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Oportunidad de oro para la reindustrialización

18/06/2020

Es el momento para que el sector secundario deje sus males endémicos atrás y resurja con fuerza en la nueva normalidad

Mucho se ha hablado de la reindustrialización del país en los últimos años. Y mucho ha insistido la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en las asignaturas pendientes que tiene el sector secundario en España. De hecho, en su libro blanco La industria, motor de crecimiento: análisis y recomendaciones, publicado antes de la pandemia, ya apuntaba las rémoras que arrastra el sector: debilidad, dependencia del exterior y rigidez, y los desafíos a los que se enfrentaba.

Casi el 30% de las industrias achaca el desplome de su actividad durante las semanas de confinamiento por la crisis sanitaria a las dificultades para disponer de suministros para sus cadenas productivas, un factor que solo superan la suspensión de actividades por orden gubernamental (45%) y la disminución de la demanda (50%), según un informe del Banco de España. 

Pero, antes de esta crisis, la industria jugaba un papel fundamental en el PIB y el empleo. El sector secundario ocupa en España a algo más de la séptima parte de los trabajadores, 2,73 millones de 19,96 según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) referentes al cuarto trimestre del año pasado. La Contabilidad Nacional de España le atribuye una producción de 647.583 millones de euros, el 85% de ella de la manufacturera, de la que sale una aportación al PIB de 172.618 millones de euros desglosado de la siguiente manera: 80.440 en sueldos y cotizaciones, 1.013 en impuestos y 91.095 en ganancias brutas.

Su aportación al PIB se encuentra entorno al 20%, lo que significa que la quinta parte de la producción del país tiene origen industrial. Prácticamente la mitad de esa aportación del sector industrial se atribuye al sector del automóvil, con una facturación superior a los 100.000 millones de euros en 2018 según CEOE. 

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La industria española tiene una alta presencia en los mercados internacionales y, según datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, en 2019 exportó bienes por valor de 290.000 millones de euros, siendo los sectores con mayor peso: productos químicos o metálicos, maquinaria y equipos electrónicos, vehículos y componentes y alimentación y bebidas.

Efectos de la COVID-19

El coronavirus ha impactado de lleno en todos los sectores industriales, con excepción de aquellos subsectores cuyo producto forma parte de uno o varios de los eslabones que integran la cadena de valor de los productos, bienes y servicios considerados como esenciales como es el caso de las industrias química, de papel y cartón o siderúrgica. Pero salvo estas excepciones, la paralización en la actividad productiva en el sector industrial ha sido muy intensa. De acuerdo con los resultados de la encuesta que KPMG realiza con la CEOE en el marco del análisis de la crisis sanitaria (La empresa española ante el COVID-19) realizado entre el 13 y el 17 de abril, un 27% de los empresarios del sector industrial reconoce un impacto de la crisis en su actividad superior al 80%.

Con respecto al empleo, un 46% de los empresarios consultados manifestó un mantenimiento del mismo, frente a un 44% que piensa que el empleo se verá seriamente afectado. Destacar que un 10% de los entrevistados prevé algún crecimiento positivo en las plantillas de nuestra industria. Respecto a los planes de inversión, un 27% plantea mantenerlos, frente a un 54% que cree que éstos se verán reducidos como consecuencia de la crisis pos-COVID-19. En cuanto a la presencia internacional, los porcentajes son similares entre aquellos que piensan que su actividad exterior se verá reducida (un 27%) y los que creen que ésta crecerá (un 28%).

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Más allá de las cifras, se afronta una situación compleja en la que se entrelazan de forma simultánea dos crisis: una crisis de oferta provocada por la reducción de la actividad laboral debido al cierre de la producción y la pérdida de productividad a causa de la nueva organización del trabajo que exigen las normas sanitarias, unida a la otra crisis de demanda, resultado  la reducción de las rentas de empresas y familias. Si atendemos a la opinión de los empresarios, las áreas más afectadas por esta crisis doble son: la cadena de suministro, la falta de liquidez, la redefinición de la estrategia comercial, la gestión de las personas y la comunicación al conjunto de stakeholders de la empresa.

Medidas para la recuperación del sector

Es por ello que la CEOE en su informe Estrategia España para la recuperación de la crisis del COVID-19 señala que es urgente reactivar la industria mediante un paquete de medidas que se refuercen entre ellas y apuesten por el crecimiento de alto valor:

  • Dar un impulso al sector, como motor económico y tractor para muchos sectores auxiliares, al tiempo que una fuente de empleo de calidad. Para ello, hay que poner el foco en la industria tradicional y en actividades pre y posproducción que tengan un mayor valor añadido. 
  • Continuar con la transición energética, favoreciendo la progresiva descarbonización y fomentando las energías renovables y la mejora de la eficiencia energética.
  • Replantear las políticas de empleo con el objeto de detectar necesidades de orientación y de formación que permitan la mejora de la empleabilidad y satisfacer las necesidades del mercado laboral. 
  • Promover la exportación y la inversión extranjera con políticas económicas de mejora de competitividad y con programas de ayuda a la exportación.

Alianza por la competitividad

Siete patronales sectoriales -ANFAC, de automoción; AOP, de refino; ASPAPEL, de papel; FEIQUE, de química y farmacia; FIAB, de alimentación y bebidas; OFICEMEN, de cemento, y UNESID, de siderurgia- han creado la Alianza por la Competitividad de la Industria Española. Este grupo, cuyo peso en el PIB supera el 13% y el 12% del empleo directo, ha presentado al Gobierno y a los partidos con representación en el Parlamento un programa de medidas basado en 10 propuestas para impulsar de manera prioritaria y urgente tanto la actividad industrial general como la de todos los sectores productivos tractores, con el objetivo de relanzar cuanto antes la economía:

  1. Estimular los proyectos de inversión industrial.
  2. Impulsar la demanda nacional e internacional del sector de la automoción.
  3. Impulsar la actividad de la construcción y de los sectores auxiliares y de servicios conexos. 
  4. Diseñar un plan de apertura escalonada del comercio minorista y de la hostelería.
  5. Reducción de los costes energéticos
  6. Promover la exportación y el acceso a mercados exteriores
  7. Incrementar la eficiencia en el transporte de mercancías y en la cadena logística
  8. La aplicación de medidas financieras concretas.
  9. Moratoria en la imposición de nuevas figuras tributarias sobre la industria.
  10. Facilitar la prevención y control de la COVID-19 en los centros de trabajo. 
 

 

 
Fotografía de Christopher Burns en Unsplash
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