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Las cinco estrategias claves para invertir a largo plazo

11/12/2020

Hay que tener en cuenta el perfil de inversión y el horizonte temporal para elegir la más adecuada a cada caso

La industria de la inversión se ha debatido históricamente entre diferentes filosofías y estrategias que tienen como objetivo obtener las mejores rentabilidades posibles ajustadas al perfil de riesgo de cada inversor. Cada una de ellas ha tenido y sigue teniendo sus defensores y detractores. 

De hecho, se puede decir que incluso entre los mejores inversores de la historia, con un histórico de resultados muy por encima de la media, pocos comparten la misma filosofía de inversión. Estas son las cinco estrategias de inversión más importantes que existen:

Growth

Growth, como su propio nombre indica, es una estrategia de crecimiento. En lugar de cazar ‘gangas’ en el mercado, su objetivo es encontrar empresas que los inversores crean que van a crecer mucho en el futuro, sean grandes o pequeñas. La elección parte de un análisis cualitativo en el que entran en juego factores como el papel de la compañía en el sector, su cuota de mercado y el crecimiento estimado de su mercado potencial, entre otros.

Es decir, esta filosofía se basa en buscar negocios que ofrezcan buenas oportunidades de crecimiento y con excelentes perspectivas de expansión. A nivel mundial, su máximo defensor es Philip Fisher, autor del libro Acciones ordinarias y beneficios extraordinarios (1985).

Value

La inversión en valor o value es una de las estrategias que más adeptos ha atraído en los últimos años. Desde el punto de vista teórico es sencilla de entender, ya que basa su éxito en la compra de activos cuyo valor intrínseco esté por debajo de su precio actual. Esta diferencia se conoce con el nombre de margen de seguridad. El inversor compra a un precio relativamente bajo con la esperanza de que se vaya ajustando hasta llegar a su valor intrínseco, el que se considera ‘real’.

Se trata de una estrategia que funciona bien con pequeñas y medianas empresas. El motivo es que, en la mayoría de los casos, las acciones de grandes empresas ya ofrecen la suficiente información y liquidez como para que ese margen de seguridad sea bastante reducido y no se puedan obtener grandes beneficios a largo plazo. Su máximo exponente a nivel mundial es Warren Buffett.

Inversión en dividendos

La estrategia de inversión en dividendos (o DGI, por sus siglas en inglés) consiste en apostar por aquellas empresas que distribuyen parte de su beneficio entre sus accionistas con el fin de obtener rentas pasivas. Para un inversor en dividendos, el precio de la acción no es tan importante como en otras estrategias, sino que prima la capacidad de la empresa para repartir dividendos.

Este tipo de inversores suele fijarse en empresas con una larga trayectoria de distribución de dividendos en el mundo, como los aristócratas del dividendo en Estados Unidos, una serie de empresas que han conseguido aumentar su dividendo de forma constante en los últimos 25 años y entre las que se encuentran Colgate-Palmolive, Chevron, McDonald’s y PepsiCo, entre otras. 

Momentum

Momentum es una estrategia de inversión que consiste en comprar activos que hayan tenido un buen comportamiento bursátil en los últimos meses y vender aquellos que muestren una proyección bajista. Es decir, es una estrategia que se basa en capitalizar la continuidad de una tendencia.

Para analizar estas evoluciones, los inversores suelen utilizar diversas herramientas de análisis técnico, apoyándose en los gráficos para identificar patrones y anticipar la evolución futura de un valor basándose en sus precios históricos.

Materias primas

La inversión en materias primas o commodities es una estrategia cuyo objetivo es comprar este tipo de bienes, como el oro, la plata, el petróleo o el cobre, entre muchos otros. En realidad, es un modelo en el que no importa tanto la tenencia física de los activos como la inversión en ellos a través de diferentes vehículos. 

Así, se puede invertir en una empresa petrolera o en una minera a través de sus acciones o en las propias commodities a través del mercado de futuros. También se puede invertir en índices que repliquen la evolución de un conjunto de commodities a través de fondos cotizados u otros instrumentos similares.

Cómo elegir la mejor estrategia de inversión según el horizonte temporal

No existe una estrategia mejor que otra. Cada una de ellas se debe ajustar a los conocimientos, el perfil y el horizonte temporal de cada inversor. De hecho, ni siquiera existe un producto único para todos ellos, ya que existen instrumentos específicos que se ajustan mejor a cada técnica.

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Para Javier Alfayate, experto en asesoramiento bancario y financiero, todo depende del tipo de producto y del plazo con el que el inversor se sienta más cómodo. “Para horizontes temporales más bajos, está claro que la estrategia de momentum es la más oportuna. Los ‘cambios de chaqueta’ son frecuentes y muchas veces se salvan de buenas correcciones, aunque otras, claro está, se quedan un poco fuera hasta que reaccionan. En este caso, son más oportunos derivados como futuros y algunos fondos cotizados sectoriales, por aquello de estar en los mejores momentos y activos”.

Sin embargo, para el largo plazo, Alfayete recomienda fijarse también en los gastos del producto. “Para el largo plazo, el producto más indicado son los fondos cotizados de gestoras que cobren pocas comisiones, ya que eso se nota mucho a la larga”, señala. 

 
Fotografía de Ralph Hutter en Unsplash
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