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Jubilación
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Me jubilo este año, ¿qué debo tener en cuenta?

28/12/2020

La crisis derivada de la pandemia de la COVID-19 ha forzado la aprobación del nuevo Pacto de Toledo, lo que afectará al futuro de las pensiones haciendo que las condiciones para los jubilados cambien.

Con la tramitación de los nuevos Presupuestos Generales del Estado hay que destacar como principal novedad en materia de jubilación la aprobación del Pacto de Toledo con 22 recomendaciones para la nueva configuración de las pensiones. Así, se espera que estas vayan vinculadas al Índice de Precios de Consumo (IPC) y que el trabajador pueda escoger los 25 años que más le favorezcan para calcular la pensión.

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Aunque el cambio más importante es que el año que viene la edad de jubilación se retrasa a los 66 años para quienes hayan trabajado menos de 37 años y tres meses. Sin embargo, para aquellos que deseen retirarse a los 65 años, deberán haber cotizado un mínimo de 37 años y tres meses. Con esta modificación, el Gobierno busca cambiar la media en la edad de jubilación, que se situaba en los 64 años, es decir, un año antes de lo establecido por la ley.

Por el momento, para poder jubilarse hay que tener 65 años y 10 meses. Los trabajadores que cuenten con 37 años de cotización y tres meses podrán jubilarse cuando quieran. Pero estos cálculos no siempre se cumplen, ya que puede que el cese laboral no llegue de forma voluntaria o que sea de forma anticipada, y en estas circunstancias Bruselas ha retrasado el retiro hasta los 64 años con un mínimo de 35 años cotizados. Además, en el caso de las prejubilaciones, la edad queda fijada en los 62 años.

Ya sea mediante jubilación anticipada (también llamada voluntaria) o por prejubilación, el retiro laboral es un momento que requiere de sentido común y de mucha planificación a corto y largo plazo para poder mantener la economía familiar y un nivel de vida acorde con los deseos y las necesidades.

El retiro laboral es un momento que requiere de sentido común y de mucha planificación

Planificar, la clave para jubilarse con tranquilidad

En España, el sistema público de pensiones no es sostenible en el tiempo si no se realizan cambios. Los expertos avisan continuamente de que las circunstancias para la vida después del cese laboral no son las mejores, por lo que aconsejan ahorrar e invertir con la mirada puesta en este momento vital.

Jubilarse implica vivir de la pensión durante una etapa, pero, tal y como se ha analizado, cada vez es menos viable el sistema tal y como está planteado, debido a cambios demográficos como el aumento de la esperanza de vida.

Vivir más años no deja de ser una buena noticia, pero hay que tener en cuenta que, a mayor longevidad, mayor probabilidad de sufrir dependencia. “Por lo tanto, la jubilación será de una duración cada vez mayor y con gastos crecientes motivados por las necesidades de cuidados que se requerirán durante más de la mitad de la supervivencia”, explica Inmaculada Domínguez Fabián, profesora titular de la Universidad de Extremadura (UEx), que participó en el webinar organizado por BanSabadell Pensiones para analizar cómo se debe afrontar la jubilación. 

 

Miquel Perdiguer, CEO de Pensium, aporta otro dato en el Podcast de Banco Sabadell: “En 2035, una de cada cuatro personas va a tener más de 65 años, eso son muchas pensiones, por lo que no podemos creer que el Estado se encargará de todo; debemos pensar en ahorrar un 10% de nuestros ingresos”, ya sean del trabajo o del patrimonio inmobiliario.

Las pensiones dentro de 20 años serán “más tardías y tendremos menos dinero en el bolsillo”. Así de tajante se muestra Perdiguer. “Habrá pensiones públicas, pero quizás no tan buenas y llegarán más tarde. Hay una parte positiva: ahora sabemos lo que va a pasar y podemos prepararnos, podemos pensar qué es lo que tenemos que hacer para poder complementar esa pensión pública”, señala el CEO de Pensium. Es decir, podemos aumentar el ahorro previsional, aquel destinado a la jubilación.

“El llamado ahorro previsional -cuenta Domínguez Fabián- es un ahorro finalista y está diseñado para que las cuantías que a él se destinan no se ‘toquen’ hasta que se produzca la contingencia para la que se realiza, bien sea esta la jubilación, la incapacidad o la viudedad”. En este sentido, la experta recuerda que “para que ese ahorro se mantenga hasta el momento de la jubilación se aplican mecanismos de iliquidez, que no permiten o penalizan el que las cuantías entregadas en el producto de previsión se puedan recuperar antes de lo estimado. Esa iliquidez se compensa con deducciones fiscales que sirvan de estímulo e incentivo”.

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Para complementar la pensión de cara a la jubilación y mantener el nivel de ingresos previo al momento de retiro, existen otros dos pilares en el sistema, al margen del público o estatal: los planes de empleo y los planes de pensiones individuales. Ambos son considerados los pilares de la previsión social complementaria, puesto que sirven para complementar al sistema público sin sustituirlo. Son voluntarios, su gestión es privada y se basan en un sistema de capitalización y no de reparto, es decir, que el complemento se contribuye mediante las contribuciones que se hacen.

Los planes de empleo están poco extendidos en España, en parte por los grandes costes que supone su implementación para las pymes. De hecho, de los 9,6 millones de ahorradores en planes de pensiones, tan solo 2 millones cuentan con un plan de empleo, de acuerdo con la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (INVERCO). Estos son instrumentos de ahorro a largo plazo promovidos por las empresas y a los que los trabajadores se pueden adherir voluntariamente. Se nutren de las aportaciones de empresas y trabajadores. 

Los planes de empleo están poco extendidos en España, en parte por los grandes costes que supone su implementación para las pymes

Los fondos o planes de pensiones individuales son más populares que los planes de empleo y están mucho más extendidos en España. Son instrumentos que contrata el ciudadano. Están regulados por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, que depende del Ministerio de Economía.

Para Esther Pichardo, Directora de Ahorro y Pensiones de BanSabadell Vida y Pensiones, estos planes son instrumentos pensados para ahorrar a largo plazo, que no se deben rescatar, salvo casos excepcionales. De hecho, estos planes jugaron un papel fundamental durante los meses más duros de la pandemia, tal y como recuerda la experta: “Entre abril y septiembre los planes de pensiones también colaboraron con el bien general permitiendo complementar los ingresos de autónomos y empleados que habían visto reducida su facturación por la crisis de la COVID-19”. Sin olvidar que “en los últimos 10 años, los planes de pensiones han abonado más de 4.000 millones de euros a más de 720.000 partícipes por supuestos de liquidez excepcional”, añade.

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Cómo aprovechar las desgravaciones fiscales antes de que se aplique la reforma de 2021

La nueva reforma va a potenciar para el 2021 los planes de pensiones de empleo incrementando el límite de 8.000 euros a 10.000 euros. Sin embargo, hay algunos temas que todavía no están resueltos. Como, por ejemplo, cómo se va a desarrollar el Fondo de Promoción Estatal, al que se permitirá el acceso al colectivo de los autónomos que, precisamente, es uno de los que más ha sufrido por la crisis de la COVID-19. Este desarrollo legislativo no se prevé que esté listo hasta dentro de, por lo menos, un año. Por lo tanto, los autónomos en el año 2021 no van a tener opciones de desgravación más allá de los 2.000 euros de los planes de pensiones individuales, ya que no pueden hacerlo a través de planes de pensiones de empresa ni de otros instrumentos disponibles para empleados.

“Antes de cerrar el año, lo recomendable es que los autónomos intenten anticipar -lo máximo que puedan y que su economía les permita- las aportaciones a su plan de pensiones individual, ya que hasta el 31 de diciembre de este año van a poder desgravarse 8.000 euros en su Declaración de la Renta. En cambio, a partir de enero de 2021 solo podrán hacerlo hasta 2.000 euros”, advierte Pichardo. Por lo tanto, todo lo que puedan avanzar este año de ahorro y de aportaciones les permitirá desgravar un importe que el año que viene no podrán.

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Respecto al resto de empleados, “también aconsejamos anticipar al máximo lo que puedan estas aportaciones al plan de pensiones individual antes de que termine el año, debido a que en 2021 también quedará reducida su desgravación fiscal a 2.000 euros”, apunta Pichardo. Si bien es cierto que, en el caso de aquellos trabajadores que en la empresa dispongan de un plan de pensiones de empleo, se prevé que parte de estas aportaciones también las podrán hacer en el plan de pensiones de empleo el próximo año.

 

Fotografía de El alce web en Unsplash
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