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El seguro de crédito, una protección para las empresas frente a la COVID-19

Fri Nov 27 16:16:49 CET 2020

Este producto, que protege del riesgo de impago, puede actuar como un dique frente al aluvión de cierres

Los estragos económicos de la pandemia de la COVID-19 han provocado una profunda brecha en el tejido empresarial español; entre marzo y abril cerraron aproximadamente 91.000 compañías. Frecuentemente, la caída de las empresas responde a un efecto dominó: cuando una echa el cierre, incapaz de afrontar sus deudas, sus proveedores se quedan sin salida para sus productos, lo que les aboca al mismo final. 

El sector financiero ofrece alternativas para interrumpir este ciclo vicioso, entre ellas, el seguro de crédito. Se trata de una modalidad de seguro patrimonial que tiene como objeto cubrir el riesgo de impago en las transacciones comerciales a crédito.

Este producto proporciona una garantía tanto para el prestamista como para el deudor y actúa como protección contra el círculo de impagos y quiebras antes mencionado. La empresa que otorga el crédito obtiene una mayor seguridad, mientras que el receptor cuenta con un poderoso aval en caso de no poder hacer frente a sus obligaciones.

Cuándo se activa el seguro de crédito

El mecanismo del seguro de crédito se pone en marcha cuando el deudor se declara insolvente o en el momento en el que vencen los plazos establecidos en el contrato sin que se haya pagado la deuda. Respecto al primer supuesto, se considerará insolvente al receptor del crédito cuando se produzca alguno de los supuestos tasados en la Ley del Contrato del Seguro:

  • Cuando haya sido declarado en quiebra mediante resolución judicial firme.
  • Cuando haya sido aprobado judicialmente un convenio en el que se establezca una quita del importe.
  • Cuando se haya despachado mandamiento de ejecución o apremio, sin que resulten bienes libres suficientes del embargo para el pago.
  • Cuando el asegurado y el asegurador, de común acuerdo, consideren que el crédito resulta incobrable.

Una vez declarada la insolvencia, la aseguradora indemnizará al prestamista con la cantidad que se haya acordado previamente. Dicho montante se calcula con un porcentaje fijado en el contrato que se aplica sobre las pérdidas totales.

El seguro de crédito no debe confundirse con el seguro de caución, por el que la entidad aseguradora adquiere la obligación de indemnizar al asegurado por los perjuicios que pueda sufrir como resultado del incumplimiento de las obligaciones del deudor, que es el tomador del seguro. Este tipo de contratos suelen servir como garantías de cumplimiento.

Más que una cobertura de impagos

Según los expertos de la compañía de seguros de crédito y caución Solunion, "todas las compañías dependen de la capacidad financiera de sus clientes", por lo que "la gestión del riesgo comercial es fundamental para garantizar un balance sano que permita a una empresa continuar operando con normalidad", afirma la empresa colaboradora de BanSabadell Seguros.

De este modo, el seguro de crédito es capaz de actuar como un dique frente al pernicioso bucle de impagos y quiebras que caracteriza a las crisis económicas en nuestro país: "Protege frente a la posibilidad de sufrir un impago, pero es mucho más que una cobertura", destacan desde Solunion. "La labor que desempeña permite mantener una estrategia de ventas que impulse un crecimiento sostenido de la empresa y minimiza el riesgo comercial, atenuando el impacto de una crisis como la actual en su flujo de caja". 

La función de análisis y gestión del riesgo, así como su capacidad de recobro, han sido claves para la penetración de este producto en España. Sin embargo, y a pesar del notable crecimiento de los últimos años, desde Solunion remarcan que aún hay segmentos del tejido productivo en los que la falta de información y el temor son la norma. 

"Un ejemplo está en las empresas más pequeñas, donde aún encontramos cierto desconocimiento y, en ocasiones, reticencia a contratarlo por considerarse un producto tradicionalmente costoso o complicado de gestionar", explican.

Las cifras del presente año avalan que aún queda mucho por hacer. Según datos de Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras y Fondos de Pensiones (ICEA), las contrataciones de seguros de caución crecieron un 14% de enero a septiembre, mientras que las de seguros de crédito se mantuvieron planas, con un aumento de tan solo el 0,04%. 

Un apoyo en tiempos difíciles

"A día de hoy, el seguro de crédito es necesario para cualquier empresa que realice operaciones comerciales a crédito, independientemente del sector", sostienen los expertos de Solunion. "Desafortunadamente, gran parte de las empresas de casi todos los sectores y en todo el mundo han notado o van a notar de un modo más o menos fuerte el impacto de esta crisis. El mundo empresarial está afectado y se puede ver de forma cada vez más intensa".

Por este motivo, el sector seguros, capitaneado por la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (UNESPA), reclama desde hace meses más ayudas públicas para los seguros de crédito. En un momento en el que es imprescindible contar con elementos de estimulación económica, este producto puede jugar un gran papel como herramienta de confianza y estabilidad, tanto para las aseguradoras como para los asegurados.

"En muchos países se están tomando medidas gubernamentales de apoyo al sector", subrayan en Solunion. "Tenemos los casos de Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Italia… Todos estos gobiernos han presentado sus planes y medidas de soporte, trabajando en colaboración con las aseguradoras locales. El objetivo es poder apoyar a las empresas en estos momentos para que puedan continuar desarrollando su actividad".

Fotografía de Stanislav Filipov en Unsplash
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