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¿Puedo comprar una casa si tengo más de 65 años?

En los últimos años se ha retrasado la edad media de adquisición de vivienda en nuestro país hasta los 40 años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto sitúa a España en los puestos más altos de la Unión Europea, por detrás de Francia, Italia o Alemania. A pesar de que los jóvenes se emancipan de media a los 30 años, según datos de Eurostat, tardan aproximadamente una década en poder comprarse una casa, ya sea porque no tienen los ahorros necesarios, porque carecen de un trabajo fijo o porque no tienen claro dónde van a vivir.

La edad, a priori, no es un impedimento para adquirir una vivienda. Sin embargo, hay casos que se estudian minuciosamente para ver su viabilidad, por ejemplo, cuando los compradores tienen más de 65 años. La edad puede ser considerada un hándicap, por ello, se tienen en cuenta una serie de factores a la hora de conceder una hipoteca, para estos supuestos. Entre los factores que estudian las entidades se encuentran la solvencia económica, el patrimonio (si ya posee una vivienda), y los ingresos, ya sea únicamente la pensión o complementada con un plan de pensiones u otras fuentes.

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Con 65 años lo común es que el comprador esté jubilado (o que esté a punto de hacerlo) y que, por tanto, tenga una pensión. Deberá contar, además, con un colchón económico, ya que normalmente la financiación que se ofrece para este tipo de viviendas suele ser el 60% o el 70% del valor total de la vivienda como mucho, mientras que para gente más joven es de aproximadamente un 80%. El comprador deberá disponer de bastantes ahorros o acreditar una pensión alta.

Según Simone Colombelli, director de Hipotecas de iAhorro conseguir este tipo de préstamos es un poco complicado ya que el endeudamiento con la compra de la vivienda no podrá superar el 30% de sus ingresos, por lo que la casa no podrá tener un valor muy elevado. Se realizará entonces un estudio minucioso de las finanzas del comprador, que suele adquirir este inmueble como segundo domicilio, ya sea por necesidad, como inversión o como vivienda vacacional, que luego pasará a formar parte de la familia, por ejemplo, un piso en la playa, o en un pueblo.

Requerimientos y obligaciones

No existe una edad tope para financiar una casa, aunque la media sitúa este umbral en los 75 años, por una cuestión de plazos. Las hipotecas para una persona de entre 40 o 50 años suelen fijarse a 25 o 30 años, a los 60 años el plazo baja a 15, y a partir de los 65 a unos 10 o 15 años. Esto condiciona la cuantía de la cuota que se abonará cada mes, a menor plazo para pagar una hipoteca, mayor será la cuota mensual. Por otro lado, este tipo de hipotecas suelen tener otro tipo de interés porque se ejecutan en un tiempo mucho más corto y con unas cuotas más elevadas de lo normal.

Los requisitos exigidos serán los mismos que los de un cliente normal. Pero se tendrá en cuenta el endeudamiento y las posibilidades de pago para devolver el préstamo. 

Asimismo, el solicitante mayor de 65 años necesitará un cotitular del préstamo. Se requerirá casi como un requisito indispensable el aval de una persona más joven. Si el cliente cuenta con un hijo o un familiar más joven que él que quiera ser cotitular de esta hipoteca no tendrá grandes problemas, "en este caso, tendrá que negociar con la entidad el seguro de vida. En el caso de la persona mayor de 65 años este seguro puede ser muy elevado, lo que puede encarecer notablemente la hipoteca", manifiesta Colombelli.

Para iAhorro, de manera general, las hipotecas no son lo más recomendable para un ciudadano de esta edad, "dependiendo de la cantidad que necesite podría plantearse un préstamo personal, que tiene un tipo de interés más alto, pero los costes de formalización de crédito son más bajos por lo que haciendo cuentas puede interesar al cliente", señalan.

En cualquier caso, la edad del comprador nunca es un eximente a la hora de pagar, ni mucho menos. Como existen compradores de todo tipo, el Banco de España ha realizado una serie de recomendaciones generales que son importantes tener en cuenta: el plazo máximo de una hipoteca debe ser 30 años, para que se pueda devolver antes de los 75 años. También señala que no se debe destinar más de un 35% de los ingresos mensuales al pago de la hipoteca y que se disponga del 30% del monto total del precio de la casa, para la entrada y los gastos asociados a la compra.

La compra de una casa es una de las grandes decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida. No existe un patrón establecido, pero sí una serie de condicionantes que ayudan a que las adquisiciones sean más sencillas. No tendremos problema si tenemos las cuentas saneadas y contamos con una economía estable.

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