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Por qué aplicar la metodología empresarial a mis finanzas

12/11/2020

La planificación, la productividad, el ahorro y el control de las finanzas son algunas de las claves para poder cumplir con los proyectos que uno se propone, siempre manteniendo la capacidad de ser flexibles y de adaptarse a las situaciones imprevistas que puedan surgir.

Si una empresa desea hacer un plan de negocio, debe, en primer lugar, conocer en qué situación se encuentra y, después, planificar cómo pretende alcanzar sus objetivos. En el caso de las familias y las finanzas personales ocurre exactamente lo mismo. Vicenç Hernández, Presidente de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Cataluña (AIC), añade en el Podcast de Banco Sabadell, que “tanto en los negocios como en las finanzas personales, se debe tener la precaución de preparar las inversiones siempre pensando en que las cosas pueden ir mal el día de mañana. Es decir: que los deberes se tienen que hacer cuando las cosas van bien y todo está de cara”.

Si bien es cierto que hay riesgos que no se pueden prever, como la crisis causada por la COVID-19, es de vital importancia intentar ser flexibles y adaptarse a las nuevas situaciones, ya que “puedes planificar algo y te puede cambiar en pocos meses y, en estos casos, cuando has hecho bien las cosas antes y has tomado precauciones, sobrellevas mucho mejor las circunstancias negativas”, asegura Hernández.

 

Así, con esa base de flexibilidad y capacidad de adaptación, se debe planificar cómo se van a conseguir los objetivos marcados. Un ejemplo de esta capacidad de adaptación es la trayectoria que ha seguido Scalpers desde su nacimiento en 2007, coincidiendo con la crisis de 2008. Su cofundador y presidente, Borja Vázquez, comenta en el Podcast de Banco Sabadell que, alguna vez, tanto el resto de fundadores como él mismo pensaron en tirar la toalla, pero “teníamos un objetivo muy claro, queríamos hacer algo distinto y, a partir de ahí, seguimos unos criterios lógicos y una planificación para conseguirlo”, añade. 

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El primer paso para organizarse debe ser la realización de una cuenta de pérdidas y ganancias y un balance, pues es del todo imposible planificarse correctamente sin saber lo que se tiene, lo que se debe, lo que se ingresa y lo que se gasta. Una vez hecho esto, el siguiente paso para la planificación financiera es marcarse objetivos y hacerse la siguiente pregunta: ¿qué es lo que deseo? 

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La importancia de definir bien los objetivos 

El investigador estadounidense George T. Doran definió en 1981 los objetivos SMART afirmando que las metas deben ser específicas, medibles, alcanzables, relevantes y temporales. Así, al trasladarlo a la planificación financiera, para definir los objetivos, antes uno debe comparar los recursos de los que dispone. Una vez comprobado que son suficientes para lo que se desea conseguir, se continúa diseñando un plan de ahorro o inversión. En paralelo, se debe diseñar cuáles serán las medidas de protección ante imprevistos y estimar cuál debe ser el riesgo que asuman los ahorros y las inversiones de la unidad familiar. 

Casi tan importante como la definición de los objetivos es la revisión de los mismos. En este sentido, Hernández comenta que “más que una gran dedicación, lo que se requiere es constancia y destinar tiempo a la reflexión para ver si esos objetivos que se habían marcado se van cumpliendo o no, y, si es que no, averiguar el por qué”. A veces, también es necesario soltar el lastre y dejar de hacer cosas que se encallan y no salen. “He llegado a estar meses trabajando para llegar a un objetivo y cada vez que intentaba avanzar, pasaba algo que no me lo permitía. Es entonces cuando he pensado que el destino no quería que hiciese eso en ese momento y lo he dejado para más adelante”, explica el Presidente de la AIC, quien apunta que esta filosofía es aplicable tanto para los objetivos personales, como para los profesionales. 

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Las finanzas personales también son el manejo de los riesgos

Muchos consejos como el de diversificar son clásicos al hablar del manejo de las finanzas personales. En cambio, otras recomendaciones como las orientadas a controlar las pérdidas, gestionar mejor los riesgos de una familia o individuo, adaptar el ahorro y la inversión al ciclo económico o la importancia del cálculo del perfil de riesgo no son tan conocidas en el ámbito personal, aunque sí lo son más en el empresarial.

En este sentido, antes de adentrarse en los productos concretos o las inversiones específicas, es imprescindible pararse a analizar cuál es el perfil de riesgo en el que uno se enmarca. El estudio realizado por OBS Business School sobre Finanzas Personales define el perfil de riesgo como “la capacidad o el deseo de un individuo o familia de asumir volatilidad y/o pérdidas en el patrimonio que posee”  y recalca que los ahorros deben ser invertidos en diferentes activos según el perfil de riesgo de cada persona: conservador, moderado o arriesgado.

Así, para determinar el perfil de riesgo, se deben tener en cuenta tanto los condicionantes  psicológicos como los económicos y los personales. En el primer grupo se enmarcan la tolerancia ante las pérdidas a corto plazo y las expectativas de rentabilidad a largo plazo, las cuales se relacionan entre sí en cuanto a que a mayor tolerancia a la volatilidad en el largo plazo, mayor condescendencia se tendrá con las pérdidas que puedan acaecer en el corto plazo. Así, según el nivel de tolerancia de cada persona, el perfil de riesgo será más o menos moderado.

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En cuanto al segundo grupo, que se corresponde con los condicionantes económicos y personales, se encuentra el horizonte temporal de los objetivos financieros. Es decir: a mayor horizonte temporal de inversión, mayor riesgo se podrá asumir. Esta es la razón por la cual las personas con una edad avanzada, no deberían asumir grandes riesgos. En este sentido, la decisión de correr más o menos riesgos en las finanzas personales debe ir acorde con el perfil de riesgo de la persona. 

Queda claro que la planificación, la productividad, el ahorro y el control de las finanzas son algunas de las claves para poder cumplir con los proyectos que uno se propone, pero ¿cómo se gestiona el éxito? Para el cofundador de Scalpers, cuya facturación el año pasado fue superior a 70 millones de euros, la clave para mantener su éxito y continuar creciendo reside en su apuesta por la aportación de valor y mantenerse fieles a la filosofía de la empresa. 

Fotografía de Priscilla Du Preez en Unsplash
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