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El envejecimiento como tendencia de inversión en el largo plazo para una cartera

21/04/2021

Existen cada vez más fondos de inversión centrados en el envejecimiento, que apuestan por industrias que ya en la actualidad están ofreciendo resultados muy positivos gracias al consumo creciente por parte del colectivo de la tercera edad

Aunque ya acumulaban una creciente popularidad a lo largo de los últimos años, los fondos de inversión especializados en megatendencias han ganado un peso relevante en las carteras de muchos ahorradores desde el estallido de la crisis sanitaria. El motivo principal es que se trata de vehículos que siguen una estrategia que suele estar bastante descorrelacionada de los ciclos económicos, de manera que su evolución se ve menos afectada por las turbulencias que sacuden periódicamente los mercados.

Las megatendencias son todas aquellas corrientes que son potencialmente transformadoras de la sociedad en su conjunto, de manera que los inversores que participen en ellas, en realidad, están haciéndolo por el cambio que pueden impulsar para el mañana en una serie de industrias y de sectores. La inteligencia artificial, el cambio climático, la salud digital o la robotización son algunas de ellas, y comparten un nexo común: ejercer un rol disruptivo que modificará la economía del planeta a unos años vista.

Las megatendencias aportan una serie de beneficios para cualquier cartera. Ofrecen una mayor diversificación tanto desde el punto de vista geográfico como sectorial. En esta línea, sirven para aumentar la resiliencia de un portfolio de inversiones, gracias a que, al invertir a nivel global, se reduce la exposición a la renta variable. Además, bajo una óptica de largo plazo, permiten optar a rentabilidades potenciales mayores, ya que, de tener éxito la megatendencia en cuestión, las empresas que participen dentro de su cadena de valor es probable que experimenten un importante crecimiento que tenga un impacto positivo en su cotización.

La importancia de los cambios demográficos

A lo largo de las últimas décadas han tenido lugar varios cambios significativos a nivel demográfico. Por ejemplo, la población de los países desarrollados es cada vez más longeva, gracias, por un lado, a la mejora de las condiciones sanitarias e higiénicas que han permitido incrementar la esperanza de vida; y, por otro lado, al descenso de los nacimientos, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de los estados del bienestar de muchas de estas naciones, en especial, en lo referente a sus sistemas públicos de pensiones. Este incremento en el peso del número de personas jubiladas ha abierto importantes oportunidades de negocio para muchas empresas e industrias.

El envejecimiento abre un abanico de desafíos importantes para la salud, la movilidad o la alimentación 

De acuerdo a las estimaciones de las Naciones Unidas, ya hay en el mundo más personas mayores de 65 años que menores de cinco años. Además, el organismo prevé que la diferencia entre ambos grupos de población se ensanchará a lo largo de la próxima década. Esta realidad abre un abanico de desafíos muy importantes para la sociedad en campos como la salud, la movilidad o la alimentación, así como en otros como el consumo, el ocio o el turismo. Y, desde el punto de vista financiero, pueden traer consigo importantes rentabilidades para los inversores a medio y a largo plazo. Por ello, cada vez existen más fondos de inversión que apuestan por esta temática.

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Salud y ‘Silver Economy’

La primera industria que suele citarse al hablar de longevidad es la de la salud. Como es lógico, al cumplir años, la necesidad de acudir al médico por distintas circunstancias son mayores, lo que está espoleando la inversión en nuevos avances de las empresas farmacéuticas y, también, de muchas tecnológicas, que están aprovechando el crecimiento en el uso de los teléfonos móviles y de los servicios en la nube para desarrollar apps que monitorizan la salud. En esta línea, otras compañías están trabajando en innovaciones en otras áreas de la tecnología médica, como, por ejemplo, prótesis artificiales, marcapasos inteligentes o audífonos que se conectan a la Red para actualizarse.

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En paralelo a estas tendencias, está creciendo sobremanera todo lo relacionado con la medicina preventiva, es decir, recomendaciones para llevar una vida más saludable que eviten la aparición de patologías severas, lo que está contribuyendo positivamente en sectores como el deportivo o el nutricional. También es destacable el auge de lo relacionado con la atención y el cuidado presencial de la tercera edad, cuyo peso, por ejemplo, dentro del número de trabajadores activos es cada vez mayor.

Junto a estas tendencias, los más mayores también están incentivando otra serie de segmentos, fruto del nuevo concepto de jubilación activa y participativa que ha tomado fuerza en los últimos años. Todo ello está creando nuevas demandas económicas que, hasta la fecha, resultaban inéditas, y muchas de las cuales se encuentran englobadas dentro de la denominada Silver Economy. Por ejemplo, muchos hoteles incluyen ya servicios exclusivos para la tercera edad, con sesiones de relajación y de cuidado corporal; en cuanto a los viajes, existe un amplio abanico de ofertas exclusivas para este colectivo, personalizadas a sus gustos y necesidades. Y así en multitud de sectores que están viendo el potencial de negocio en campos como la belleza, el ocio, la restauración o el alquiler de vehículos.

La ‘Silver Economy’ está suponiendo una auténtica revolución en sectores como el del ocio, el de la restauración o el turístico

Por qué invertir en esta megatendencia

A diferencia de lo que sucede con otras megatendencias, en especial, con aquellas relacionadas con tecnologías disruptivas y emergentes, la longevidad deja de ser una apuesta incierta de cara al futuro para ser una realidad. La nueva pirámide demográfica del mundo tiende a ensancharse cada vez más en su cúspide, propiciando cambios irreversibles en muchas industrias que están marcando el rumbo de la economía.

Y, todo ello, cuando todavía no se han jubilado la mayoría de los trabajadores del baby boom, es decir, aquellos nacidos en la década de los sesenta del siglo pasado. Cabe destacar que se trata de una generación que se encuentra en una posición económica saneada, lo que, con muchas probabilidades, incrementará aún más el volumen de consumo per cápita de la tercera edad.

Esto significa que muchos de los fondos de inversión centrados en la temática de la longevidad ya están ofreciendo rentabilidades interesantes a sus partícipes, y prometen incrementarlas todavía más en los próximos años. Además, y pensando en el futuro, todo lo que se invierta en este sector, es muy probable que, tarde o temprano, termine por beneficiar al propio inversor, al menos, cuando entre a formar parte del selecto, pero cada vez más nutrido grupo de la Silver Economy.

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