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Competencia y Mercados
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La diversificación flexible y ajustada, clave para salir de la crisis

20/05/2020

El experto en expansión internacional confía en que las empresas más innovadoras saldrán más reforzadas de la crisis

Como director general de la Asociación de Empresas Industriales Internacionalizadas (AMEC) y con un sillón en el Consejo de Administración del Instituto de Comercio Exterior (ICEX) en su bagaje, Joan Tristany consagra su labor a la mejora competitiva de las empresas para que puedan afrontar su expansión transnacional con garantías. En su conversación, se muestra confiado en que al invierno de la COVID-19 le seguirá una floración empresarial, gracias a unos gestores que saben buscar asideros en múltiples mercados y fuentes.

Admite que el verbo exportar "se conjuga con dificultad" en estos tiempos de pandemia global, ya que gran parte de los mercados han quedado "cerrados" y se ha producido un "parón del consumo". En este contexto, la tendencia generalizada es buscar paralelismos entre la situación actual y la debacle financiera del año 2008, pero Tristany encuentra diferencias sustanciales, y no solo en su catalizador. "La crisis en la que nos encontramos tiene cierta movilidad y no impacta igual en todos los lugares, con lo que habrá una salida desigual y no sincronizada", explica.

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La experiencia son diez grados

El director de la AMEC insiste en que, independientemente del sector y del territorio, hay que poner la lupa en la evolución del capital humano, tecnológico y organizativo de las compañías a doce años vista de la devastadora caída de Lehman Brothers. Y el balance, en su opinión, es esperanzador: "Los gestores que están hoy al frente de las compañías ya se han enfrentado a la crisis de 2008, una situación incierta y compleja, con lo que tienen una experiencia previa y no cometerán los mismos errores que entonces".

"Tras la anterior crisis se han creado organizaciones líquidas que se pueden adaptar a situaciones de cambios, lo cual es fundamental", explica. "En esta ocasión estamos inmersos en una pandemia, pero la próxima crisis puede venir de un conflicto bélico, o de una guerra comercial de la que ya estamos siendo testigos".

Su receta para curarse en salud con vistas a cualquier atolladero se resume de forma simple: diversificación, diversificación y diversificación. La triple repetición no es baladí, ya que esta herramienta, para ser realmente efectiva, debe darse en tres ámbitos diferentes: "A mayor diversificación, más control del riesgo; y no solo en los mercados, sino también en cuanto a las fuentes de aprovisionamiento y a los sectores de aplicación de los productos que se comercializan". 

"Hay que pensar de forma amplia: las empresas que actualmente están vendiendo solo a España tienen un gran problema; las que venden a España y la Unión Europea (UE) tienen un problema menor; y las que venden a España, la UE, China y Latinoamérica tienen un problema aún menor", subraya.

Esta diversificación debe formar parte de la estrategia de la empresa y debe realizarse de forma progresiva, con una gestión ajustada a los riesgos que van a asumirse: "No podemos pasar de dirigirnos de 3 a 12 mercados, pues podemos incurrir en riesgos no asumibles". En definitiva, requiere como pasos previos un ejercicio de prospectiva, planificación, identificación de inversiones y gestión de riesgos.

En general, Tristany apuesta por una organización "flexible" que pueda adaptarse a las distintas ramificaciones que afronte el negocio. "De esta forma, podremos cambiar nuestra operativa cuando sea preciso, apoyándonos en las distintas posibilidades con las que contamos", comenta.

Innovación sobre la marcha

De cara al futuro, la sentencia del exconsejero del ICEX es clara: aquellas empresas que tienen prevista la innovación "en procesos" saldrán de la crisis con más rapidez y más reforzadas.

Aunque todavía estamos en el momento de "achicar agua", las empresas que aprendieron de los eventos de 2008 "ponen las luces largas al mismo tiempo que las cortas", manteniendo una perspectiva amplia que les permite lamerse las heridas mientras exploran nuevas oportunidades. Estas "vendrán", pero se visualizarán a través del cambio de paradigma que supone la digitalización, la cual "abrirá nuevos instrumentos de promoción internacional y de relación con los clientes".

Apoyándose en estudios realizados por la AMEC, señala a Tailandia, Vietnam, Malasia, China, India y Filipinas, entre otros, como los mercados con mayor potencial para las empresas. Asia será, pues, la ‘Tierra Prometida’ de los emprendedores españoles con visión de futuro. Tristany, sin embargo, señala que habrá que esperar al análisis de las secuelas de la pandemia para comprobar la vigencia de estos datos. 

"Si bien es cierto que hay mercados con un desarrollo importante previo al estallido de la pandemia, ahora hay que ver su evolución", advierte. "Habrá que observar dónde la COVID-19 tendrá mayor impacto o provocará una hibernación más corta de la economía, cómo saldrán cada una de las zonas del deshielo, y si mantendrán su capacidad de consumo". 

La primavera tras el invierno productivo

Este va a ser un año complicado, con pérdida de actividad, pero en términos generales "habrá una hibernación, no una muerte". El deshielo se prevé, en las cuentas de Tristany, para el primer trimestre o cuatrimestre de 2021, siempre y cuando la Administración no multiplique la carga de los empresarios. "Es fundamental asegurar la liquidez de las empresas; la administración debe resistirse a la tentación de establecer una mayor presión fiscal", opina.

El mantenimiento de puestos de trabajo y la liquidez deben permitir un mayor consumo y, con él, una recuperación más rápida. Salvar los puestos de trabajo permite algo tan esencial como preservar el talento dentro de las empresas, que el tejido productivo necesitará en el momento de la reactivación. Para ello será fundamental mantener un diálogo social bidireccional y fluido, "que ya se está produciendo".

A la hora de abordar el espinoso asunto de la evaluación política, el director general de AMEC no se recata en decir que las medidas del Gobierno han sido insuficientes, y en su argumentación vuelve a poner el acento en el aspecto tributario: "Se debería haber generado una mayor liquidez, condonando impuestos a las actividades que se encuentren en una situación más complicada".

Reconoce que, teniendo en cuenta la complejidad de la situación, la dirección de estas medidas ha sido la acertada, pero no así su implementación. "Falta claridad en su aplicación, lo que ha generado incertidumbre en las empresas", concluye.

Fotografías de Matthew Herny en Unsplash
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