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Cómo encontrar inversores para una ‘startup’

21/04/2021

La pandemia ha acelerado algunos cambios importantes en la captación de fondos y de inversores por parte de las ‘startups’, favoreciendo especialmente a ciertos sectores que se han beneficiado de la nueva economía a distancia y digital

Aunque el número de startups  en España lleva creciendo con fuerza a lo largo de los últimos años, de acuerdo al barómetro de emprendimiento del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, su vida media se sitúa en el entorno de los dos años, por debajo del promedio europeo (que roza los 2,5 años) y bastante por detrás de algunas de las potencias del continente, como Francia o Alemania. De hecho, según el Mapa de Emprendimiento publicado por Spain Startup- South Summit, uno de sus problemas crónicos es el acceso a una financiación sólida y estable, tanto en la etapa fundacional de una compañía como en la fase de scaleup, es decir, cuando ya ha consolidado su modelo de negocio y precisa de inversores con una mayor capacidad económica para extender su crecimiento y, probablemente, iniciar su internacionalización.

Diferentes vías, distintas expectativas

A la hora de buscar vías de financiación, hay que tener en cuenta las perspectivas de rentabilidad de cualquier inversor y el riesgo que está dispuesto a asumir. “Es importante que las expectativas y los intereses de ambas partes (startup e inversor) en lo referente a la visión sobre la empresa, así como la estrategia a seguir, los medios y tiempos necesarios para alcanzarla - sin perjuicio de los cambios y los ajustes que siempre tendrán lugar- estén alineados”, señala Diego Recondo, socio y codirector general de All Iron Ventures. 

Por ello, es vital planificar bien el proceso de búsqueda. Tal y como señala José Manuel Carol, director operativo de BStartup de Banco Sabadell, “cualquier emprendedor debe comprender que buscar inversores es un proceso que hay que planificar con antelación, preparando previamente la información que nos van a pedir, y teniendo en cuenta que lo más probable es llevarse muchos noes en un proceso que consume mucho tiempo“.

“Buscar inversores es un proceso que hay que planificar, teniendo en cuenta que consumirá mucho del tiempo del equipo emprendedor”, José Manuel Carol, de BStartup de Banco Sabadell

En este proceso de búsqueda “los emprendedores deben hacer lo posible para llegar a un inversor que les interesa a través de la referencia o la recomendación de una conexión que tengan en común”, explica Recondo, ya que “contactar en frío con un inversor no suele funcionar particularmente bien”. 

Así, la primera línea a la que acudir son los posibles inversores más cercanos, el propio equipo, los familiares y los contactos personales que ya conocen el potencial del proyecto y al equipo profesional que se encuentra detrás. Es el grupo que, más coloquialmente, se conoce como Family, fools and friends, aunque es habitual que los recursos que aporten sean limitados, por lo que, más tarde o más temprano, se tiene que recurrir a la financiación externa profesional. 

Entre los principales inversores privados destacan los venture capital (que apuestan por empresas de base tecnológica y un alto potencial de revalorización), es decir, sociedades de capital riesgo, que, habitualmente, adquieren participaciones de la entidad para intentar, de un modo u otro, ejercer un cierto grado de influencia sobre las decisiones más relevantes, aportando experiencia y valor. Además, también existen los business angels, que están especializados en apostar por proyectos que resulten innovadores y, con frecuencia, además de capital, suelen aportar conocimiento, experiencia y contactos, pudiendo llegar a convertirse en un activo valioso más de la compañía.

Estrategias para alcanzar el éxito

Es clave, antes de iniciar la búsqueda de inversores, identificar los perfiles que más pueden convenir a la startup. Hay socios industriales, que suelen tener afinidad sectorial con la compañía, y que aportan tanto liquidez como conocimiento, mientras que otros partners tienen un perfil más financiero, cuyo objetivo principal es la obtención de rentabilidad. Por ello, es importante definir los compañeros de viaje que se quieren y analizarlos hasta concretar si es oportuno o no ir más allá con ellos. “Se trata de una relación que debe basarse en la confianza, ya que en el caso de las startups lo habitual es que dure muchos años. Aparte del capital, siempre hay una cierta expectativa de que el inversor aporte en mayor o menor medida otro tipo de valor (leads comerciales, ayuda en la contratación de determinados perfiles, etc.) a la startup. Además, es importante que haya buena sintonía entre emprendedor e inversor y que este sea capaz de empatizar”, señala Recondo.

“Aparte del capital, siempre hay una cierta expectativa de que el inversor aporte en mayor o menor medida otro tipo de valor a la ‘startup’”, Recondo

Captar adecuadamente la atención de estos posibles inversores implica para los emprendedores ser capaces de definir de manera correcta el modelo de negocio de la startup, articular un plan de crecimiento consistente, explicar la estrategia de financiación, transmitir confianza acerca del equipo humano y de los objetivos operativos. Según afirma Carol, “algunos errores a evitar durante el proceso de búsqueda de inversores es no mostrar suficiente pasión por parte del equipo emprendedor, no investigar a los inversores, no contar con asesores que faciliten el proceso o centrar demasiado el discurso en el producto y no en el negocio”.

Los cambios que ha traído consigo la pandemia

La crisis actual está tratando de manera muy diferente a las startups según la industria en la que están especializadas: mientras las de delivery (comida a domicilio), las de formación a distancia o las especializadas en ciberseguridad están experimentando una evolución positiva, otras como las focalizadas en la realización de eventos presenciales o las del segmento turístico están sufriendo un fuerte impacto. A pesar de todo, de acuerdo al informe anual del fondo europeo Atomico, las startups españolas recibieron más de 520 millones de euros en rondas de financiación en 2020, aproximadamente un 50% menos que lo que lograron el año anterior, pero manteniendo, en general, una cifras más robustas que otros países europeos.

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Los datos en los últimos meses son esperanzadores. Tanto que marzo de 2021 ha sido el mes de mayor volumen de inversión en startups españolas de 622 millones de euros. “Entre las principales características del nuevo ecosistema destaca la cada vez mayor presencia de fondos internacionales que entran en fases iniciales o que muchos fondos han cerrado, o están cerca de hacerlo, nuevos vehículos de inversión, con lo que la inversión en startups para los próximos dos o tres años parece estar respaldada”, apunta Carol. 

Además, existen bastantes esperanzas puestas en los alrededor de 140.000 millones de euros que van a llegar a España en los próximos seis años procedentes del Fondo de Recuperación Europeo, también conocido como Next Generation EU, para acelerar la recuperación bajo los pilares de la transición ecológica, la transformación digital, la cohesión social y territorial y la igualdad. “Creo que podrán beneficiarse especialmente las startups de sectores como la movilidad eléctrica, la economía circular, el smart building, la gestión del agua, la ciberseguridad, el EdTech, el big data, la inteligencia artificial y el e-health”, señala Carol.

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La pandemia de la COVID-19 también ha dado lugar a la cancelación de eventos presenciales, y “la posibilidad de conocer gente se ha vuelto mucho más difícil, por lo que ahora es más importante, si cabe, tener la capacidad de desarrollar ese networking personal que permita acceder a los inversores”, apunta Recondo. En este contexto, la inversión en remoto se ha convertido en la norma. “Mientras que antes de la crisis derivada de la pandemia un porcentaje muy alto de los inversores de venture capital querían conocer a los equipos en persona, hoy las inversiones a distancia son mucho más frecuentes”, añade el socio de All Iron Ventures. Para Carol, “una de las partes positivas de la crisis para las startups ha sido precisamente la mejora de los procesos de inversión fomentando su realización en remoto, evitando desplazamientos”. 

Fotografía de Gustavo Fring en Pexels
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