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Sostenibilidad
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La innovación agrícola promete cultivos cada vez más sostenibles con el ecosistema

14/05/2021

La agricultura será cada vez más eficiente y productiva, y es posible que el uso de datos abra nuevas posibilidades aún por descubrir

Cuando se habla de la revolución digital, lo más frecuente es que se piense en el segmento de los servicios o en ámbitos relacionados con la producción industrial, y no en las actividades del sector primario. Dentro de este, la agricultura es uno de los ámbitos en los que el rol de la tecnología está siendo más relevante para redefinir por completo muchas de sus actividades, haciéndolas mucho más competitivas y, también, más sostenibles. Tal y como afirmó Laura Molist, Directora Territorial de Cataluña y Aragón de Vodafone, durante el webinar ‘Innovación en el campo hoy: de la intuición al conocimiento’, organizado a través de HUB Empresa de Banco Sabadell, “tecnología e innovación cada vez van más de la mano en el campo, promoviendo un uso agrícola más respetuoso con el entorno y, desde luego, mucho más eficiente”.

Dentro de este proceso de modernización juega un papel fundamental la agricultura de precisión, que consiste en el empleo de tecnologías de la información para poder medir mejor la eficiencia de los cultivos, teniendo en cuenta numerosas variables como la climatología, la composición del terreno, la aparición de plagas o el impacto de los animales y del propio ser humano. En ella, es clave el manejo de los satélites para obtener datos valiosos que, por ejemplo, permitan alcanzar la productividad óptima de una extensión de terreno, analizar su sostenibilidad, proteger el ecosistema o diseñar una estrategia efectiva de preservación de los recursos.

El uso de la agricultura de precisión, así como de la tecnología en el campo, tiene múltiples beneficios, ya que se consigue incrementar significativamente la producción tanto en cantidad como en calidad (con el impacto que ello tiene para abaratar el precio de los alimentos y, con ello, atacar los problemas de escasez nutricional en el planeta). Además, facilita la toma de decisiones sobre cuándo dejar descansar un terreno o por qué tipo de cultivo apostar en un momento dado. En palabras de Alberto López, Director Global de Desarrollo de Negocio de Tecnología e innovación de Maxar Technologies, “la agricultura de precisión permite anticipar nuestra toma de decisiones de manejo del cultivo y basarla en información medible y ajustable”.

El uso de la tecnología y de la innovación en el campo mejora la producción tanto en cantidad como en calidad, haciendo a la agricultura más sostenible y eficiente

El concepto clave de la interoperabilidad

La maquinaria agrícola no solo es cada vez más precisa e inteligente, sino que también evoluciona, gracias a su conexión a través del uso de sensores. Esta interoperabilidad significa que las herramientas tecnológicas que están involucradas en el campo están conectadas entre sí, suministrándose información y facilitando la toma de decisiones en tiempo real. De este modo, además de automatizar muchos procedimientos que antes suponían una ingente inversión de tiempo, a la larga será posible aumentar el rendimiento de las cosechas y, con ello, su rentabilidad económica.

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Elementos que antes parecían de ciencia ficción, como drones que realizan emisiones en tiempo real, tractores guiados telemáticamente desde un ordenador o vehículos autónomos que recogen los cultivos llegando a lugares donde las personas no pueden acceder, son elementos cada vez más cotidianos en el sector. Para José Antonio Morante, Director del Segmento Agrario de Banco Sabadell, “el campo está en el momento de producir más, mejor y de una manera más eficiente, lo que implica apostar por la innovación, ya que se corre el riesgo de convertir a los productos en simples commodities que solo se diferencien por el precio”.

“El campo debe apostar por la innovación para evitar que los productos se conviertan en ‘commodities’ que solo se diferencien por el precio”, Morante, de Banco Sabadell

Hacia una inteligencia colectiva

La progresiva gestión e integración de las bases de datos que se genera sobre el campo, además de contribuir a la mejora de la producción y de los costes asociados, permitirá una mayor inteligencia colectiva que impactará en todas las fases y las tareas de la actividad agrícola, tal y como se afirma en el informe ‘El futuro del sector agrícola español’, elaborado por PwC.

De este modo, la revolución digital permitirá tanto mejorar determinadas fases del proceso de producción como incrementar la productividad. Así, combinados de forma inteligente, estos avances se pueden materializar en nuevas técnicas de cultivo y de explotación. “La auténtica utilidad de la tecnología en el campo es facilitar una toma de decisiones verdaderamente informada que permita aplicar soluciones tecnológicas efectivas a cualquiera de los elementos dentro de la cadena de valor del sector”, señala López.

El impacto de la revolución biológica

El campo también está adaptando las nuevas pautas biológicas que trae consigo el avance continuo de la genética. Los descubrimientos biotecnológicos ya facilitan, por ejemplo, manipular el material genético de las plantas que se cultivan para acelerar su ritmo de crecimiento o de cara a ser inmunes ante determinadas plagas. De hecho, cada vez existe un mayor número de cultivos modificados genéticamente que resisten el efecto de los herbicidas o que aumentan la resistencia de las especies ante los fenómenos meteorológicos.

El peso económico del campo español

El sector agrícola, ganadero, silvícola y pesquero fue el único de los grandes segmentos de la economía española que consiguió crecer en 2020, con un repunte en su producto interior bruto (PIB) del 4,7% respecto a 2019, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). El PIB agrario a precios corrientes se situó en 2020 en 35.196 millones de euros (+8,1%), en tanto que el sector dio empleo a 1,15 millones de personas, mejorando sus cifras respecto al año anterior.

En cuanto a las exportaciones, el sector ingresó más de 18.000 millones de euros por venta al exterior, siendo España el país de la Unión Europea con una mayor proporción de PIB agrario sobre la riqueza total, según la Oficina Europea de Estadística (Eurostat). Además, el país es el mayor productor de hortalizas europeo y uno de los tres primeros del mundo. De hecho, tal como indica el informe ‘Agroinfo’, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, este sector era, hasta 2019, el segundo que más aportaba al PIB español, superando el 10% sobre el total.

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