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Las tendencias de inversión de este 2021

08/01/2021

Previsiones más optimistas y, con ello, mayores oportunidades en los mercados. Los próximos meses tienen que servir para apuntalar la recuperación que, en las bolsas, debe significar un repunte en diversos valores y activos que conviene tener en cuenta.

2020 ha sido uno de los años más extraños y, también, más inciertos desde el punto de vista de la inversión. Un vaivén continuo de cambios bursátiles que ha obligado a ahorradores y a gestores a poner en práctica estrategias coherentes a cada momento y a cada situación, pero con la suficiente flexibilidad como para ir adaptándose a las distintas coyunturas que ha traído consigo un panorama geopolítico marcado, principalmente, por la evolución de la pandemia. Tal y como afirma Federico Servetto, Director de Estrategia de Clientes de Banco Sabadell, “ha sido un ejercicio diferente a cualquier otro, que ha significado una recesión severa y pronunciada, pero muy corta, de la economía y episodios de fuerte volatilidad en los mercados financieros”.

Sin embargo, este año parece que viene cargado de un mayor optimismo desde el punto de vista financiero o, al menos, así parece interpretarse en relación a algunos de los datos positivos que se vienen produciendo en las últimas semanas, junto a una oleada de aparentes noticias en la misma línea. La victoria demócrata en las elecciones de Estados Unidos (EE.UU.) anticipa una normalización en el futuro de las relaciones comerciales con China, el primer exportador del mundo; por su parte, tanto la Reserva Federal (Fed) como el Banco Central Europeo (BCE) y otros de los principales bancos centrales del planeta parece que continuarán con sus programas de compras, apostando por mantener los tipos de interés cercanos al 0%. A nivel más local, economías como las de Alemania, el Reino Unido o, incluso, EE.UU. parecen estar incrementando sus niveles de producción industrial, en paralelo a una recuperación del consumo, mientras que gran parte de los países asiáticos, con China a la cabeza, están recobrando, con fuerza, las tasas de comercio internacional previas a la crisis sanitaria.

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¿El año de la gran recuperación?

Según señala Servetto, “se prevé que 2021 sea el año de las vacunas, de la reapertura y de la reactivación”, con una fuerte tendencia a “una continuada recuperación de la actividad mundial en medio de fuertes estímulos fiscales y monetarios, y de una aceleración de la innovación tecnológica y de las inversiones vinculadas a la sostenibilidad”. En cualquier caso, tanto él como otros especialistas indican que el desempeño de las economías estará íntimamente ligado al éxito en los procesos de vacunación contra la COVID-19, así como en los esfuerzos para apuntalar la recuperación por parte de las medidas de incentivos de los gobiernos.

2021 será el año de la reapertura comercial, que llevará a una recuperación de la actividad y a una aceleración de la innovación tecnológica

En este sentido, parece que la actual cotización del dólar puede ayudar a mejorar el crecimiento del comercio internacional, ya que niveles bajos de la moneda estadounidense suelen significar más competitividad de los países emergentes, algo vital, por ejemplo, en el caso de las materias primas. Desde el punto de vista empresarial, estas estimaciones optimistas sobre la economía mundial para 2021 es previsible que estimulen positivamente los resultados de las compañías (así como el PIB de muchos países) y, con ello, su cotización en los mercados, lo que significará oportunidades de obtener rentabilidad en la renta variable.

El momento de invertir

Según un estudio elaborado por la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (INVERCO) en colaboración con el Banco de España, a cierre del primer semestre de 2020, el ahorro de los españoles representa casi 2,4 billones de euros. De esta cantidad, más del 40% se encuentra aún en efectivo y en depósitos. Posiciones que no solo no generan rendimiento, sino que tampoco lo harán en los próximos años, y que, además, podrían llegar a costar mantener. En este contexto, indica Servetto que “con tipos de interés en niveles muy bajos o negativos, la inversión en activos seguros no logra compensar al inversor por la inflación. El cómo generar retornos en un mundo de tipos de interés ultra bajos, que no protegen de la inflación, será el foco de la estrategia de inversión de 2021, en la que los ahorradores tendrán que dar el paso para convertirse en inversores”.

La inversión en activos conservadores no sirve para batir a la inflación, por lo que es necesario tomar un mayor riesgo para lograr rentabilidad

Eso significa, en definitiva, que muchos ahorradores, con independencia de su perfil de inversión, deberán dar un paso hacia adelante y tomar mayores riesgos para, al menos, obtener la rentabilidad suficiente como para que su dinero no pierda valor. Si 2021 se convierte, finalmente, en el año de la recuperación global, eso significa que va a haber muchas oportunidades en los mercados, en especial, entre aquellos activos y valores vinculados al ciclo económico

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Por ejemplo, la mejora en las expectativas empresariales debería estimular el buen desempeño de las bolsas y de la renta variable, en general, empujadas, también, por las políticas monetarias expansivas, que contribuirán a un entorno estable de las valoraciones. Por regiones, tanto Asia como los países emergentes, más expuestos al ciclo, estarán respaldados por la reactivación productiva a nivel global y por la situación de tipos de interés bajos.

En renta fija, la deuda de empresas europeas, espoleada por las ayudas del BCE así como, a nivel local, por los distintos Estados miembros, goza de buenas perspectivas, las cuales, previsiblemente, atraerán un flujo estable de dinero de los inversores hacia las nuevas emisiones.

Un nuevo impulso a la sostenibilidad

“La inversión con criterios ESG (Enviromental, Social and Governance) se verá fortalecida. En Europa, por ejemplo, se están impulsando medidas para que la recuperación económica tenga un marcado carácter verde, mientras que, en EE.UU., Joe Biden marcará un cambio de rumbo hacia la sostenibilidad, con un grado cada vez mayor de sensibilidad social en esta materia”, explica Servetto. Y es que, si algo útil ha tenido la pandemia ha sido servir de catalizador para algunas grandes tendencias que ya estaban creciendo con fuerza en los últimos años. Si en los entornos de trabajo y de negocios, la digitalización es un fenómeno ya imparable, que está suponiendo una verdadera revolución en muchos sectores e industrias, en el mundo de la gestión de activos, la gran triunfadora ha sido la inversión siguiendo criterios de sostenibilidad.

La pandemia ha servido de catalizador de tendencias como la digitalización o la sostenibilidad que abren oportunidades interesantes de inversión

Según el informe ‘ESG: Trends to watch’, elaborado por MSCI, existen distintas áreas a seguir en 2021 por las oportunidades de inversión que van a suponer. En primer lugar, el cambio climático va a recibir un impulso a nivel mundial, que, por ejemplo, entre las principales gestoras, ya se ha traducido en el compromiso Net Zero AM, por el que se comprometen a conseguir carteras 100% libres de emisiones en el año 2050. En esta línea, señala el documento que todas aquellas empresas que produzcan un impacto severo en la biodiversidad tendrán cada vez más complicado captar financiación (como las compañías mineras), pero que, al contrario, aquellas que desarrollen políticas activas en favor de la biosfera irán mejorando su valoración no financiera y, con ello, las recomendaciones de los analistas para su inversión.

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Además, el desarrollo de una taxonomía global sobre la ESG favorecerá su evaluación dentro de los análisis financieros, penalizando a aquellas que presumen de ser sostenibles cuando no lo son (práctica que se conoce como greenwashing), pero mejorando la visibilidad de las que apuestan con fuerza por estos criterios. Finalmente, aquellas entidades que se comprometan con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas ganarán reputación y notoriedad, y, con ello, es previsible que accedan a mayores fuentes de financiación y en mejores condiciones que sus competidoras. “Las grandes tendencias de inversión tendrán un nuevo impulso porque la pandemia ha traído consigo cambios sociales que permanecerán y que contribuirán a acelerarlas. El objetivo es rentabilizar estas nuevas tendencias que están moviendo el mundo”, sentencia Servetto.

Fotografía de Pixabay en Pexels
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