movi-image-diversificar-renta-fija-1
Envíanos sugerencias
Inversiones Personales
4 min de tu tiempo

Cómo diversificar en renta fija

24/11/2020

Reducir el riesgo, optar a una mayor rentabilidad en el largo plazo o disponer de una cartera con una mejor correlación son algunos de los beneficios de apostar por la diversificación en renta fija, a pesar de la actual coyuntura en los tipos de interés.

Parece el ‘patito feo’ de la inversión, habida cuenta del contexto general de tipos de interés cercanos a cero (cuando no, directamente, en negativo), lo que está provocando que, incluso, los inversores más conservadores se estén atreviendo a apostar por la bolsa en busca de una rentabilidad esquiva. Sin embargo, incluso en un mercado como el actual, con una elevada volatilidad e incertidumbre, debido, sobre todo, a la recesión económica global como consecuencia de la pandemia por el coronavirus, la renta fija ofrece un abanico de alternativas a los inversores de cara a complementar sus carteras.

Una aproximación a la renta fija

Los valores de renta fija permiten a gobiernos y empresas captar dinero, a cambio del compromiso de devolver en un plazo dicho capital más unos intereses, que se materializan en pagos denominados cupones, hasta su vencimiento final. Una vez emitidos, estos activos se pueden negociar en los mercados, como si de acciones se tratara, subiendo o bajando el valor del bono. En caso de incumplimiento en los pagos se produce un default, que puede tener un impacto importante en la inversión. Si es la empresa la que emite un bono se denomina bono corporativo, deuda corporativa o crédito, mientras que si lo hacen los Estados o los Tesoros Públicos (deuda pública) son conocidos como bonos soberanos.

Puede interesarte: Qué futuro tiene el crédito corporativo europeo

Aunque muchos crean que la renta fija se encuentra exenta de riesgo, en realidad, soporta de dos clases: el riesgo de crédito, que implica que el emisor no puede hacer frente a sus compromisos de recompra o al abono de los intereses periódicos; y el riesgo de tipos de interés, en el que aquellos inversores que no desean esperar al vencimiento de sus títulos y los negocian en el mercado con anterioridad se exponen a la fluctuación de los tipos de interés (si suben los tipos, el precio de un título de renta fija caerá porque las nuevas emisiones a un tipo superior hacen menos atractivas las anteriores).

A pesar de que algunos inversores creen que la renta fija no tiene riesgo, en realidad, soporta dos: el de impago y el de la fluctuación de los tipos de interés

Junto a estos riesgos, existe otro factor que impacta de modo relevante en la renta fija y es el tiempo. Es decir, que cuanto mayor sea la fecha de vencimiento de un activo de estas características, habrá una mayor incertidumbre en relación a si se podrán cumplir con todos los plazos de pago, por lo que, en principio, ofrece una mayor rentabilidad.

Esta serie de elementos hacen que la inversión en renta fija no resulte tan sencilla como pudiera parecer en un principio, por lo que muchos ahorradores terminan decantándose por apostar por fondos de inversión que la incorporan en su cartera y que están gestionados por profesionales.

La importancia de la diversificación

En una coyuntura como la actual, en la que los mercados han sufrido importantes correcciones desde el inicio de la crisis sanitaria, los profesionales de la industria financiera recomiendan estrategias de diversificación en las carteras de inversión. De este modo, se reparten equitativamente los ahorros entre distintos tipos de activos, provocando que, si alguno cae más de la cuenta, se vea contrapesado por el comportamiento de otros que se han mantenido estables o han subido de precio. Tal y como afirma Benjamin Graham en su obra El inversor inteligente (1949), la clave para ganar dinero en el largo plazo estriba en disponer de un portfolio de inversiones que contenga, al menos, 30 valores diferentes.

Se puede diversificar bien a través de la elección de diferentes clases de activos (de renta variable o de renta fija), la inversión en mercados diferentes (por ejemplo, en EE. UU., Europa o Asia) o apostar por la diversificación temporal (un buen caso arquetípico es realizar aportaciones periódicas en una cartera con distintos valores con independencia de cómo se encuentre el mercado en cada momento). En cualquier caso, lo importante es construir un portfolio de inversiones que sean complementarias entre sí y que aporten políticas de inversión y estilos de gestión diferentes. Eso significa revisar cada cierto tiempo la estrategia que se está siguiendo y adaptarse a las circunstancias cambiantes de los mercados. 

La diversificación está íntimamente ligada a una correcta distribución de activos, que, en lenguaje técnico, se conoce como asset allocation. Si está bien hecha, es muy probable que se opte a una rentabilidad mayor, reduciendo el impacto de la volatilidad. Uno de los mecanismos para medir la diversificación es analizar la correlación entre los distintos activos de una cartera. La teoría dice que cuando dos activos están correlacionados de forma positiva, su comportamiento será similar ante los mismos estímulos, por lo que si uno sube el otro también lo hará, y viceversa. Un coeficiente de correlación adecuado para una cartera bien diversificada debería estar en el entorno del 0,5 según el coeficiente de correlación de Pearson, que es un mecanismo para medir la correspondencia o relación lineal entre dos variables cuantitativas aleatorias.

Puede interesarte: Diversificar las inversiones, el 'secreto' para obtener rentabilidad con el riesgo controlado


Rendimiento vs. seguridad: fondos de renta fija

A pesar de la búsqueda de rentabilidad, cualquier cartera diversificada debe apostar por incluir una parte en renta fija, que sirva para reducir el riesgo sin renunciar al rendimiento, aunque sea, en principio, más bajo que en el caso de otros productos. De cualquier forma, dentro de la propia renta fija, también se puede optar por retornos mayores, por ejemplo, teniendo parte del capital invertido en emisiones de países desarrollados (más seguros pero con rentabilidades menores) junto a otras pertenecientes a Estados emergentes. De este modo, aun recibiendo pagos fijos y generando ingresos predecibles, lo que redunda en una mayor estabilidad para el inversor, es posible lograr un beneficio algo más elevado.

En el mercado, existe una amalgama de fondos de renta fija que, precisamente, tratan de ofrecer a sus partícipes rentabilidad gracias a que invierten en distintos títulos de deuda con características diferentes. 

Además de estos activos, también se puede apostar por otros, como los bonos de organismos supranacionales, las repos (compra de un valor con el compromiso de deshacerla en una fecha posterior y con un precio ya acordado de antemano), los pagarés de empresa (compromisos de pago contraídos por una entidad a favor de un tenedor) o las Letras del Tesoro (que son valores emitidos por el Tesoro Público a corto plazo que dan derecho a un único pago en el momento de su amortización).

Fotografía de Clu Soh en Unsplash
-Categorías y etiquetas-
up