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Por qué incluir en una cartera a los FAANG aun cotizando en máximos

25/03/2021

Los gigantes de la tecnología mundial están superando la crisis incrementando sus beneficios empresariales y su cotización bursátil. Por ello, muchos inversores se plantean apostar por ellos en sus carteras, a pesar de su elevado precio

Las empresas de tecnología están de moda entre los inversores. Y en medio de una vorágine de empresas tecnológicas de todo el mundo que deciden cotizar en bolsa para mejorar su acceso a la financiación, hay una serie de compañías que, a lo largo de la última década, se han convertido en líderes mundiales en sus respectivos campos de actividad, lo que ha contribuido a que su valor bursátil se haya disparado.

Términos como GAFAM o FAANG se han convertido en habituales a la hora de hablar de la industria tecnológica. Estos son utilizados por muchos ahorradores para referirse a los principales valores big tech que cotizan en el NASDAQ-100, el principal selectivo para las empresas tecnológicas en Wall Street. El primero hace referencia a Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft, es decir, cinco de las grandes ‘culpables’ de la revolución digital que ha vivido el planeta en los últimos años, y que, gracias a hitos como la comunicación instantánea, la geolocalización, la recopilación y el análisis de datos o las redes sociales han transformado para siempre el modo de hacer negocios y la vida de las personas, en general.

Las empresas ‘big tech’ han revolucionado los negocios y, en general, la vida de las personas, y sus expectativas para el futuro despiertan la atención de los inversores

Sin embargo, cada vez está ganando un mayor peso la denominación FAANG, que aglutina a Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google, las cinco empresas tecnológicas con mayor capitalización en el NASDAQ-100, y que utilizó por primera vez el periodista de la cadena de televisión CNBC, Jim Cramer, en una fecha histórica: el 10 de agosto de 2017. Aquel día, valores como Facebook cosecharon una subida del 45%; secundados por los de Netflix (36%); Amazon (27%); y el segundo ticker de Google (que, a su vez, es su empresa matriz), Alphabet (16%).

¿Es posible que crezcan todavía más?

Hace alrededor de dos décadas, las expectativas sobre la tecnología eran tales que las acciones de muchas compañías comenzaron a estar muy sobrevaloradas en relación con su generación de beneficios. El estallido de la llamada burbuja tecnológica ‘puntocom’ generó un desplome generalizado en estos títulos en todo el mundo entre los años 2001 y 2003, hasta que, finalmente, sus precios se ajustaron con las plusvalías reales que eran capaces de generar las distintas empresas. El miedo a que pueda surgir, de nuevo, esta situación es bastante improbable, habida cuenta de que las FAANG cuentan con grandes flujos de caja estables (es decir, liquidez) y unas tasas de crecimiento elevadas.

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Para hacerse una idea del rendimiento bursátil de estas compañías, de 2016 a 2020, su revalorización conjunta en el NASDAQ-100 ha sido superior al 70%, mejorando las plusvalías generadas durante ese periodo por la totalidad de las bolsas de los mercados desarrollados, con la excepción de la de Nueva Zelanda. En total, de las 10 compañías estadounidenses con mayor capitalización de mercado en el NASDAQ-100, la mitad pertenece al ámbito tecnológico, con un valor de mercado que, a comienzos de 2021, superaba los siete billones de dólares, justo el 50% de lo que suponía en el inicio del año anterior.

De cara a los próximos años, el auge de la digitalización, el mayor ocio en el hogar, la conectividad vía Internet de grupos sociales de países emergentes o el auge de los sectores fintech e insurtech juegan a favor de las empresas FAANG. No obstante, también cuentan con algunas amenazas en el horizonte.

El riesgo regulatorio

A mediados de 2020, los representantes demócratas en el Congreso de Estados Unidos (EE.UU.), publicaron un informe en el que afirmaban que Facebook (en publicidad online y redes sociales), Amazon (en venta online y en acceso a proveedores digitales), Google (en motores de búsqueda de Internet) y Apple (en la distribución de aplicaciones de software en dispositivos iOS) poseen “un poder monopolístico evidente”. La conclusión final del documento era que el Congreso debía adaptar la actual legislación para obligar a estas compañías a segregar parte de sus negocios, dificultando, así, su política agresiva de adquisición de pequeñas empresas.

A lo largo de los últimos años, la Administración norteamericana ha impulsado diferentes acciones contra las big tech, como una demanda de la Comisión Federal de Comercio estadounidense contra Facebook por competencia desleal con WhatsApp e Instagram, una demanda antimonopolio contra Google iniciada por el Departamento de Justicia acusando a la compañía de no permitir a sus competidores prosperar o diversas acciones legales que han puesto en marcha algunos Estados del país para limitar la adquisición de empresas de su sector a las FAANG.

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Esta amenaza regulatoria no es un caso aislado en ese lado del Atlántico sino que, también, dentro de Europa, se han adoptado recientemente medidas incluso más agresivas a estas entidades, con multas bastante elevadas por cuestiones como competencia desleal o incumplimiento de las leyes de protección de datos. En este sentido, supuso un hito muy importante la aprobación, en 2018, del Reglamento General de Protección de Datos, con la premisa fundamental de aumentar los protocolos de información a los consumidores acerca de cómo se pueden usar sus datos para la segmentación publicitaria en Internet.

Tanto EE.UU. como Europa están impulsando medidas para limitar el crecimiento de las ‘big tech’ bajo la premisa de evitar prácticas monopolísticas

Incertidumbre pos-COVID-19

Aunque este tipo de medidas legales y de sanciones no ha afectado significativamente al negocio de las FAANG, sí que parece estar teniendo un efecto en su cotización. No en vano, diversos analistas han señalado que las dos compañías que más litigios han tenido que afrontar a lo largo de los últimos años, Google (Alphabet) y Facebook, están cotizando bajo unos ratios precio- beneficio (PER) notablemente más bajos que Apple, Netflix o Amazon. Incluso, en el caso particular de Facebook, a pesar de sus distinguidos beneficios empresariales cosechados en los dos últimos ejercicios y de su flujo de caja, mucho mayor que la media de las empresas del NASDAQ-100, está cotizando apenas levemente por encima del PER promedio de este selectivo.

Además, otros especialistas indican que los próximos meses van a ser sumamente decisivos para las FAANG, habida cuenta de que uno de los efectos clave de la COVID-19 ha sido el notable crecimiento en la utilización de los entornos digitales por parte de la población, lo que, a su vez, está provocando un incremento mayor en los beneficios. En este sentido, desde la Comisión Europea se debatirán iniciativas para intentar recortar el poder creciente y la influencia de estas compañías en un entorno de recesión económica, por lo que podría ser, incluso, que se aprueben nuevas medidas más restrictivas que limiten su actividad, y que entren en vigor mucho antes de lo esperado.

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