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‘Small caps’ europeas, riesgos y oportunidades de invertir en ellas

25/03/2021

Las expectativas de recuperación de la economía europea sitúan en el foco de inversión a las empresas de pequeña capitalización, que están en condiciones de liderar proyectos de gran envergadura que cimienten su crecimiento a futuro.

Una small cap es aquella compañía cotizada que tiene una baja capitalización bursátil. La capitalización de cualquier organización se mide con el precio actual de una de sus acciones multiplicado por el número de ellas que haya en circulación. Aunque no existe un baremo para clasificar a una entidad dentro de este grupo, como regla general, se estima que una empresa se considera small cap si su capitalización está entre los 300 y los 2.000 millones de dólares. Por encima de esa horquilla, se encuentran las compañías de mediana capitalización (mid cap) o de gran capitalización (large cap).

En España, el índice que agrupa a los principales valores de pequeña capitalización (en concreto, a 30 de ellos) es el IBEX Small Cap. A finales de noviembre de 2020, mientras el IBEX 35 cedía en lo que se llevaba de año en torno a un 20%, este selectivo avanzaba casi un 4%, con títulos que acumulaban una ganancia superior al 50% en los últimos 11 meses, como Rovi o Reig Jofre. Para subrayar que no se trataba de flor de un día, a finales de febrero de 2021, sumaba en los dos primeros meses del año más de un 3% de revalorización, superando, incluso, los resultados de sus homólogos en Francia (CAC Small) o en Alemania (SDAX).

De cara a los próximos meses, la llegada de los primeros fondos procedentes del Fondo de Recuperación Europeo, también conocido como Next Generation EU, durante el segundo semestre de 2021, es probable que contribuya a aumentar la actividad y, con ello, la facturación de muchas de estas empresas. No hay que olvidar el peso que tendrán las pymes en los proyectos que, finalmente, se aprueben. Baste citar como ejemplo que en las manifestaciones de interés que han ido publicando diferentes Ministerios para calibrar el interés de las empresas acerca de los fondos europeos, se han repetido dos premisas obligatorias: los proyectos que se presenten deben involucrar a una cadena de valor industrial representativa con diversa presencia territorial; y tienen que contar con, al menos, cinco entidades participantes, de las que el 40% han de ser pymes.

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La llegada de los fondos europeos contribuirá a incrementar la facturación de muchas ‘small caps’

Riesgos y beneficios

Invertir en small caps puede suponer una importante oportunidad para que cualquier ahorrador opte a conseguir una rentabilidad mayor en su cartera que en el caso de otros activos. Entre sus principales ventajas destaca que, habitualmente, gozan de un elevado potencial de crecimiento, ya que al tratarse de organizaciones muy flexibles, pueden incrementar su facturación o su volumen de negocio de manera significativa en poco tiempo, lo que afectará positivamente a su cotización bursátil. Históricamente, los índices de small caps han cosechado ganancias mayores que otros que recogen valores de gran capitalización.

Además, algunas de ellas suelen tener un bajo nivel de análisis y de seguimiento por parte de la industria financiera, lo que, con frecuencia, provoca que estén infravaloradas. Detectar estos casos mediante el seguimiento de la información del sector puede contribuir a captar oportunidades interesantes que, a medio plazo, tiene el potencial de derivar en la consecución de beneficios importantes.

Sin embargo, conviene ser cautelosos en este tipo de inversiones, ya que no están exentas de riesgos. Entre los más importantes está el de que muchos valores de small caps tienen una elevada volatilidad, ya que tienen una menor base de clientes que las compañías de mayor tamaño, sus volúmenes de ingresos no son tan estables y, en general, sus expectativas de futuro son más inciertas. Por supuesto, dado que son menos seguidas por los analistas y por otros especialistas financieros, el inversor dispone de una menor información para tomar decisiones, lo que obliga a dedicar más tiempo a realizar investigaciones para intentar encontrar indicios sobre la situación presente y futura de estas entidades.

Small caps europeas: ¿Una buena oportunidad?

Desde 2001 a 2020, el índice MSCI World Small Cap, principal selectivo mundial para este tipo de compañías, acumuló una rentabilidad del 317%, incluyendo dividendos. Comparándolo con el resultado del MSCI World, que toma en consideración a las empresas de mayor capitalización, el resultado es muy llamativo, puesto que este último ‘apenas’ ganó un 160%. Durante esas dos décadas, mediaron, en mayor o menor intensidad, tres crisis mundiales, demostrando que algunas de las small caps están menos expuestas a los vaivenes de los ciclos económicos debido a que están especializadas en sectores más disruptivos del ámbito tecnológico.

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En el caso particular de Europa, las empresas de pequeña capitalización pueden ofrecer una gran oportunidad de diversificación para los inversores, espoleadas por varias noticias que invitan al optimismo: el éxito en la vacunación de la población, la recuperación económica y el efecto catalizador y de arrastre que se espera que tenga el Fondo de Recuperación Europeo, en el que las small caps se verán, en principio, muy beneficiadas. Además, desde la óptica de los ahorradores, este tipo de compañías se imbrican muy bien dentro de la necesidad de implementar estrategias de inversión de mayor riesgo para intentar conseguir la rentabilidad suficiente como para, al menos, conseguir batir el comportamiento de la inflación, en un contexto general de bajos tipos de interés.

Las ‘small caps’ europeas ofrecen diversificación y un mayor potencial de rentabilidad, aunque a costa de un mayor riesgo

Habitualmente, las small caps europeas son menos numerosas que en el caso de Estados Unidos o de muchos países asiáticos. A cambio, suelen tener unas mejores previsiones de crecimiento en el largo plazo, orientadas a sectores con buenas perspectivas para el futuro (en ámbitos como el de la tecnología, el de la industria o el del gran consumo). Desde el punto de vista operativo, suelen estar muy capilarizadas en el mercado europeo, con presencia en diferentes países, lo que favorece que estén mejor preparadas para el salto internacional. Todo ello les posiciona como inversiones estables, con vocación de largo plazo y capaces de ofrecer a los ahorradores ingresos estables vía revalorización en los mercados, y, también, a través de potenciales dividendos.

Existen en el mercado distintos fondos de inversión especializados en las small caps, que cuentan con gestores profesionales que, entre otros ámbitos, analizan detalladamente aspectos clave en estas entidades, como su gobernanza, su estrategia operativa o su salud financiera. Estos especialistas realizan análisis fundamentales y técnicos, y utilizan otras herramientas para indagar acerca de la idoneidad de apostar por ellas, incluyendo aspectos tan relevantes en la actualidad como la importancia que dedica cada una de ellas hacia la sostenibilidad o en relación a la innovación.

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