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Cómo replantear nuestra economía en la 'nueva normalidad'

19/11/2020

Es más necesario que nunca evaluar la economía doméstica y estudiar posibilidades para poder sacarle partido

Las previsiones económicas no son positivas. El daño económico que está provocando la pandemia causada por la COVID-19 ha llevado al Fondo Monetario Internacional (FMI) a proyectar una caída del Producto Interior Bruto (PIB) de más del 4% a nivel mundial y de más del 12% en el caso de España para 2020. Un porcentaje de descenso con el que coincide la Comisión Europea, por lo que España sería el único estado europeo que superaría la barrera del 10%, por detrás están Italia (-9,9%), Croacia (-9,6%), Francia (-9,4%), Portugal (-9,3%) o Grecia (-9%).

Si bien las últimas noticias sobre los avances en las vacunas son prometedoras, lo cierto es que la incertidumbre sigue siendo la única certeza a día de hoy. Por ello, en una situación como la actual, es más necesario que nunca evaluar la economía doméstica y estudiar posibilidades para poder sacarle partido. Como indica Javier Gómez, profesor de la IMF Business School, en el Podcast de Banco Sabadell, Replantear nuestra economía personal en la 'nueva normalidad', "tenemos que reconsiderar dónde estamos y hasta dónde queremos ir. Hasta ahora, mucha gente vivía el día a día, pero, al haberse parado el mundo de golpe, hemos tenido mucho tiempo para reflexionar".

Escucha el Podcast de Banco Sabadell y descubre cómo reorganizar tu economía:

 

A este respecto, el experto alerta de que "los ingresos están en riesgo. Puede producirse una reducción de un día para otro, por lo que es importante prepararse. Para ello, habría que realizar una planificación muy estricta, para lo que es fundamental saber dónde se está en el ahora, es decir, de dónde vienen los ingresos y cuáles son los gastos".

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En el segundo trimestre del año la pandemia hundió un 7,5% los ingresos de las familias españolas, lo que ha situado a España como el segundo país más afectado de los que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), según los datos de la organización en los que no se contabilizan los impuestos o cotizaciones sociales, pero sí se incluyen las prestaciones sociales. Únicamente Suecia experimentó una caída mayor entre abril y junio con un descenso del 8,8%.

Al mismo tiempo, la tasa de ahorro de los hogares españoles se situó en el 22,5% de la renta disponible en el segundo trimestre, 12,3 puntos por encima de la del trimestre anterior y en su nivel máximo de toda la serie histórica, que arranca en 1999, según publicó el Instituto Nacional de Estadística (INE).

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"Debido a la incertidumbre la gente lo primero que hace es 'apretarse el cinturón', dejar de consumir. La imposibilidad de hacer viajes o de acudir a restaurantes ha provocado que se hayan producido unas tasas de crecimiento del ahorro entorno al 20%- 22% en las familias", señala Gómez.

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Hay que poner el dinero a 'trabajar'

Como apunta el profesor de la IMF Business School, hay que convertir el ahorro en un gasto más mes a mes: "Es lo que se conoce como preahorro. Igual que nos pasan el recibo de la hipoteca, por ejemplo, una partida debe destinarse al ahorro, que puede ser entorno al 10%- 20% de tu salario". Esto implicaría para un sueldo tipo de 1.200 euros destinar entre 120 y 240 euros al mes a este fin.

Eso sí, hay que olvidarse del clásico 'guardarlo debajo del colchón'. Entonces, ¿qué hay que hacer con ese ahorro? "Invertirlo de algún modo", sostiene Gómez. Y es que no hay que perder de vista la amenaza de la inflación, es decir, el aumento del precio de forma continuada de los bienes y los servicios. En otras palabras, lo que se puede adquirir hoy con 100 euros no es lo mismo que lo que se podrá comprar dentro de una década con la misma cantidad, ya que el dinero va perdiendo valor y, por tanto, la persona ve mermado su poder adquisitivo.Calcula cuál es el coste de tener tus ahorros parados aquí.

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Hay diversas opciones para elegir a la hora de invertir que se adaptan al perfil de cada usuario, dependiendo del riesgo que quiera asumir y de la rentabilidad que desea obtener. En este punto, hay que desmitificar la creencia de que solo los ricos pueden invertir. No es necesario contar con grandes patrimonios para acceder a activos como la bolsa, ya que con cantidades modestas y gracias a productos como los fondos de inversión, es posible.

"Hablando de renta variable, puedes invertir comprando únicamente una acción de una compañía que puede ir desde un precio de 2 euros a 1.000 euros. Lo que sí es importante antes de empezar a invertir, es que la persona gestione su colchón de seguridad. Lo que recomiendo es tener un ahorro de entre seis y doce meses de tus gastos fijos", recalca Gómez, quien explica que los gastos se pueden tipificar de tres maneras: "Los fijos y difícilmente gestionables, como es el alquiler o la hipoteca; los variables con los que se puede 'jugar', por ejemplo, reducir el recibo de la luz cambiando de operador; y los gastos discrecionales, como pueden ser los de hacer regalos, acudir a restaurantes o realizar viajes".

Por tanto, se trata de contar con una reserva de dinero destinada a cubrir gastos necesarios. La cantidad dependerá de cada persona y se debería dar respuesta a la pregunta: ¿cuántos meses podría subsistir gracias a este colchón de emergencia si me quedase sin ingresos?

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Además de contar con una provisión, a la hora de invertir es importante hacerlo de manera sistemática. En este sentido, las aportaciones periódicas son una buena solución, ya que permiten invertir regularmente una determinada pequeña cantidad de dinero, por ejemplo, cada mes o cada trimestre.

Controlar las emociones

Si la persona ha decidido dar el paso de dejar de ser ahorrador para ser inversor, el principal consejo de Gómez es, "teniendo en cuenta la volatilidad que hay en el mercado, no vender si ya estamos invertidos, sobre todo, llevados por el miedo. No hay que hacer experimentos. Hay que continuar con el plan que se había definido y pensando en el largo plazo".

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Tal y como recoge la guía 'Psicología económica para inversores' de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la mayoría de las decisiones se toman siguiendo procesos intuitivos y automáticos en vez de procesos analíticos y controlados. Este modo de pensar rápido y subjetivo está sometido a la influencia de los sesgos que llevan a las personas a adoptar decisiones que son previsiblemente equivocadas.

Las caídas que se han visto este año a raíz de la pandemia en activos como la bolsa han creado en muchos inversores lo que se podría denominar 'bursátilfobia', es decir, miedo a no saber qué hacer ante esta situación. Los expertos coinciden en señalar que atemorizarse es normal, el problema viene cuando las decisiones de inversión se basan en estas emociones.

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