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El bienestar físico y mental, en el punto de mira con la consolidación de la ‘telenormalidad’

Wed May 26 13:04:53 CEST 2021

Las consecuencias de la situación derivada de la COVID-19 han modificado el estilo de vida de la población haciendo necesario un replanteamiento de las prácticas saludables que puedan ayudar a aumentar el bienestar físico y mental

La pandemia ha puesto de relieve la importancia de proteger y cuidar la salud. La población es mucho más consciente de la necesidad de mantener hábitos de vida saludables en un contexto en el que el confinamiento y el teletrabajo han dado lugar a un incremento del sedentarismo, provocando un impacto tanto en la salud física como en la mental. Una alimentación saludable, la actividad física y el cuidado emocional se presentan como las claves para recuperar los hábitos más beneficiosos para el bienestar en la ‘nueva normalidad’ que comienza a emerger con la aceleración de la campaña de vacunación y el fin del estado de alarma.

Durante el confinamiento, casi la mitad de los españoles experimentaron un aumento de peso de entre uno y tres kilogramos, según la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO). “El teletrabajo y también el miedo a salir de casa por el riesgo de contagiarse han hecho crecer notablemente el sedentarismo, lo que se ha traducido en un aumento significativo durante este último año de las consultas por dolores articulares y problemas musculares y de la solicitud de analgésicos (medicación para el dolor)”, afirma la doctora Cira Vera, especialista en Medicina de Familia y Medicina Deportiva de Teladoc Health. El cierre de los gimnasios y de los centros de fitness tampoco han ayudado a muchas personas a mantener sus rutinas de ejercicio. 

Hábitos de vida saludables para la ‘nueva normalidad’

Son muchos los que se han adaptado a la ‘telenormalidad’, tendencia que ha ido más allá del trabajo en remoto con, por ejemplo, el aumento de las consultas médicas a través de videollamada y el desarrollo de clases deportivas online; sin embargo, también se ha producido el efecto inverso, y muchas personas han empeorado su estilo de vida a raíz de la COVID-19. Tal y como afirma la doctora Vera: “Mi impresión no es que hayan mejorado los hábitos saludables, más bien al contrario. El miedo durante la pandemia ha paralizado a más personas de lo que nos gustaría”. Además, advierte de que “tomar las riendas de nuestra salud es clave para mantenernos sanos y evitar las consecuencias negativas derivadas de no cuidarse”.  

Caminar 10.000 pasos diarios para disminuir los problemas relacionados con el colesterol y el corazón, exponerse una media de 20 minutos cada día al sol para compensar los niveles de vitamina D y realizar estiramientos, sobre todo cuando se pase mucho tiempo sentado frente al ordenador o en la misma postura son algunas de las claves que aconseja la experta. 

Otro efecto colateral de la crisis del coronavirus ha sido el aumento de las visitas a urgencias en detrimento de otras consultas de detección precoz o de seguimiento de enfermedades crónicas. “Por eso ha sido tan importante el despegue de la telemedicina, que se ha convertido en una aliada de la gestión sanitaria actual”, señala la doctora Vera. Una encuesta global realizada por la consultora PwC revela que el 91% de las personas que ha empleado este método de contacto con su médico lo prefiere a la cita presencial.

La pandemia también está dejando secuelas en la salud mental. Según el primer estudio sobre el impacto psicológico de la COVID-19 en la salud de los trabajadores, realizado por la consultora Affor, el 68,8% de los empleados españoles sufre con frecuencia dolor de cabeza; y el 86,2% confiesa sentir nerviosismo, irritabilidad o tensión. El aumento generalizado de la ansiedad y del estrés, unido a los meses de teletrabajo, ha provocado que muchas personas sientan miedo a retomar su vida social y salir a la calle, lo que algunos expertos describen como el “síndrome de la cabaña”. Buscar nuevas motivaciones, realizar ejercicio físico, tener una buena gestión del tiempo, evitar la sobreinformación, practicar técnicas de relajación y cuidar la autoestima con pequeños logros son algunas de las rutinas que mejoran la salud física y mental en esta nueva era.

La importancia de la concienciación y de la protección

La pandemia ha puesto el foco en la importancia de proteger la salud. La ansiada ‘nueva normalidad' está llegando de forma muy paulatina y muchos expertos anticipan que la huella de la COVID-19 tardará mucho tiempo en desaparecer. Para otros, el mundo no volverá a ser el mismo estimando que, aunque las medidas de contención desaparezcan, muchos de los cambios motivados por el coronavirus han venido para quedarse. “Recuperarse del colapso que ha generado la crisis sanitaria está siendo un proceso más lento de lo que nos gustaría y muchos pacientes han tomado la decisión de contratar un seguro de salud para tener mayor accesibilidad a la consulta médica, controles y pruebas diagnósticas”, asegura la doctora Vera.  

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El incremento de la preocupación por la salud ha puesto de relieve la importancia de proteger la vida propia, pero también la de los seres queridos y aquí los seguros de vida se han convertido en una opción a tener en cuenta. Tal y como señala José Manuel Veiga, Director de Seguros de Protección de BanSabadell Seguros, un seguro de vida “principalmente aporta la tranquilidad de saber que, pase lo que pase, cualquier familia va a poder mantener su nivel de vida durante unos años, hasta que la situación se estabilice y se pueda organizar en la nueva coyuntura, algo que es especialmente importante cuando la póliza está combinada con un préstamo hipotecario o cuando el aporte económico de uno de los miembros al presupuesto familiar tiene un mayor peso”.

Así, los seguros de vida también han ido evolucionando “para proteger al asegurado en caso de fallecimiento o invalidez permanente absoluta y, además en cuidarlos en otros ámbitos de la vida como son el bienestar y la salud para el asegurado y toda la familia”, explica Veiga. Estos productos se han ido personalizando cada vez más con el paso de los años, aumentando sus servicios. “Algunos ejemplos habituales en la actualidad son los relacionados con los servicios de orientación médica, la vida saludable, la atención psicológica y el bienestar físico y emocional”, concluye. 

 
 
Fotografía de Nathan Cowley en Pexels
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