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Empresa familiar: errores a evitar para tener éxito

Tue Jun 07 11:48:55 CEST 2022

Una empresa familiar, dado su componente emocional, es más complicada de gestionar y registra un índice de mortalidad más alto que el del resto de compañías.

Una empresa familiar es aquella creada, desarrollada y administrada por las personas que conforman una o varias familias. En este tipo de compañías existe un componente emocional que hace que la gestión sea más complicada que en empresas de otras características. ¿Qué errores deben evitar las empresas familiares? y ¿cómo pueden aunar la eficacia empresarial con una buena relación familiar?

Las empresas familiares constituyen una parte muy importante del tejido empresarial español, el 89% del total, y son uno de los principales motores económicos del país, generan el 67% del empleo y el 57% del producto interior bruto (PIB) del sector privado, según datos del Instituto de la Empresa Familiar (IEF). Grandes firmas nacionales como Mercadona, Inditex, El Corte Inglés, Ferrovial o Acciona son empresas familiares.

Entre los principales retos a los que se enfrentan las compañías familiares, tal y como explica Ricard Agustín, fundador y director de Family Business Solutions, en el webinar 'Empresa familiar: errores que hay que evitar para conseguir eficacia empresarial y armonía familiar', organizado a través de HUB Empresa de Banco Sabadell, “la gran diferencia entre empresas familiares y no familiares es que en las primeras entran en juego tres factores: el sistema familiar, el empresarial y la propiedad, en los que muchas veces la lógica del corazón pasa por delante de la lógica de la razón. Un elemento que pesa más en la mortandad empresarial que los que se derivan de la gestión”.

 

Principales errores en una empresa familiar y cómo evitarlos

Entre los problemas más graves, incluso que pueden llevar al cierre, para una empresa familiar destaca la ausencia de normas. “Cuando la primera generación funda la entidad no hacen falta muchas normas, pero conforme va aumentando su complejidad es preciso dotarse de un protocolo familiar consensuado entre generaciones que determine cómo van a ser las relaciones de la familia y de la empresa. Hay que hablar de jubilaciones, relevos, profesionalización, si los familiares políticos pueden formar parte, si estamos dispuestos a vender si hay ofertas de compra… es un proceso que da mucha tranquilidad a la familia empresaria”, afirma Agustín.

Entre los problemas más graves, incluso que pueden llevar al cierre, para una empresa familiar destaca la ausencia de normas

Otro de los errores que se suele cometer en una empresa familiar es desatender el relevo generacional, lo que genera malentendidos y conflictos. Un problema que se ha agravado actualmente debido a la longevidad. “Antes solo compartían espacio en la empresa padres e hijos y ahora nos encontramos con abuelos, que casi están en la edad de jubilación, e hijos que no han liderado nunca conviviendo con terceras generaciones que llegan con ganas de mandar y, evidentemente, si no se tiene bien planeado el relevo, la guerra está garantizada”, explica este experto.

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Falta de profesionalización

Otra cuestión grave y recurrente es creer que la familia lo sabe hacer todo y no profesionalizar a tiempo la empresa. “Conforme la compañía va creciendo ya no es solo un lugar en el que trabaja la familia, sino donde trabajan otras muchas personas y que genera beneficios. Entonces es cuando hay que contratar buenos profesionales, aunque sean externos”, cuenta Agustín. Y tan importante como la profesionalización de la empresa es “contar con un órgano de gobierno para mantener la paz y saber abrazar los conflictos abordándolos con tolerancia para que no acaben dinamitando tanto la familia como la empresa. Del mismo modo, es necesario que todos remen en la misma dirección o el barco puede acabar hundiéndose. Esto sucede en empresas en las que hay personas que han recibido acciones por herencia y no tienen interés en la compañía, pero suponen un lastre para ella, por lo que es importante tener claro quién debe seguir a bordo y buscar soluciones para que solo sigan aquellos que tienen realmente interés”, añade este experto.

Agustín cita un último error, el de no actuar como accionistas responsables, pensando en el bien común y no en el interés particular. “Aunque se sea el accionista mayoritario hay que ser transparente con los demás accionistas, saber escuchar y tener en cuenta lo que piensan si queremos que la empresa familiar sea longeva”, concluye.

Ante este escenario, contar con el asesoramiento de un profesional de confianza, como el gestor de la entidad bancaria, puede ayudar a las compañías familiares a evitar este tipo de errores y mejorar su gestión empresarial.

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