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Las ventajas de apoyarte en las Sociedades de Garantía Recíproca para mitigar el impacto financiero de la crisis

Además de otros canales, las empresas que necesiten financiación tienen una vía alternativa a través de las Sociedades de Garantía Recíproca, cuya misión principal es facilitar el acceso al crédito para las pymes en las condiciones más beneficiosas posibles. En el contexto actual, estas entidades han abierto una línea especial pensada especialmente para las compañías que se hayan visto más afectadas por la crisis.

Más del 99% de las empresas que existen en España son pymes, según datos de la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo; y, de éstas, nueve de cada 10 tienen menos de 10 asalariados (por lo que se las considera micropymes). Con esta radiografía del tejido empresarial español es muy probable que muchas de ellas, a día de hoy, necesiten financiación debido a la actual coyuntura derivada de crisis.

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Sin embargo, muchas empresas, por culpa de la fragilidad de su estado financiero, no puedan optar a los canales tradicionales, por lo que deben pensar en otras posibilidades.

Y es que, a pesar de la situación económica de caída en la actividad, una entidad tiene que seguir contando con la liquidez suficiente para llevar a cabo acciones como, por ejemplo, acometer un nuevo proyecto, anticipar el cobro de una subvención o favorecer su internacionalización. 

En este contexto, más allá del crédito bancario o del capital riesgo, cualquier empresario debe tener presente que existen otras alternativas a las que poder optar, como, por ejemplo, las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), cuya situación normativa viene dada por la Ley 1/1994 de 11 de marzo, sobre Régimen Jurídico de las SGR (aunque hay otros textos que amplían el contenido de esta ley, como la Circular 5/2008, de 31 de octubre del Banco de España sobre recursos mínimos de las SGR o la Orden EHA/1327/2009, de 26 de mayo relativa a la elaboración, documentación y presentación de la información contable de estas entidades).

Las SGR tienen una serie de características muy determinadas:

  • Son entidades financieras, aunque sin ánimo de lucro.
  • Su misión principal es facilitar a las pymes acceso al crédito a condiciones beneficiosas tanto en tipos de interés como en plazos.
  • Están sujetas a la supervisión e inspección del Banco de España, además de encontrarse sometidas a la Ley de Disciplina e Intervención de Entidades de Crédito.
  • Cuentan con dos tipos de sujetos: los beneficiarios y partícipes de los avales (la empresa que requiere financiación) y los socios promotores, que son instituciones (como, por ejemplo, una Cámara de Comercio, una entidad de crédito o la propia Administración) que se encargan de aportar los recursos suficientes para garantizar su solvencia.

Las SGR ante la Covid-19

A pesar de que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) es la vía mayoritariamente seguida por las empresas para obtener garantías del Estado con las que lograr liquidez y, por ejemplo, hacer frente a las consecuencias de la crisis del coronavirus, existen otras alternativas. Desde el 1 de abril, las SGR han aumentado aún más sus garantías, y de manera más rápida, aportando soluciones de financiación a empresas que se hayan visto especialmente afectadas por la coyuntura actual, a través de una línea especial de Cersa (Compañía Española de Reafianzamiento), pensada para mejorar el capital circulante de las entidades. La línea aporta una cobertura del 75% a todas las operaciones de garantía para financiación de las pymes, a plazos de dos años o superiores.

Según Antonio Couceiro, presidente de Cesgar, la asociación que desde 1980 representa los intereses de las SGR, "en estos momentos difíciles, el Sistema Nacional de Garantías va a estar a la altura ofreciendo todo su apoyo a pymes y autónomos, uno de los sectores más afectados". De acuerdo a los datos facilitados por esta patronal, la financiación facilitada por el Sistema Nacional de Garantías ya beneficia a 134.618 pymes, autónomos y emprendedores, que mantienen activos créditos y préstamos por valor de 4.320 millones de euros.

Para qué sirven las SGR

Lo más habitual es que la empresa (o el autónomo) acuda a una SGR cuando no presenta las garantías suficientes como para optar a un crédito en su entidad financiera de referencia o, si puede obtener uno, lo hace porque las condiciones que se le ofrecen sean menos ventajosas que las que puede lograr a través de una SGR. A partir de este momento, ésta jugará un papel de intermediario entre la compañía que necesita dinero y las entidades de crédito.

En concreto, además de negociar líneas financieras, las SGR desempeñan otra serie de funciones, como:

  • Otorgar avales a las empresas (que sirven para suplir posibles deficiencias de garantías de estas entidades).
  • Tramitar subvenciones.
  • También garantizan a través de sus avales otro tipo de compromisos de las compañías, como, por ejemplo, las fianzas.
  • Asesorar y, en su caso, formar a sus socios en materias relevantes para el negocio.
  • Fomentar la promoción empresarial de sus socios beneficiarios.

Las SGR que operan en España, actualmente 18, como Avalmadrid (Comunidad de Madrid), Avalis (Cataluña), Elkargi (País Vasco) o Sogarpo (Galicia), se agrupan en torno a Cesgar, cuya misión principal es fomentar acuerdos con instituciones a todos los niveles, además de encargarse de medir el impacto de la actividad de estas entidades a nivel nacional.

El papel de Cersa

Las SGR cuentan, además de con sus propias garantías, con el aval de Cersa, entidad mayoritariamente pública, lo que permite minorar todavía más las necesidades de recursos propios en cualquier operación, rebajando significativamente el coeficiente de solvencia. Cersa mantiene una serie de convenios con el Fondo Europeo de Inversiones (FEI), quien asume una parte de los riesgos refinanciados a nivel estatal por Cersa.

Entre las ventajas para las empresas de contar con este doble aval a la hora de solicitar financiación hay que destacar dos:

  • Una mejora en las condiciones de devolución del capital que se solicita, lo que contribuye a incrementar la liquidez de la entidad.
  • Aumento de la amortización, facilitando que la pyme pueda hacer frente contablemente a la operación.
 

 

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