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Telemedicina: ¿cómo ha evolucionado con la COVID-19?

Mon Sep 07 11:28:25 CEST 2020

El 75% de las visitas médicas se pueden manejar a distancia. Casi el 60% de los españoles accedería a tener consultas 'online'

La telemedicina puede definirse como la prestación de servicios de atención médica por parte de los profesionales de la salud que utilizan tecnologías de la información y comunicación (TIC) cuando la distancia es un factor importante, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un estudio realizado por la Asociación Médica Americana (AMA) revela que cerca del 75% de las visitas que se realizan a médicos o servicios de urgencias "son innecesarias o podrían ser manejadas de manera segura y efectiva por teléfono o videoconferencia".

En este contexto, este servicio, que venía viviendo un auge durante los últimos años, se ha disparado a raíz de la COVID-19 por varios motivos. Uno de ellos, evitar el colapso de los hospitales con consultas que se pueden atender vía telemática. Otro de los que más impulso está dando a este tipo de atención a distancia es el miedo de los propios pacientes a acudir a los centros en un entorno de pandemia.

Este acelerón ha permitido redescubrir el gran potencial y la increíble utilidad que tiene la telemedicina. No solo por la agilización de los procesos, sino porque los pacientes, independientemente de su ubicación, tienen la oportunidad de acceder a los mejores profesionales, algo especialmente sensible en las zonas rurales o que adolecen de despoblación.

De hecho, se espera que esta tendencia, que ha florecido durante estos meses, no pare de crecer a nivel mundial. Si desde Frost & Sullivan estiman un crecimiento del 60% este año 2020, desde Research and Markets esperan un aumento del 80% durante este mismo periodo. Asimismo, estos expertos proyectan tasas de crecimiento para los próximos cinco años cercanas al 40%. Por otro lado, desde CB Insights resaltan cómo la telesalud ha experimentado niveles récord de financiación en el primer trimestre del año, superando los 1.500 millones de dólares.

Entre sus principales ventajas destacan la reducción de los tiempos en el acceso a la atención sanitaria especializada (en general las consultas son de menor duración que las presenciales), evitar el desplazamiento de los pacientes con los consiguientes beneficios en cuanto al ahorro de tiempo y de dinero, el aumento de las consultas que se llevan a cabo o la disminución de las listas de espera (que pueden llegar a reducirse hasta en 30 días con el uso de la telemedicina según distintos estudios).

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Aumenta el interés en España

A tenor de los datos ofrecidos por el último estudio de Cigna, 'COVID-19 Global Impact', casi el 60% de los españoles optaría por acceder a consultas médicas online si pudiese hacerlo, un porcentaje muy superior al 48% registrado en enero de este mismo año. A este respecto, seis de cada diez encuestados señalan que su principal uso sería realizar consultas médicas acerca de patologías o síntomas leves, tales como resfriados, dolores de estómago o erupciones cutáneas.

Además, la posibilidad de obtener prescripción de recetas, contar con asesoramiento en cuanto a especialistas médicos, acceder a terapia psicológica online, realizar el seguimiento de patologías crónicas o mejorar el estilo de vida serían los otros usos principales de la telemedicina para los españoles.

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A este respecto, según el 'Estudio sobre la consulta de salud virtual y sus beneficios para el sistema sanitario' liderado por Barcelona Health Hub, en las últimas décadas el sistema sanitario español, tanto público como privado, ha realizado importantes inversiones en las TIC.

Aunque el potencial de desarrollo y utilización de las aplicaciones de salud digital en España todavía es grande, algunos estudios comparados a nivel internacional sitúan a España en el grupo de países con un mayor índice de madurez digital en el sector sanitario. Este indicador debe interpretarse en términos relativos. No indica necesariamente que el sistema sanitario español, público y privado, tenga una excelente posición digital, sino que, en términos comparados, España se sitúa en mejor posición que otros países europeos.

Eso sí, como pone de manifiesto el estudio, la consolidación de la consulta de salud virtual en España sólo puede tener éxito con la colaboración de todos los agentes del sistema. Deben producirse cambios normativos (en España, actualmente el diagnóstico y la prescripción realizados sin visita presencial previa no son aceptables éticamente), financieros y organizativos que faciliten su afianzamiento y es importante que tanto profesionales sanitarios como pacientes participen en dicha transformación.

Calidad España

Las compañías que ofrecen servicios tecnológicos en el ámbito de la salud están en auge y España es un buen ejemplo de la alta calidad que pueden proporcionar como ponen de manifiesto las siguientes plataformas 'made in Spain'.

Es el caso de DyCare y su aplicación ReHub para pacientes con problemas musculoesqueléticos. Esta herramienta, la primera solución de terapia de recuperación digital del mundo, permite una rehabilitación en remoto, con planes personalizados que pueden ser monitorizados a distancia por un médico o un fisioterapeuta.

También destaca Elma Care, que combina un seguro de salud integral con consultas médicas a distancia. A través de su app, se puede hacer un seguimiento del historial clínico, consultar las prescripciones médicas, o recibir asesoramiento de especialistas todos los días de la semana.

En el caso de mediQuo, se ofrece un servicio online de consultas médicas las 24 horas del día. Con más de 600.000 usuarios, la crisis de la COVID-19 ha aumentado la demanda en más de un 150%. Precisamente, un estudio elaborado por mediQuo arroja que el 76% de la población utiliza internet para buscar información relacionada con la salud, antes y después de acudir al médico y más del 50% de los sanitarios utilizan WhatsApp como canal de comunicación con sus pacientes.

Por su parte, Mediktor recoge los síntomas del paciente a partir de un cuestionario de preguntas y, con un algoritmo basado en inteligencia artificial, realiza un diagnóstico de la enfermedad, pronostica el nivel de urgencia y la especialidad médica a la cual el paciente se debe dirigir. La compañía asegura que su sistema acierta en el 91% de los casos y que, a diferencia de otras plataformas, está probado clínicamente.

Otra de las plataformas que permite atender enfermedades a distancia es Psious. A través de la realidad virtual ayuda a tratar trastornos psicológicos como la acrofobia (miedo a las alturas), la agorafobia (miedo a los espacios abiertos) o la aerofobia (miedo a volar). Cuentan con más de 70 experiencias diseñadas.

En el ámbito de la fertilidad femenina despunta WOOM. Esta app completamente personalizada, ayuda a optimizar las posibilidades de lograr un embarazo. Además de ofrecer consejos, permite compartir dudas y experiencias con otras usuarias.

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Fotografía de Bongkarn Thanyakij en Pexels
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