían un 10,2% de su riqueza en fondos de inversión, al cierre del pasado mes de marzo esta cifra era del 10%. En el caso de la inversión directa (renta fija, bolsa...), en 1995 representaba un 22,8% y ahora, un 24,3%. Por su parte, los fondos de pensiones han pasado de un 3,5% entonces a un 5,3% al cierre del primer trimestre de este año.

Esto se puede interpretar como una ligera tendencia hacia las inversiones algo menos conservadoras y, al mismo tiempo, a una mayor concienciación sobre la necesidad de complementar en un futuro la pensión de jubilación pública. Con las reformas ya aprobadas, las del año 2011 y 2013, las pensiones bajarán un 20%, por lo que el ahorro es más necesario que nunca para mantener el nivel de ingresos tras el retiro. Cualquier tipo de ahorro vale para complementar la pensión, pero los expertos indican que es mejor que sea finalista para maximizar el rendimiento del capital acumulado y alcanzar antes el objetivo fijado.

Además, al término de 2020, la riqueza inmobiliaria de los españoles alcanzó los 5,56 billones de euros, según el Banco de España, frente a los 1,6 billones de euros que representó el ahorro financiero (un 22% sobre la riqueza total, en la media de los últimos 27 años). Como describen desde el Observatorio del Ahorro Familiar, "el valor de la inversión media en vivienda es algo más de cuatro veces el valor de la inversión media financiera".

En esta apuesta por la inversión inmobiliaria influyen varios factores. Por un lado, la cultura española, basada en la propiedad de una vivienda que se transmite de generación en generación. Otro de los motivos que hacen que España sea un país con preferencia por el sector inmobiliario es la escasa formación financiera que se recibe desde edades tempranas, ya que la educación financiera constituye el mejor mecanismo de promoción de la inversión en activos financieros. Además de estos factores, en estos últimos años, los bajos tipos de interés y el auge del alquiler han promovido que la vivienda sea un activo atractivo.

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Pasar del ahorro a la inversión

En este contexto, con unos tipos de interés en mínimos históricos en Europa, los ahorradores deberían plantearse seriamente invertir, puesto que las rentabilidades que pueden conseguir manteniendo su estructura actual son ínfimas. Sobre todo, en un escenario en el que la inflación no deja de subir.

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El índice de precios de consumo (IPC) aumentó un 0,5% en junio en relación al mes anterior y situó su tasa interanual en el 2,7%, la misma que en mayo, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con este repunte, el IPC anual encadena su sexta tasa positiva consecutiva y la inflación continúa en niveles desconocidos desde febrero de 2017, cuando se situó en el 3%. Esta subida provoca que los ciudadanos pierdan poder adquisitivo si no rentabilizan sus ahorros. Calcula cuál es el coste de tener tus ahorros parados aquí.

Por ello, es importante conocer qué alternativas existen de inversión y cuál es el vehículo que mejor se adapta al perfil de cada persona en base a sus objetivos de inversión y a sus necesidades. En este sentido, dos de las claves en el paso del ahorro a la inversión se encuentran en la diversificación y en la planificación.

Productos como los fondos de inversión, por ejemplo, permiten acceder a una cartera bien diversificada por tipos de activos, países y sectores, con buena fiscalidad, con liquidez y con gestión profesional. Junto a la diversificación, aspectos como ajustar la inversión al perfil de riesgo, mantener la inversión en el plazo recomendado, invertir con constancia y realizar aportaciones periódicas son esenciales para minimizar el riesgo.

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Sea como fuere, pese a que ciertas habilidades para gestionar las finanzas personales sean innatas, como la capacidad de perseverar o de planificar, los hábitos de ahorro se pueden entrenar y mejorar incorporando la inversión de tal manera que se adapte a las características propias de cada individuo y del contexto con el objetivo de optimizar el rendimiento del dinero.

 

Fotografía de Cottonbro en Pexels
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