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Todo sobre la nueva prórroga de los ERTE

Desde la declaración del estado de alarma el pasado 13 de marzo, casi cuatro millones de trabajadores se han visto sujetos a un ERTE en España. El Real Decreto-Ley publicado en el BOE el 13 de mayo incluye la modificación de que estos Expedientes de Regulación de Empleo ya no están vinculados al estado de alarma y sus prórrogas. Además, establece dos tipos de modalidades de expediente: ERTE total por fuerza mayor y ERTE parcial, que permita ir reincorporando a trabajadores a sus puestos. 

Desde la declaración del estado de alarma, las empresas pueden aplicar este tipo de medida, que ahora el Gobierno prorroga hasta, al menos, el 30 de junio para aquellas empresas que no puedan reanudar su actividad por causas de fuerza mayor. 

En el caso de ERTE total, las empresas no tendrán que pagar las cuotas de la Seguridad Social si tienen menos de 50 trabajadores. Por otro lado, las empresas que cuenten con 50 trabajadores o más tendrán una reducción del 75%.

Por su parte, los empleados continuarán cobrando el paro en las mismas condiciones que lo han hecho durante el estado de alarma en cualquier de los dos tipos de ERTE. En este sentido, la norma establece que no es necesario que el empleado haya cotizado el tiempo mínimo exigido y ese subsidio no contará en un futuro a la hora de calcular cuánto han gastado de prestación. 

¿Cómo deben actuar las empresas en caso de ERTE parcial?

Las empresas que puedan recuperar parcialmente su actividad podrán proceder a la incorporación de trabajadores afectados por el ERTE primando los ajustes en términos de reducción de jornada. Las compañías tendrán que comunicárselo al Servicio Público de Empleo Estatal, para que éste deje de pagar las prestaciones, y también a la Tesorería de la Seguridad Social, para que ésta adapte las exoneraciones de cotizaciones, para lo cual bastará una declaración responsable del empresario.

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En este caso, las empresas seguirán quedando libres de pagar las cuotas a la Seguridad Social de sus empleados. Además, estas cuotas también serán más beneficiosas cuando los trabajadores tengan que reincoporarse. De esta manera, la compañía que tenga menos de 50 empleados tendrá que pagar por los que vuelvan a la actividad un 15% en mayo y un 30% en junio. Por otro lado, para aquellos que sigan en el ERTE, el porcentaje será de un 40% y un 55%, respectivamente. 

Para aquellas otras empresas con 50 o más empleados, tendrán que abonar un 40% en mayo y un 55% en junio por los empleados que reanuden la actividad y un 55% y un 70%, respectivamente, por los demás trabajadores que no se reincorporen. 

Aspectos a tener en cuenta 

Aunque las condiciones para cobrar el desempleo se mantengan intactas, hay otros aspectos que han ido cambiando según se han ido aprobando diferentes Decretos. En este caso, las condiciones son las siguientes:

  • En primer lugar, hay que resaltar que las reducciones comentadas anteriormente no van a tener ningún efecto sobre los trabajadores.
  • No podrán repartir dividendos en 2020 aquellas empresas que se beneficien y que tengan más de 50 empleados. Esto será así a no ser que devuelvan previamente esas exoneraciones.
  • Sí podrán hacerlo las que tengan menos de 50 trabajadores.
  • Para el cálculo de los 50 empleados se tendrán en cuenta tanto los asalariados como los asimilados, como consejeros y administradores de sociedades que no tengan el control.
  • Aquellas que tengan su domicilio fiscal en paraísos fiscales no se podrán acoger a los ERTE por fuerza mayor. 

Una de las condiciones que lleva vigente desde el principio es la relacionada con el empleo. En primer lugar se introdujo la obligación de que las empresas que presenten un ERTE por fuerza mayor tendrían que mantener el empleo al menos seis meses después la vuelta a la actividad. Sin embargo, esta idea ha ido sufriendo modificaciones. Actualmente, los tres matices que se tienen en cuenta son lo siguientes:

  • Los seis meses comenzarán a contar desde que se reanude la actividad, ya sea vía ERTE parcial o completo.
  • Se prestará atención a las características de los sectores temporales para contar como pérdida de empleo el fin de los contratos por obra o temporales o cuando no se pueda realizar la actividad. 
  • Despidos disciplinarios, dimisiones, incapacidades permanentes totales, fallecimientos, jubilaciones. Todos ellos no cuentan para el cálculo del mantenimiento del empleo. Tampoco cuando se llame a trabajadores fijos discontinuos, siempre que se mantenga el contrato. Cualquier empresa que que despida a empleados por otras causas diferentes a las mencionadas estará incumpliendo la norma y, por tanto, deberán devolver la parte de las cuotas no pagadas, con recargo e intereses. 

Esta obligación de mantener el empleo no se tendrá en cuenta en empresas que estén en riesgo de presentar un concurso de acreedores. 

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