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Competencia y Mercados
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El comercio con China en tiempos de pandemia

30/11/2020

A pesar de la crisis sanitaria, económica y social, el comercio internacional y el consumo interno del gigante asiático han crecido respecto al año pasado

El comercio con China no es tan sencillo como en tiempos pasados. La pandemia del coronavirus y la actual situación de incertidumbre son nuevos escollos que las empresas deben superar para realizar con éxito sus intercambios comerciales con el país asiático.

El profesor de Comercio Internacional y de Comercio Exterior de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y presidente de la empresa China Gestión, Luis Hernández, afirma que, como se venía previendo, resulta más complejo comerciar con China en este escenario. 

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En concreto, Hernández atribuye esta dificultad a "la imposibilidad de viajar al país para labores comerciales" y de asistir a ferias y simposios, además de "la incertidumbre que crea el mercado a nivel local en España". Asimismo, también achaca estos obstáculos a la contracción que sufrió el mercado chino durante la etapa más fuerte de la pandemia, lo que "distorsiona tanto la oferta como la demanda". 

A su juicio, aunque la comunicación telemática funciona sin problemas, "la presencia física sigue siendo, en muchos casos, fundamental". Especialmente para aquellas compañías que ya tienen establecidas sus sucursales en el país asiático. 

No obstante, toda crisis es un acicate para las oportunidades. Hernández señala que “la competencia también se ve afectada" por la incertidumbre y por la contracción del mercado, de manera que, si se aterriza por primera vez en este país, “podría haber más posibilidades".

La primera potencia exportadora

Con datos dispares a falta del cierre anual, las cifras oficiales del país aportadas por la Administración General de Aduanas apuntan a una recuperación del comercio internacional de China en septiembre, con crecimientos de en torno al 10% interanual. 

En concreto, los intercambios de China con el resto del mundo alcanzaron el año pasado los 3,07 billones de yuanes (384.832 millones de euros). Estos datos ponen de relieve que las exportaciones del país en yuanes aumentaron un 8,7%, mientras que las importaciones lo hicieron en un 11,6%.

De hecho, tal y como explica el director de la Oficina de Representación de Shanghái de Banco Sabadell, Guillermo Díaz, China es "la primera potencia exportadora” y muchos estados dependen de Pekín para su abastecimiento. A ello se suma su papel como "principal importador de materias primas del mundo".

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Según Díaz, "más allá de fechas concretas, la realidad es que el gigante asiático va meses por delante en esta pandemia", y algunas de las lecciones que se pueden extraer de su aprendizaje aventajado son la asunción de un nuevo contexto económico y la realidad social que se presenta tras los meses más duros de crisis sanitaria.

Un mercado para los excedentes

Entre las tendencias actuales de exportación, se ha observado que muchas empresas de todo el mundo, ante la reducción de la demanda interna, acuden a China en busca de un mercado que absorba sus posibles excedentes, ya que el país mantiene e incrementa su consumo interno. Según los últimos datos, del pasado mes de agosto, las ventas al por menor superaron las previsiones y subieron un 0,5% respecto a 2019. 

Sin embargo, Hernández señala que, dado que la moneda nacional china, el yuan, está ligada al dólar, "la posible devaluación de este con respecto al euro hace que los productos españoles resulten menos competitivos".

En cuanto a la importación, Hernández considera que "muchos países occidentales temen ser demasiado dependientes" de la producción china, una situación que quedó patente al inicio de la pandemia con la importación de mascarillas y test para combatir el coronavirus. 

Por ello, muchas naciones "están tratando de potenciar las producciones”, sobre todo estratégicas, de manera interna. El especialista en comercio chino subraya que este aumento de la producción interior "supondrá una mayor oferta en los mercados occidentales de productos que hasta ahora se traían de China".

Falta de presencia en China

"Desgraciadamente, el comercio exterior con China sigue siendo deficitario para España", recalca Hernández. A su juicio, la presencia de productos españoles en aquel mercado es poco relevante y es necesario incrementar al máximo su visibilidad. "China es un consumidor importante y España no se puede permitir no alcanzar una buena cuota de mercado en el mismo”.

En este sentido, la directora de Asian Desk Corporate & Investment Banking de Banco Sabadell, Eva Wu, señaló recientemente que existe una "tendencia brutal" de empresas chinas de desembarcar en España y Portugal. "Es un buen momento para desarrollar una relación estrecha con las empresas chinas", aseguró durante el webinar 'Retos y oportunidades para las empresas españolas en la China post-COVID’ organizado por HUB Empresa de Banco Sabadell

 

Un terreno con nombres propios

Al plantear la entrada en el mercado chino, es importante conocer a algunos de los líderes que lo dominan. Es el caso del gigante del comercio electrónico Alibaba, al que pertenecen AliExpress y Taobao. Hernández señala que "tiene una enorme influencia en las compras de particulares, pero no tanta con respecto a las compras de empresa a empresa". 

Si lo que se desea es adentrarse en el mercado de importación de productos chinos a España, Hernández apunta que "todo depende del tipo de mercado y del tipo de producto". Por ejemplo, no es lo mismo la compra puntual de bienes de consumo de pequeño valor que las importaciones periódicas de componentes industriales, donde la influencia de este tipo de marketplaces es “prácticamente inexistente o muy pequeña". 

En este último ámbito será necesario contactar con los fabricantes directamente, lo que no siempre es fácil, por lo que una opción interesante son las empresas asesoras con experiencia en el terreno, que pueden distinguir a los proveedores más competitivos y fiables. Hernández sostiene que en la etapa pos-COVID-19 lo más importante es “asegurarse de que la demanda de los productos que se van a importar va a ser suficiente y estable". 

El decálogo del exportador

A la hora de internacionalizarse, las empresas españolas también "deben prepararse para invertir en darse a conocer en el mercado y tener paciencia", ya que la entrada en China es lenta. Lo más aconsejable, según Hernández, es desembarcar de la mano de expertos. Actualmente hay varias empresas españolas con gran experiencia en este mercado "que pueden ayudar a economizar gastos de entrada y a aminorar el tiempo para hacerlo".

Con el fin de apoyar a las compañías que quieren iniciar sus negocios en otros países existen manuales como el de ‘Exportar para crecer’. En éste se encuentra el ‘Decálogo del exportador’, del que se pueden extraer varias claves aplicables al gigante asiático.  

Por ejemplo, destaca la necesidad de obtener información sobre la reputación y la solvencia del comprador antes de iniciar cualquier proceso, así como asegurarse de que el contrato comercial sea "completo, preciso, válido y ejecutable". 

Asimismo, es importante determinar el medio de pago, conocer los posibles controles o las restricciones a la importación en el país de destino e informarse sobre la existencia de barreras no arancelarias como, por ejemplo, normas específicas relativas a las marcas. Además, las empresas deberán seguir los sistemas para clasificar los productos, elegir correctamente los términos internacionales de comercio (incoterms) y fijar unas condiciones de entrega pactadas con el interlocutor.

Fotografía de CHUTTERSNAP en Unsplash
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