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La desescalada del sector textil en España

15/06/2020

A pesar de los efectos de la crisis, la industria textil está en un momento de transformación, principalmente digital, para amoldarse a los nuevos hábitos de compra de los consumidores

Es uno de los segmentos de actividad más importantes de la economía española y, también, será uno de los que más noten el impacto de la crisis. La industria textil, de acuerdo a los datos del estudio ‘Informe sector moda en España’, elaborado por EY, aporta un 2,8% al PIB nacional y supone más del 4% del empleo total, incluyendo una amplia cadena de valor que abarca desde la producción y confección de ropa y otros complementos a la logística y distribución, pasando por los intermediarios, las grandes cadenas retails o los operadores online. Además, el 9% del total de lo fabricado en España se exporta, dato que se complementa con el hecho de que el sector atrae el 13% del total del turismo mundial de compras. En definitiva, es uno de los principales contribuyentes a la caja del Estado, ya que aporta cada año más de 6.000 millones de euros en impuestos.

Sin embargo, las medidas de confinamiento puestas en marcha para atajar la pandemia no le han sentado bien a la industria. De hecho, según la herramienta Pulso, de Banco Sabadell, durante mayo el gasto en ropa en España cayó alrededor de un 56% con respecto al mismo mes del año anterior. Analizado por ciudades, encontramos notables diferencias. En Madrid, por ejemplo, si bien las compras en mayo sufrieron una caída interanual del 49%, durante el primer mes de desescalada la facturación de estos comercios creció un 875% respecto al mes anterior. En el caso de Barcelona, la actividad comercial relacionada con la ropa en mayo cayó casi un 73% respecto al mismo mes de 2019, pero el inicio del desconfinamiento también ha supuesto un importante repunte para las tiendas de la ciudad condal, con un incremento del 350% respecto al mes de abril. 

En conjunto, Boston Consulting Group cifra en un 25% la reducción del sector textil en España durante 2020, con un descenso en los ingresos relacionados con la moda que llegarán al 40%. Algo que, además, se suma a los negativos resultados que ya se cosecharon en 2019, donde la facturación global de las empresas de la industria perdió casi un 20%, lo que, advierten desde la entidad, es particularmente grave para unas empresas cuyos costes operativos representan más del 50% de su cuenta de resultados, debido principalmente al gasto en salarios, al pago de alquileres y a las necesidades de almacenamiento del inventario. Por si fuera poco, sentencia el documento, el sector tiene que afrontar en el corto plazo un cambio en su modelo de negocio que camine en paralelo a la evolución en los hábitos del consumidor, que ya está en marcha. Algo que recoge que, en el corto plazo es muy posible que se traduzca en el cierre de puntos de venta, la reducción de plantillas y la integración de empresas.

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Medidas inmediatas para el cambio

El presidente de la principal patronal textil, Acotec, Eduardo Zamácola, ha lanzado la voz de alarma al asegurar que con los actuales límites de aforo previstos para el desconfinamiento es muy probable que a muchas tiendas no les compense abrir “porque los gastos superarán a los ingresos”, y ha advertido que “veremos muchas quiebras de empresas de la industria en los próximos meses”. Mucho más positiva, Elena Foguet, Business Director de la empresa propietaria de La Roca Village y Las Rozas Village, cree que “la creatividad se reforzará y se basará en valores como la sostenibilidad y la proximidad hacia las personas”, según señala en el Podcast de Banco Sabadell. En esta línea, desde EY subrayan algunas iniciativas que las firmas del sector deberían intentar implementar a la mayor brevedad para intentar reconducir el impacto económico de la crisis:

  • Horarios de las tiendas. Sería aconsejable que desde el sector se pidiera a la Administración una revisión de las normativas autonómicas sobre la apertura de los locales comerciales para disponer de una mayor flexibilidad, al menos durante las distintas fases de la desescalada, habida cuenta de las limitaciones de aforo y de la lógica extensión en los tiempos de atención a los clientes.
  • Arrendamiento de locales. Dado el parón de actividad que se ha producido durante algunas semanas, es deseable el establecimiento de un marco normativo en el que apoyarse para que las empresas puedan, por ejemplo, solicitar cierta condonación de las rentas o pedir una renegociación de los contratos de alquiler.
  • Mantenimiento de los empleos. Definir con el Gobierno un nuevo marco sobre la aplicación de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) y qué circunstancias especiales están contempladas para las empresas en los casos de que haya una delicada situación económica o financiera, o que existan problemas relativos a la producción. En este sentido, sería aconsejable que se pudieran flexibilizar los horarios de los empleados para amoldarlos a las distintas realidades de las fases de la desescalada.
  • Relajación fiscal. Es preciso que se prevean por parte de la Administración medidas más contundentes para el diferimiento de determinadas tasas como el Impuesto de Sociedades, el IVA o el IRPF. De este modo, podría dinamizarse el capital circulante de muchas de las empresas en este contexto tan delicado.

La alternativa del comercio online

Un informe de Brand Finance señala que, a pesar del frenazo a los ingresos para muchas empresas, el principal riesgo para el sector es la falta de visibilidad de las marcas debido al cierre durante tantas semanas de las tiendas, en un negocio donde la imagen y los valores asociados a los productos son tan importantes. Además, afirman, a eso hay que sumarle el daño reputacional por los procesos de ajuste laboral a los que se han visto abocados muchas firmas.

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Desde Kantar, por su parte, destacan el esfuerzo que están realizando alguna de ellas por posicionarse en la Red, principalmente a través de los marketplaces más relevantes, como Amazon. De hecho, un estudio de Deloitte sobre el comercio electrónico afirma que estos meses de confinamiento han servido para consolidar las compras virtuales entre muchos consumidores y que esa realidad no va a cambiar tras la pandemia.

Grandes empresas como Inditex parecen tener ya muy claro que esta situación ha llegado para quedarse y, por ello, apoyándose en estudios de marketing en los que ya utiliza el big data, ha presentado todas sus novedades para la temporada de verano en su página web y en las redes sociales, realizando las sesiones de fotografía en los propios domicilios de las modelos para minimizar los riesgos de contagio. La pandemia ha supuesto punto y aparte en el que la empresa ya ha anunciado que invertirá 1.000 millones más en su digitalización y cerrarán hasta 1.200 tiendas. 

En paralelo a esta aceleración en la digitalización de las grandes marcas, también están llegando empresas que están proponiendo ideas disruptivas, para la industria, como, por ejemplo, Latitude, que promueve medir la sostenibilidad de la ropa desde que se fabrica hasta que se vende, para subrayar al consumidor que se siguen criterios de sostenibilidad; StyleSage, que analiza miles de productos relacionados con la ropa en todo el mundo para ayudar a las compañías a definir los precios adecuados de sus prendas, asesorándoles en su proceso de crecimiento internacional; o Jogotech, en donde, a través de un probador virtual y un espejo inteligente el consumidor podrá probarse cualquier prenda o complemento sintiendo casi lo mismo que si estuviera en la tienda, recibiendo además si lo desea recomendaciones de especialistas. 

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Fotografía de Keagan Henman en Unsplash
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