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Síndrome del ‘burnout’: cómo identificarlo tras la pandemia

17/05/2021

El 45% de los españoles reconoce sufrir estrés en el trabajo, una tendencia que ha aumentado con la pandemia. El Gobierno trabaja en una estrategia de salud mental adaptada a los nuevos tiempos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó en mayo de 2019 el síndrome del trabajador quemado, conocido como burnout, como una patología física o mental relacionada con el empleo. “Es un síndrome derivado de un estrés crónico en el puesto de trabajo que no se ha gestionado con éxito”, señalaba en su diagnóstico, y resaltaba tres dimensiones: el agotamiento, el aumento de los sentimientos negativos y la reducción de la eficiencia profesional. No obstante, no será hasta 2022 cuando este problema laboral entre de facto en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS dándole así visibilidad y facilitando el reconocimiento de bajas por dolencias relacionadas con el ámbito profesional.

El 86,2% de los trabajadores españoles asegura sentir nerviosismo, irritabilidad o tensión

La pandemia de la COVID-19 ha transformado todos los aspectos del día a día de las personas: desde cómo se desplazan hasta cómo han cambiado sus habituales oficinas por despachos en casa en el marco del teletrabajo. Pero esta metamorfosis tan brusca también está dejando su huella en la salud física y, sobre todo, mental de los trabajadores, que se anticipa como uno de los principales daños colaterales y largoplacistas tras la actual crisis sanitaria. Según el primer estudio global sobre el impacto psicológico de la COVID-19 en la salud de los trabajadores, realizado por la consultora Affor, el 68,8% de los empleados españoles sufre con frecuencia dolor de cabeza; el 84,7% padece alteración del sueño; y el 86,2% confiesa sentir nerviosismo, irritabilidad o tensión.

El teletrabajo ahorra tiempo en el traslado a la oficina y permite a muchas personas disfrutar de una flexibilidad con la que no contaban antes, pero dificulta la separación de espacios y de tiempos profesionales y personales haciendo más difícil la desconexión. El último estudio de Cigna, titulado ‘COVID-19 Global Impact’, resalta que el número de trabajadores españoles que están siempre atentos y disponibles en línea en lo que se define como la cultura del ‘always on’ se sitúa en un 74%. El teletrabajo ha hecho más difícil que el adiós al salir de la oficina signifique el final de la jornada laboral. Un 44% de los españoles reconoce, además, que les resulta más complicado desconectar ahora durante los fines de semana que antes de la irrupción de la pandemia. 

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Todo ello, unido a la incertidumbre generada por la crisis del coronavirus, la dificultad de conciliar la vida personal, la fatiga pandémica o la sensación de soledad que en ocasiones acarrea el trabajo desde el hogar ha hecho que el 45% de los empleados en activo reconozca sufrir estrés laboral. Se trata de 11 puntos por encima de los niveles detectados un año atrás durante las semanas de confinamiento. “El estrés es uno de los principales factores de riesgo para la salud física y mental del siglo XXI”, señala Ana Romero, directora de Recursos Humanos de Cigna España.

Causas y cómo prevenir el ‘burnout’

Cada vez son más las organizaciones que invierten más recursos en el bienestar mental de los trabajadores y que premian la gestión emocional a la hora de buscar a nuevos candidatos. El burnout es el eslabón final de una cadena de situaciones que acaba tomando el control de la persona en detrimento de su salud mental, de su motivación laboral, del ambiente de trabajo y de la productividad de la empresa. Por ello, la clave es identificarlo y prevenirlo a tiempo.

El ‘burnout’ toma el control de la persona en detrimento de su salud mental, de su motivación laboral y de la productividad de la empresa

En este proceso para mantener la autoestima y la destreza laboral es crucial que la comunicación entre empleados y supervisores fluya de forma natural y frecuente para evitar malentendidos y fomentar el intercambio de ideas y la sensación de pertenencia, especialmente en los tiempos marcados por el distanciamiento social.

También juega un rol muy importante la relación entre compañeros. Los españoles pasan de media 36,6 horas semanales desarrollando sus actividades profesionales, por ello, el ambiente que se respira en el trabajo cobra especial relevancia en su empeño y en su motivación. No obstante, en España reina un entorno laboral optimista en el que el 79% de los ciudadanos dice tener una buena relación con sus compañeros de empresa y un 67% con sus superiores.

Sin embargo, el 51% reconoce carecer de oportunidades para crecer profesionalmente dentro de su compañía, lo que puede hacer aumentar la complacencia y la falta de interés. De ahí que sea importante contar con estrategias de motivación y de conciliación, así como de equipos de recursos humanos especializados en la gestión de personal.

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Otro punto a tener en cuenta de cara al mundo pos-COVID-19 es cómo gestionar la reincorporación física al entorno laboral. En un regreso a la antigua normalidad, que no será tal, cobra importancia la puesta en marcha de una estrategia para la adquisición progresiva de los antiguos hábitos y de las rutinas en un momento donde la telenormalidad se ha impuesto y el contacto con compañeros y clientes es, además, un híbrido mucho más virtual.

Estrategia de salud mental

El aislamiento, la falta de contacto físico, los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) o los problemas físicos asociados a los cambios de hábitos en el ámbito laboral son una amenaza para la salud mental de los ciudadanos. Por ello, el Gobierno de España ha anunciado que una de sus prioridades será la actualización de la Estrategia de Salud Mental. El líder del Ejecutivo señaló recientemente que las conversaciones con las comunidades autónomas ya han comenzado para poner esta hoja de ruta en marcha “en breve”, ya que es “uno de los grandes desafíos” que deja el coronavirus. Su objetivo será proporcionar asistencia en este campo de forma universal, de calidad y adaptada a la salud mental, que amenaza con ser la “pandemia” del futuro.

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Fotografía de Ben Blennerhassett en Unsplash
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