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Lo que el Blue Monday nos ha enseñado de marketing

21/01/2020

Lo mejor que le puede pasar a una marca comercial es hacerse viral, traspasar la pantalla y formar parte del ideario colectivo. Eso es lo que consiguió un grupo de creativos en 2005, cuando supuestamente determinaron cuál era el día más triste del año

El Black Friday, San Valentín o el propio Papá Noel tienen algo en común: son acontecimientos que se suceden en fechas muy señaladas, mundialmente conocidas y fruto de una potente campaña de marketing. Muchos de estos momentos, tan integrados en la sociedad, fueron creados por empresas o marcas comerciales con el objetivo de darse a conocer y vender.

El marketing o mercadotecnia es un término anglosajón que hace referencia al comportamiento de los mercados y a las necesidades de los consumidores. Nació a principios del siglo XX pero tuvo su auge en los años 70 y 80 cuando surgió internet y, por consiguiente, una nueva forma de llegar al mundo de manera instantánea y directa. El marketing tiene como objetivo crear todas las estrategias que sean necesarias para ayudar a las compañías a conseguir aquello que se proponen, ya sea vender, ampliar su negocio, buscar nuevos nichos de mercado y, por supuesto, crear necesidades en el consumidor.

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El nacimiento del Blue Monday

Esto es lo que pensaron hace 15 años los directivos de la agencia de viajes británica Sky Travel cuando trataron de determinar, de manera científica, cuál podría ser el día más triste del año. En ese momento la agencia de comunicación Porter Novelli encargó un estudio a Cliff Arnall, investigador de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) para que pudiera crear una teoría al respecto.

Arnall desarrolló una teoría pseudocientífica con una serie de parámetros, tales como el factor climático, las deudas adquiridas tras las vacaciones de Navidad, las motivaciones, las necesidades o los propósitos que nos planteamos a finales de año y que no terminamos llevando a cabo. Todos estos conceptos, conjugados de manera bajo una fórmula matemática (1/8C+(D-d) 3/8xTI MxNA), determinaron que el día más triste del año es el tercer lunes del mes de enero.

El resultado fue asombroso, Sky Travel publicó estos datos y los medios de comunicación se hicieron eco de ellos. El concepto se extendió rápidamente y el Blue Monday pasó a ser una fecha más en el calendario. Cada año, desde ese 24 de enero de 2005, el Blue Monday ocupa un espacio en la crónica diaria, durante esa jornada es trending topic, la gente habla de ello con sus amigos y las empresas intentan aprovecharlo para aumentar sus ventas.

¿Qué hay detrás del Blue Monday?

La verdad es que el Blue Monday no existe, no es más que una campaña de marketing. Realmente no hay evidencia científica que demuestre que esa fecha marca un día triste en el calendario, porque los sentimientos, aunque sean colectivos no se pueden medir y la ciencia entronca con las emociones. Además, al poco tiempo de publicarse, toda la teoría se desmontó: la Universidad de Cardiff emitió un comunicado explicando que dicho investigador ya no formaba parte de su institución y varios expertos se mofaron de sus cálculos demostrando que esa fórmula no era científica y que, por supuesto, se puede ser feliz un día cualquier del mes de enero, incluso aunque todas aquellas conjunciones tuvieran lugar.

Todo era una farsa, una idea creada con un mensaje potente, fácil de transmitir y enmarcado en datos numéricos, que siempre son más creíbles. En realidad, se trataba de una campaña de marketing, una estrategia para lanzar un concepto y vender. La agencia publicitaria detrás de Sky Travel había conseguido su propósito, proporcionar viajes y escapadas durante los meses más complicados del año para el comercio. Lo menos importante era que fuera verdad, porque todo el mundo había interiorizado el concepto y hablaba de ello.

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Un éxito en clave marketiniana

El marketing trata de eso, las empresas se esfuerzan en enviar mensajes e intentan que se hagan virales. No siempre se consigue, a menudo la publicidad pasa por delante del consumidor con mayor o menor suerte, hasta que de vez en cuando un anuncio trasciende las pantallas y todo el mundo habla de él.

La Navidad es una de las épocas del año preferidas para los creativos, la extinta Airtel (ahora Vodafone) lanzó en 1998 su particular felicitación de Navidad través del pequeño Edu que, listín de teléfono en mano, llamaba uno a uno a todos los contactos para felicitar las fiestas. "¡Hola, soy Edu, Feliz Navidad!" se convirtió en la frase del momento, y hoy en día, 22 años después, se sigue utilizando. Además, por segundo año consecutivo, la canción de esta Navidad ha sido "Mi padre es un elfo", que es la banda sonora de la campaña de El Corte Inglés desarrollada por la agencia la Sra. Rushmore. Estos son algunos ejemplos, pero hay muchos más.

Las campañas de marketing no se realizan solo para vender productos, también se diseñan para crear conceptos, promover opinión y mover a la gente en una u otra dirección. Cuando Barack Obama se presentó a las elecciones presidenciales de EE. UU. era un completo desconocido para casi todo el mundo. El gran salto de senador a presidente estadounidense se produjo en tan solo un año y medio gracias, en parte, a la gran campaña de marketing en redes sociales. Obama era sinónimo de esperanza, de romper con los estereotipos, de superación y de lucha contra la desigualdad racial. Muchos consideran al exmandatario un gran producto marketiniano. A su vez, Donald Trump también lo es.

El Blue Monday marcó un hito en marketing, ya que consiguió algo muy complicado: crear un concepto de algo etéreo, sin un producto físico que vender que, además, ha perdurado en el tiempo, incluso después de demostrarse que es falso; por eso sigue siendo tan potente. A pesar de todo, el Blue Monday sigue siendo el día más triste del año, aunque nos sobren razones para demostrar todo lo contrario. Una fecha cargada de oportunidades de negocio, por ejemplo, ¿por qué no animas a tus clientes con una oferta especial?

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