El factoring como fórmula para financiar mi negocio
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El ‘factoring’ como fórmula para financiar mi negocio

25/04/2022

El ‘factoring’ permite a las empresas obtener liquidez de forma rápida y evitar el riesgo de impago de sus clientes.

Los retrasos en el cobro de las facturas, que es uno de los factores de riesgo de convertirse en impago, pueden llevar a las pequeñas y medianas empresas (pymes) a carecer de liquidez para afrontar sus necesidades económicas a corto plazo, lo que en los casos más extremos puede dificultar y poner en peligro la propia supervivencia del negocio. Según el Observatorio de la Morosidad publicado por la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), el porcentaje de facturas cobradas con retraso por las pymes españolas es del 70,5%. Para remediar esta situación, existen fórmulas como el factoring, una solución financiera que permite a una compañía conseguir rápidamente financiación y liquidez a corto plazo. El factoring consiste en traspasar a una entidad bancaria las deudas que ha contraído un cliente con una empresa.

¿Cómo puede una empresa conseguir financiación mediante factoring?, ¿qué tipos de factoring existen? y ¿qué ventajas ofrece el factoring?

Tipos de ‘factoring’

Existen dos tipos de contrato de factoring, dependiendo de si el banco se hace cargo o no del riesgo de impago del cliente:

  • Factoring sin recurso. La entidad bancaria asume el riesgo de impago o de insolvencia del cliente, ya que la empresa se desentiende totalmente de sus deudores al traspasar al banco la responsabilidad de cobrar las facturas. En caso de que el deudor incurra en un impago, el banco debe asumir las pérdidas y gestionar los trámites para recuperar el dinero pendiente.
  • Factoring con recurso. El banco no se hace responsable de un impago por parte del cliente. Si esto ocurre, la empresa contratante del servicio debe ocuparse de reclamar la deuda. La entidad bancaria se limita a gestionar y a cobrar las facturas pendientes, sin hacerse cargo del riesgo de insolvencia.

En ocasiones, los servicios de factoring también se diferencian entre factoring con notificación y factoring sin notificación. En el primero, el banco se ocupa de notificar al deudor que la empresa le ha cedido el derecho de cobro de la factura. En el segundo, el cliente desconoce que sus deudas pasan a ser con la entidad bancaria y no con la empresa.

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Un ejemplo práctico

Una compañía que tiene pendiente de cobro varias facturas por valor de 1.000 euros necesita liquidez de forma urgente para poder continuar con su actividad, por lo que decide firmar un contrato de factoring sin recurso con el banco.

Al cerrar este contrato, la entidad bancaria deposita a la empresa el dinero pendiente de cobro, descontando un porcentaje acordado entre ambas partes en concepto de intereses y de comisiones. A partir de este momento, la deuda de los clientes pasa a ser con el banco y no con la compañía. De este modo, la empresa cuenta ahora con liquidez para atender sus pagos a corto plazo mientras que la entidad bancaria es la responsable del cobro de las facturas pendientes.

Ventajas del ‘factoring’ para una empresa

Las ventajas de cerrar un acuerdo de factoring con la entidad bancaria son:

  • Conseguir liquidez de forma inmediata: el factoring permite a una empresa proseguir con su actividad y contar con dinero para poder realizar las inversiones necesarias para ampliar su negocio.
  • Evitar el riesgo de impago: en caso de que se contrate un factoring sin recurso, la empresa se desvincula de la posibilidad de que su deudor no abone las facturas pendientes de cobro.
  • Ahorro de tiempo y de recursos: la empresa se desentiende de los trámites necesarios para cobrar una factura pendiente, por lo que la contabilidad de la compañía se simplifica y no se tiene que asumir la gestión del cobro de la factura adeudada.

Además, cada compañía debe valorar el coste de recurrir al factoring, ya que al cobrar el banco un porcentaje del dinero adelantado en concepto de intereses y de comisiones, afecta al margen de beneficio de la empresa.

De cualquier modo, antes de suscribir un contrato de factoring, lo más aconsejable es recurrir al asesoramiento profesional de un experto como el de la entidad bancaria, que puede ayudar en todo momento al empresario a tomar la decisión más acertada en función de las necesidades de su negocio.

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