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Competencia y Mercados
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Tailandia más allá del turismo: oportunidades en sostenibilidad y automoción

Mon Aug 31 10:42:49 CEST 2020

A pesar de que la COVID-19 ha tenido un gran impacto en el país asiático, los expertos confían en que la recuperación será rápida

Tradicionalmente, España y nuestros vecinos europeos han mirado muy de reojo a los países que integran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés), y especialmente a Tailandia, puesto que esta región representa aproximadamente el 10% del PIB de Asia, según el ICEX España. De entre varios países del continente asiático, como Malasia, Indonesia, Brunei, Vietnam, Camboya, Laos, Myanmar, Singapur y Filipinas, Tailandia fue en 2019 el segundo destino de las exportaciones españolas, solo por detrás de Singapur.

“Tailandia ya es uno de los principales mercados y un país para tener en el radar cuando hablamos de la ASEAN. Puede ser, además, una óptima puerta de entrada para algunas empresas”, afirma Tomás González, presidente de la Asociación Empresarial España-ASEAN (ASEMPEA).

Mucho potencial de mejora

Como menciona la Guía de la Oficina Comercial de la Embajada de España en Bangkok, Tailandia forma parte del área de comercio más poblada del mundo gracias a la red de acuerdos firmados con los países de la región Asia-Pacífico. Resalta, además, su consolidación como potencia regional con la voluntad de los líderes políticos y económicos.

Las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Tailandia se rigen por el acuerdo de Cooperación UE-ASEAN, firmado en 1980, y que contempla tres áreas de cooperación: la comercial, la económica y la de desarrollo. El golpe de Estado que tuvo lugar en el país asiático en mayo de 2014 y la toma de poder de la Junta Militar hasta 2019 provocaron que dejara de ser beneficiario del Sistema de Preferencias Generalizadas otorgado por la UE en 2015. “Europa como bloque económico está perdiendo peso frente a otros países de la zona”, valora González. 

En lo que se refiere a España, el presidente de ASEMPEA destaca la creación en 2020 de la Cámara de Comercio Española en Tailandia y explica que entre 30 y 40 empresas tienen algún tipo de establecimiento en el país. “Además, existe un buen número de compañías que realizan operaciones puntuales y podrían establecerse a medio plazo si esas operaciones acaban convirtiéndose en sistemáticas”, continúa.

González apunta que el comercio entre España y Tailandia tiene mucho margen de mejora. “Para hacernos una idea, frente a China y Japón, que conjuntamente suman la tercera parte de las exportaciones tailandesas, España no llega ni al 0,1% de las mismas”. Según ICEX España, Tailandia ocupa el puesto 47 como cliente y el 44 como proveedor del total de países. 

El informe comercial y económico elaborado por la Oficina Económica y Comercial de España en Bangkok destaca las oportunidades que representa, por un lado, el equipamiento del sector exportador tailandés, necesitado de tecnología y semimanufacturas para su desarrollo y, por otro, los grandes proyectos de infraestructura. Sectores como la automoción, la biotecnología, las energías renovables y las maquinarias de envase y embalaje son algunas destacadas.

Abriéndose al extranjero

Establecerse en el país, sin embargo, no ha sido fácil para las empresas extranjeras. La legislación no ha favorecido estas inversiones y existen sectores vetados a los foráneos, como el de las telecomunicaciones, el agrícola, la ganadería y la minería, También es prácticamente imposible prosperar sin contar con un agente local, en particular a la hora de realizar los despachos a la importación o participar en concursos públicos. 

“Afortunadamente, esto está cambiando con rapidez y el Board of Investment tailandés ayuda notablemente en el proceso y se acaban solucionando muchos de los problemas. Aun así, las inversiones extranjeras no son demasiado fáciles de realizar en comparación con otros países. Se puede mejorar, y hay que decirlo”, asevera González. 

Esto es, en palabras del presidente de ASEMPEA, “básico” para sectores como la automoción o el turismo, dos de los motores más importantes de la economía tailandesa. Y también para otros como las energías renovables, en auge porque el gobierno quiere cumplir con los compromisos adquiridos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a medio plazo. 

“España es puntera en varias tipologías de energías renovables, como la eólica y la solar, y desde luego tiene unas posibilidades de mercado muy importantes que ya se han traducido en la implantación de algunas empresas españolas del sector”, afirma.

Sin embargo, las expectativas de crecimiento en el país se han visto mermadas por la pandemia del coronavirus. Aunque un estudio publicado en la revista London Post sitúa a Tailandia, Indonesia, Vietnam y Singapur entre los diez mejores países del mundo para invertir este año teniendo en cuenta el escenario pos-COVID-19, González afirma que el impacto de la pandemia ha sido muy acusado.

“Tailandia es un país fuertemente exportador y la COVID-19 ha frenado el comercio de forma importante. Además, el hecho de que el turismo sea responsable de una buena parte del PIB del país tiene, evidentemente, mucho que ver en la pronosticada contracción de la economía tailandesa. El Banco Mundial habla de una reducción del 5% para el 2020, aunque se prevé una recuperación razonablemente rápida para los años venideros”, concluye.

 

Fotografía de Pablo Torrado en Unsplash
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