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Seguros privados de salud y COVID-19: ¿hasta dónde llega la cobertura?

14/10/2020

El 27% de los españoles sin seguro de salud tiene la intención de contratarlo a corto plazo a raíz de la pandemia, siendo una de las principales motivaciones las dudas sobre si el sistema de salud público puede hacer frente de manera óptima a la crisis sanitaria.

La salud se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los españoles. Así lo refleja la última encuesta realizada en el mes de mayo por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), en el que la sanidad se sitúa como el cuarto principal problema para los ciudadanos, solo por detrás del paro, la crisis económica y el coronavirus. Precisamente, este último ha sido el causante del aumento de la inquietud por la salud propia y la de los seres queridos, una tendencia que ya existía en la sociedad antes del estallido de la pandemia, explica José Manuel Veiga, Director de Seguros de Protección de BanSabadell Seguros.

Entre otras muchas cosas, la expansión de la COVID-19 en España ha puesto de manifiesto la profesionalidad de un personal sanitario público y privado que ha actuado de una manera valiente y heroica. Si bien, también se ha constatado que la sanidad pública no dispone de recursos ilimitados, y debe priorizar los tratamientos y los casos más críticos ante algunos otros que, siendo esenciales para el bienestar de los ciudadanos, no presentan un riesgo tan elevado para su salud, explica Veiga. Para ello, la colaboración entre la sanidad pública y la privada es vital, tal y como señaló Marta Villanueva, Directora de la Fundación IDIS, en el encuentro digital ‘Repensando la Sanidad Española’  organizado por El País. En esta línea, Villanueva destacó la importancia de buscar fórmulas que permitan contar con una mejor calidad, eficiencia y atención, para mejorar los tiempos de espera y acabar con la obsolescencia tecnológica, entre otras cosas.  

En este contexto, los seguros privados de salud cobran especial importancia. Los momentos de incertidumbre dan cuenta de la necesidad de estar preparados para afrontar riesgos. Se trata de una reacción natural: buscar cobijo en medio de la tormenta, ya sea en la escala de valores, en las personas que se tienen cerca o en los productos que se consumen. 

Así, tal y como refleja un estudio realizado por la consultora Bain & Company en junio, hasta un 27% de los encuestados sin seguro de salud manifestó su intención de contratarlo a corto plazo, siendo una de las principales motivaciones las dudas de que el sistema de salud pública pudiera hacer frente a la crisis sanitaria, tras la primera oleada de contagios. Y es que, tal y como explica José Manuel Veiga, “prevenir y protegernos nosotros, así como a nuestros hijos y familiares, ha puesto aún más de relevancia el valor aportado por los seguros de salud, vida y decesos”. Y añade que, ante situaciones de incertidumbre, “los seguros de salud privada proporcionan unos servicios diferenciales, especialmente las compañías que se enfocan en la atención al cliente, centros propios y programas de prevención”.

Una tendencia, la de decantarse por la contratación de un seguro de salud privado, que acumula ya varios años en aumento. Los seguros de salud crecieron un 4,77% en 2019, alcanzando unos 8.923 millones de euros de facturación, según los datos recogidos por la Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones (ICEA), divulgados a principios de 2020 por la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (UNESPA). “Un crecimiento que ha sido constante en los últimos años, alcanzando ya a casi el 30% de las familias y esta tendencia ha aumentado en el segundo trimestre del año, así como la predisposición de los consumidores a valorar la compra de este tipo de servicios”, apunta el director de Seguros de Protección de BanSabadell Seguros. Así, la creciente preocupación sobre la salud provocará que los servicios privados de salud se transformen cada día en una necesidad más prioritaria y, por tanto, que aumente el share-of-wallet de los ciudadanos dedicados a estos servicios, añade Veiga.

Y el sector se ha ido adaptando en un momento en el que han surgido nuevas necesidades. Al inicio de la pandemia, las aseguradoras privadas españolas se pronunciaron a raíz de las dudas en torno a la cobertura que ofrecían por coronavirus. A través de un comunicado realizado por la patronal UNESPA, se afirmó que las compañías cubrían los costes derivados de la atención a los pacientes que la necesitaran, siempre en colaboración con la sanidad pública. Los seguros se han adaptado a la ‘nueva normalidad’, a través de la ampliación de su cobertura y su oferta, con un impulso a la digitalización de los servicios. 

Un sector en transformación

La transformación digital de la sociedad y los servicios ha impactado de lleno en el sector sanitario. En los últimos meses, la mayoría de los ciudadanos españoles han recibido atención médica por vías telemáticas, tanto en el sector público como en el privado, básicamente por una misma razón: evitar el colapso de los hospitales y los centros de salud. Según un estudio realizado por la Asociación Médica Americana (AMA), el 75% de las consultas médicas se pueden gestionar a distancia. El sector se encuentra ahora inmerso en una transformación acelerada cuyo principal reto es adaptar sus servicios a las herramientas digitales, con el foco puesto en proporcionar una atención de calidad a los pacientes.

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Las empresas privadas han trabajado en esta línea con intensidad desde el inicio de la pandemia. El número de consultas de forma telemática relacionadas con la COVID-19 llegaron a las 5.000 en la primera oleada de contagios, mientras que, antes de la llegada de la pandemia, solo se habían registrado 300, según los datos de Sanitas. Todo ello ha sido posible gracias a que “las empresas de salud privada habían recorrido un mayor camino que la salud pública en la adopción de las nuevas tecnologías, permitiendo que los clientes rompan con la creencia de que es necesario que la atención médica sea siempre presencial y que identifiquen las ventajas en cuanto a seguridad, comodidad y rapidez de este canal de asistencia”, asegura Veiga.

La atención telemática no abarca solo las dolencias físicas, sino que también llega a las mentales, más importantes que nunca en un momento en el que muchos ciudadanos, sobre todo personas mayores, han pasado largos periodos de tiempo solos. Ha nacido así una ingente cantidad de iniciativas, como las de #NingúnMayorSolo, para ofrecer ayuda y apoyo emocional a las personas mayores que viven solas. 

Además de la propia atención a los pacientes, las aseguradoras han puesto a disposición de la sociedad diversas acciones con el foco puesto en los profesionales de la salud. La alta exposición del personal sanitario al virus aumenta su vulnerabilidad, por lo que las aseguradoras han unido fuerzas para protegerles. A través de UNESPA y gracias a la colaboración de las aseguradoras del país, ha nacido un fondo solidario mediante el cual se suscribe un seguro de vida colectivo que cubre el fallecimiento por causa directa de la COVID-19 de los profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, auxiliares de enfermería, celadores y personal de las ambulancias), así como un subsidio para los que resulten hospitalizados.

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