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Jubilación
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Instrumentos de ahorro para la jubilación, ¿dónde invertir?

14/12/2020

El proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2021 introduce cambios en las deducciones de los Planes de Pensiones Individuales y de los de Empleo

España es el segundo país más longevo del mundo y el primero de la Unión Europea con menor tasa de fertilidad. Así, la tasa de crecimiento vegetativa es negativa, por lo que cada vez hay menos cotizantes que financian a los pensionistas. En concreto, esa relación ha ido disminuyendo con los años, situándose actualmente en 2,06, mientras que en 2007 se encontraba en 2,60. Esto provoca que las cuentas de la Seguridad Social sean deficitarias, ya que cerraron 2019 con un déficit de 16.793 millones de euros y la previsión para 2020 es que este déficit alcance los 25.000 millones de euros, situándose en un 2% del Producto Interior Bruto (PIB), tal y como se explica en el documento ‘Prepararnos para las jubilaciones del futuro’, elaborado por Diego Valero, presidente de Novaster, junto a Banco Sabadell y Esade. 

En este contexto, toda una generación se pregunta si cobrará una pensión cuando llegue el momento de su jubilación. Para ello, es fundamental fomentar el ahorro complementario, tanto desde las empresas como a nivel particular. 

Estos sistemas, como pueden ser los planes de pensiones y seguros, están muy desarrollados en países de nuestro entorno. Por ejemplo, en Holanda, Reino Unido o Suiza, los fondos de pensiones alcanzan un valor superior al 100% del PIB, mientras que en España no alcanzan el 10%. De forma más concreta, en los dos primeros países es imperativo legal que toda organización proporcione un plan de empleo a su plantilla, a cambio de recibir exenciones fiscales, según el documento de Banco Sabadell.

“El 87% de las empresas está dispuesta a aportar a los planes de pensiones de sus empleados”, según KPMG

Sobre este aspecto pueden producirse algunos cambios en España. Y es que, el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) se encuentra en plena tramitación en el Congreso de los Diputados y, una de las novedades que incluye es la reducción de las deducciones de los planes de pensiones individuales así como un aumento de la aportación máxima a los planes de empresa. En definitiva, se trata de impulsar el complemento de la pensión pública con el ahorro privado. En este sentido, el informe ‘Situación de las pensiones en España. Impacto de la COVID-19 en las pensiones’, elaborado por KPMG Abogados, pone de manifiesto que el 87% de las empresas encuestadas estaría dispuesta a realizar aportaciones a los planes de pensiones de sus empleados con el objetivo de destinarlo a su ahorro para la jubilación, aunque el 63% considera que actualmente no se dan las condiciones económicas para realizarlas. En cuanto a los desembolsos que realizarían a favor de sus empleados, el 43% de las empresas afirma que estaría dispuesta a hacer una aportación equivalente a un 2% del salario. El 29% de las compañías aumentaría esta disposición hasta una cuantía igual que el 4% del sueldo.

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En este sentido, muchos cotizantes se pueden hacer la pregunta de si es el momento adecuado para comenzar a ahorrar para la jubilación. Lo cierto es que cuanto antes se comience mejor, ya que eso permitirá beneficiarse del interés compuesto, según recoge Valero en el documento de Banco Sabadell. Por ejemplo, la diferencia es tan grande que una persona que comience a ahorrar con 32 años obtendrá cuando se retire el doble de lo que hubiera obtenido de empezar con 45 años. Con estos datos sobre la mesa, surge también la pregunta de donde es más conveniente aportar, a un plan de pensiones de empleo, a un plan de pensiones individual o a un plan de jubilación colectivo.

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¿Plan de pensiones de empleo o individual?

Las pensiones privadas suponen un producto de ahorro complementario a las pensiones públicas que permiten asegurar unos ingresos en el momento de la jubilación. En este sentido, hay dos grandes opciones para ello: el plan de pensiones individual (PPI) y el plan de pensiones de empleo (PPE) o de empresa. La diferencia principal entre ambos, como su nombre indica, es que los segundos son promovidos dentro de una empresa o administración pública. Por tanto, a ellos puede aportar tanto el empleado como la compañía. En cambio, en los individuales solo lo pueden hacer los particulares.

Uno de los grandes cambios que puede producirse es el relacionado a las deducciones por las aportaciones a cada uno de estos planes si se llega a aprobar el proyecto de los PGE para 2021. Hasta ahora, cualquier persona podía aportar hasta 8.000 euros al año en un PPI y descontarse ese importe de la base imponible del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Estos 8.000 euros al año son conjuntos para aportaciones a productos individuales y de empresa. Sin embargo, el borrador de las cuentas públicas reduce hasta los 2.000 euros la aportación máxima a PPI. En contraposición, en el caso de los PPE se propone elevar la aportación máxima a 10.000 euros si se aprueban los PGE. En este sentido, hay que tener en cuenta que “los individuales suelen permitir inversiones más adaptadas al perfil de riesgo del participe y al horizonte temporal”, tal y como señala Esther Pichardo, Directora de Ahorro y Pensiones de BanSabadell Vida y Pensiones. 

Los planes de pensiones individuales presentan incentivos según las aportaciones y permiten la movilización en cualquier momento

En cuanto a comisiones, los dos productos presentan también diferencias. En el caso de los de empleo, suelen tener unas comisiones inferiores al tratarse de un producto de empresas con saldos superiores. En los individuales dependerán del tipo de plan que se contrate. Otro de los aspectos que se tienen en cuenta a la hora de optar por uno o por otro son los incentivos. En este caso, los primeros no los presentan debido a las comisiones ajustadas. Sin embargo, la situación es diferente en los individuales, ya que las entidades bancarias sí ofrecen dichos incentivos en función de las aportaciones o las movilizaciones, según explica Pichardo. Precisamente, esta última opción solo es posible realizarla en cualquier momento en los individuales, ya que en los de empleo se permite únicamente cuando se causa baja de la empresa.

Plan de jubilación colectivo flexible, ¿en qué se diferencia?

Aunque a priori pueden parecer lo mismo, un plan de jubilación y un plan de pensiones presentan grandes diferencias. En concreto, el plan de jubilación colectivo flexible se trata en realidad de un seguro de vida ahorro que utiliza la parte salarial flexible para mejorar la retribución y la capacidad de ahorro. En este caso, la empresa puede ofrecer el producto únicamente a una selección de empleados, que pueden decidir si desean adherirse o no, y qué importe de su sueldo (hasta un 30% de su sueldo bruto) quieren destinar como aportación al plan de jubilación.

A diferencia de los planes de pensiones individuales y de empleo, las aportaciones voluntarias del empleado en el plan de jubilación colectivo flexible no están limitadas a un importe concreto (los 8.000 € actuales), sino que son complementarias y permiten complementar el ahorro para la jubilación con ventajas fiscales, continúa Pichardo. Al igual que los planes de pensiones de empleo, tampoco permiten la movilización en cualquier momento y los incentivos no son posibles debido a las comisiones ajustadas. 

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