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Por qué el Fondo de Recuperación Europeo marca una nueva era para la sociedad y las empresas españolas

03/11/2020

El Fondo de Recuperación Europeo es histórico en cuanto a la cantidad de dinero que pone a disposición de la reconstrucción del continente, pero lo es todavía más por los objetivos que persigue: la digitalización y la sostenibilidad. Así, las empresas españolas y europeas tienen la oportunidad de presentar proyectos que vayan en esa línea para salir reforzadas de la crisis.

No hay duda de que el acuerdo alcanzado por la Unión Europea (UE) para reconstruir Europa tras la COVID-19 es “histórico” por la cantidad de dinero que destina a la causa, la cual amplía en un 70% el presupuesto previsto por la UE para el período 2021-27. Sin embargo, “lo que es verdaderamente importante es lo que persigue este fondo: la transformación del tejido productivo hacia la digitalización y la sostenibilidad”, tal y como señaló Sofía Rodríguez, Subdirectora General y Economista Jefe de Banco Sabadell, en el webinar organizado por HUB EmpresaFondo de Recuperación Europeo: oportunidad para las empresas españolas’, en el que añadió que “ahora es el turno de las empresas de proponer proyectos innovadores que vayan en esta línea”.

 

La COVID-19 ha transformado y acelerado tendencias subyacentes que ya estaban presentes. Por ello, dado el gran cambio que ha supuesto la crisis sanitaria en la sociedad y en el ecosistema empresarial, la economía no volverá a ser lo que fue y las empresas deben ser capaces de enfrentarse al mundo que les espera. En este sentido, Europa ha reaccionado proponiendo unas ayudas que, al contrario de como ha sucedido en crisis anteriores, no van destinadas a los sectores que han salido más dañados de ella, sino que se destinarán a los proyectos que mejor se adapten a la hoja de ruta.

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El nuevo paradigma iniciado por la Unión Europea

Con la habilitación del Fondo, también se ha producido un cambio en la componente política y social que ha imperado después de la última crisis, momento en el que se impuso una fuerte condicionalidad de austeridad fiscal. Ahora el foco “es más positivo y flexible, con el objetivo de que podamos modernizar nuestra economía y sociedad”, afirma Rodríguez.

Con respecto a esa condicionalidad, se debe tener en cuenta que, aunque las ayudas se gestionan por vía presupuestaria, estas no dejan de lado al Semestre Europeo, por lo que, además de dedicar los fondos a la sostenibilidad y la digitalización, se debe cumplir con las recomendaciones de reforma que emite la UE. Es decir: mejorar la estructura anticorrupción, la lucha contra el blanqueo de capitales, la coordinación de las administraciones públicas, el sistema de pensiones o el abandono escolar temprano, entre otros aspectos en el caso español.

Cómo ha adaptado España las medidas de la UE

La UE tiene unos objetivos muy claros y la CE ha elaborado una minuciosa guía para orientar a los Estados miembros sobre cómo deben usarse el Fondo de Recuperación Europeo. El Gobierno de España “ha ‘cogido el guante’ y ha anunciado que destinará el 37% de los fondos para la transición hacia la sostenibilidad y, el 33%, para la digitalización”. Estos porcentajes suponen “más de lo que pide Europa”, señala Rodríguez.

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En este sentido, la gran pregunta es cuándo estarán disponibles los fondos. Y la respuesta es que todavía no lo están, pues cada país debe mandar primero su Plan de Recuperación y Resiliencia (España lo presentó el día 7 de octubre). Después de su envío formal, la Comisión Europea tiene dos meses para darlo por bueno y el Consejo Europeo un mes adicional, por lo que a finales de marzo podría estar todo aprobado. Sin embargo, hay una forma de adelantarlos: incluirlos en los presupuestos. En este sentido, España quiere anticipar 27.000 millones de euros de este modo, lo que supondría contar con ese dinero en la economía real. En dicho momento, una de las claves del éxito de la aplicación de estos fondos, para Rodríguez, es que “lleguen a toda la economía productiva y a todas las pymes”, pues, añade, “no habrá transformación sin ellas”.

Cómo pueden acceder las empresas a las ayudas

Uno de los escollos que puede encontrar la adaptación de los fondos al ecosistema español es la operativa. El importe de los fondos es tan elevado en solo tres años, que una de las grandes preocupaciones es cómo se va a gestionar tal cantidad de dinero y hacer que llegue a las empresas. En este sentido, la discusión que se ha abierto gira en torno a la simplificación de los trámites públicos y la colaboración con el sector privado. 

Si bien todavía no se conocen los detalles de cómo será el procedimiento mediante el cual las empresas accederán o tendrán la posibilidad de optar a estas ayudas, lo cierto es que las entidades bancarias aportan objetividad y criterios bien definidos en el proceso y pueden ejercer de asesores, tal y como han venido haciendo durante los últimos meses. Así, tal y como afirmaba José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), “la banca puede hacer de puente entre los fondos europeos, que pueden tardar en llegar, evitando retrasos innecesarios y también puede completar esa financiación para multiplicar sus efectos”.

Fotografía de Markus Spiske en Unsplash
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