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Robots sociales: un mercado en crecimiento

14/10/2020

Durante los meses de pandemia, los androides se pusieron al servicio de la medicina y la salud acelerando un cambio que se mantiene y, además, con una tendencia claramente al alza: Se espera que el sector de los robots alcance en 2025 unos ingresos mundiales de 19.000 millones de dólares.

Los robots se han puesto al servicio del sistema sanitario desde que comenzó la lucha contra la COVID-19. Aunque todos los ciudadanos podrían pensar que la revolución robótica era inminente, quizás no se imaginaban que fuera tan pronto. Pero la irrupción del coronavirus ha eliminado las barreras temporales y ha acelerado la llegada de estos androides. Uno de los principales motivos que ha favorecido su inclusión es que estos aparatos ayudan a minimizar el riesgo de contagio. Y por esa razón, durante estos meses se ha visto cómo han ganado presencia en todo el mundo. Por ejemplo, en Boston, los conocidos robots Spot se están utilizando para que los doctores puedan examinar a los pacientes de forma remota, tan solo es necesario una tableta sujetada por el androide a través de la cual pueden comunicarse y evaluar su estado visualmente. También les hemos visto portando pistolas térmicas para tomar la temperatura de los ciudadanos o transportar medicinas y alimentos a personas en zonas de aislamiento.

Aproximadamente 2,7 millones de robots trabajan alrededor del mundo

Ver cómo trabajan estos robots puede haber provocado un cambio de opinión en muchos empresarios. Y es que, una de las tecnologías que se verá más beneficiada durante los próximos tres años es aquella que automatice procesos humanos. Así lo afirman más de ocho de cada 10 encuestados en el estudio ‘How can Europe reset the investment agenda now to rebuild its future?’, publicado por EY en mayo. Aunque es posible que el ascenso de estas máquinas haya comenzado ya. Según el estudio ‘World Robotics 2020 Industrial Robots’ de la Federación Internacional de Robots, alrededor del mundo hay operando 2,7 millones de robots industriales, una cifra récord. Asia es el mercado más fuerte y, en concreto, China, donde las existencias aumentaron un 21% y superaron las 780.000 unidades en 2019. Europa alcanzó un stock operativo de 580.000 unidades en 2019, un incremento del 7%, siendo Alemania el principal usuario con unas 221.500 unidades.

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No hay duda de que los robots permiten acelerar procesos industriales, además de estar sirviendo de gran ayuda durante la pandemia. Sin embargo, aún pueden desarrollar y cobrar un papel todavía más importante. Se trata de los robots sociales, aquellos que van más allá e interactúan y se comunican con las personas, siguiendo comportamientos, normas y patrones. Según sus creadores, Pepper es el primer robot humanoide social del mundo capaz de reconocer rostros y emociones humanas básicas. Es capaz de interactuar con la gente mediante voz y, además, lo hace en 15 idiomas diferentes. Con una apariencia muy humana y con 1,20 cm de altura, Pepper actualmente solo está disponible para empresas y escuelas.  

Crecimiento anual de un 14% durante los próximos cinco años

Aunque no esté claro si los robots sociales han llegado para quedarse, los datos muestran que es muy probable que así sea. Ya los identificó el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) en 2019 como una de las 10 tecnologías emergentes, afirmando que estos “amigos y ayudantes se están convirtiendo en parte de la vida cotidiana, utilizándose cada vez más para cuidar de los ancianos, educar a los niños y realizar todo tipo de tareas”.

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Para 2025, se esperan ventas de más de 65 millones de robots al año y unos ingresos de 19.000 millones de dólares

Ahora, el estudio ‘Social Robots Market – Growth. Trend and Forecasts’, publicado por Research and Markets estima que ese mercado tendrá una tasa de crecimiento anual del 14% durante los próximos cinco años. En términos económicos, en 2018 se alcanzaron los 5.600 millones de dólares en ventas en todo el mundo. Y se espera que el 2025 cierre con unos ingresos de 19.000 millones de dólares, lo que supondría unos 65 millones de robots vendidos cada año.

Uno de los factores que impulsa el aumento de estos autómatas es el auge de la investigación en el campo de la Inteligencia Artificial (IA), ya que dependen de ella para interactuar con la información que reciben a través de la cámara y de otros sensores. Los propios diseñadores se sirven de ella para traducir en algoritmos los conocimientos neurocientíficos y psicológicos, de manera que puedan reconocer rostros, emociones, voces, idiomas e, incluso, responder apropiadamente a las necesidades de la gente.

Para impulsar el crecimiento del mercado, es también muy importante el desarrollo de proyectos de investigación en robótica social. Por ejemplo, el ‘Human Interactive Robotics for Healthcare’ (HIRo), financiado por la iniciativa ICT Plus del Consejo de Investigación de Noruega, que se centra en el desarrollo de plataformas robóticas humanoides para ayudar tanto a los profesionales de la salud como a los pacientes de los servicios de ayuda a domicilio del municipio y del hospital, tal y como explica el estudio citado.

Sin embargo, a pesar de estos datos y de los avances que se producen, todavía hay factores que obstaculizan el crecimiento de este mercado, como los problemas de funcionamiento del hardware y el software, la preocupación por la privacidad de los usuarios y los costes iniciales que se deben asumir. 

Fotografía de Maximalfocus en Unsplash
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