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Estas cinco mujeres españolas están cambiando el mundo

El secreto de estas mujeres emprendedoras de éxito está en saber detectar la oportunidad, primero, y, después, en dedicar mucho tiempo y esfuerzo a cada proyecto

El 82,3% de las mujeres posee conocimientos y habilidades para emprender y el 39,2% percibe que existen oportunidades reales para hacerlo en los próximos seis meses. Son datos del informe GEM España 2018-2019 que muestran que aunque las mujeres siguen estando por debajo de los hombres en emprendimiento, cada vez más los números se van acercando.

Pensando en verde

Mar Alarcón vive conectada 24/7 a un trabajo que le motiva. Estudió Derecho, siguió formándose en Londres y en China y montó su primera empresa de energías renovables en 2005. En 2011 decidió coger el carril de la movilidad sostenible fundando la plataforma de carsharing  SocialCar.

“Empezamos a investigar el concepto del carsharing entre particulares cuando apenas existía una plataforma de bicis compartidas en Barcelona y Madrid”. Supieron detectar la oportunidad: “Vimos que con la regla ‘un coche por persona’ no íbamos bien. Yo misma tenía un coche que no usaba. Ese fue el primer coche de Socialcar”. Nueve años después, su empresa tiene presencia en más de 600 poblaciones, 250.000 usuarios y una envidiable rentabilidad.

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Mar Alarcón: “Los fines de semana son para mis hijos”

Pero lo más importante es que ha conseguido un impacto social en el sector de la movilidad. Ahora, además, asume roles institucionales en Foment o Fira de Barcelona. “A veces no estoy con mis tres hijos, pero ellos entienden que es por una buena causa, porque trabajo duro. Eso sí, los fines de semana son para ellos”.

Proyectos que nacen de identificar un nicho

Poco sabían de niños Olimpia y Carolina Roman cuando iniciaron su proyecto Oli & Carol de juguetes-mordedores ecológicos de diseño. “Estábamos acostumbradas a ir a ferias internacionales con nuestra madre, que es empresaria textil. Además, la universidad, que todavía no había terminado, me sabía a poco”, dice Olimpia. “Vimos que faltaba un producto clave para los niños: los mordedores que había en el mercado tenían agujeros y se hacía moho”, añade Carolina. Y les dieron la vuelta.

Un diseño vistoso y original, fabricación artesanal, 100 % natural y cero agujeros. El valor añadido: juguetes con mensaje, como su colección de frutas y verduras. “Una madre nos dijo hace poco que gracias al mordedor con forma de brócoli, su hijo ya come brócoli”. El proceso de creación fue rodado; las hermanas barcelonesas se dejaron guiar por su intuición.

Olimpia y Carolina Roman: “Fue tan fácil como ver que en el mercado faltaba un producto clave para los niños y nos lanzamos a ello”

Su vecino -casualidades de la vida- les fabricó los primeros mordedores con caucho natural; sus primeros clientes pagaron por adelantado. No necesitaron financiación. Y los llamativos mordedores enseguida calaron entre los padres. Tras cinco años y mucha dedicación, hoy ya venden en 45 países (EE.UU., el principal) y tienen una red de 30 distribuidores. “Le debemos todo a las ferias que recorrimos con nuestra madre y al colegio americano al que fuimos, por el idioma y por la forma de abrirnos la mente”.

En clave social

Carlota Pi siempre sintió que tenía que hacer algo para cambiar las cosas. “Un profesor del MBA, José Antonio Segarra, me hizo ver que una empresa bien gestionada podía ser una herramienta para mejorar el mundo. Yo antes pensaba que eso solo lo hacían las ONGs”. “Conectar personas a la energía verde”, esa fue la idea de partida que más tarde fue madurando junto a compañeros de máster, Ferran y Oriol. Así nació Holaluz.

“En la vida de las personas hay tres verticales esenciales: la energía, la salud y la educación. Nosotros escogimos la energía porque era lo que controlábamos”. Diez años después, conforman la empresa 188 personas y casi 213.000 clientes.

“Conectar personas a la energía verde”, esa fue la idea de partida de la compañía energética Holaluz

“Aunque he estudiado mucho y trabajo mucho, considero que mi vida es un privilegio muy grande, me apasiona lo que hago y me gusta que sea lunes (risas)”. ¿Y el secreto de tu éxito? “Las personas que conforman la empresa son lo más importante”.

Formación tecnológica para mujeres

De generar un impacto directo en las personas, en femenino, va lo de Laura Fernández. Volvió a Barcelona tras hacer documentales en el extranjero. Buscó trabajo de lo suyo, pero no encontró, fue entonces cuando dio con un espacio de coworking de la que sería su mentora y actual socia. “Allí se hablaba mucho de emprendimiento, tecnología y educación, pero todo en masculino, no había mujeres que se dedicaran a ello”.

Hace año y medio, Laura decidió hacer acopio de lo aprendido en aquel espacio de trabajo. Y fundó un centro de formación tecnológica, AllWoman, solo para mujeres con profesoras (científicas, ingenieras, matemáticas...). “Los horarios son flexibles, los cursos de media jornada para que puedan organizarse con sus trabajos, hijos...”

Laura Fernández: “Algunas de nuestras alumnas han conseguido trabajar en otros departamentos, otras descubren un nuevo mundo... Estamos cambiando la vida de muchas mujeres”

Si el año pasado tuvieron 50 alumnas en todo el curso, solo en el primer trimestre de 2020, ya tienen 40. Lo próximo es abrir un centro en Madrid. Antes darán una beca a cinco mujeres sin recursos para un curso sobre la ciencia de los datos. “Los programas son para actualizarse o para añadir una capa tecnológica a lo que hacen. Algunas alumnas han conseguido trabajar en otros departamentos de su empresa, otras descubren un nuevo mundo... Estamos cambiando la vida de muchas mujeres”.

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