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Cómo ahorrar utilizando la tarjeta de crédito

18/02/2021

Un uso racional y eficiente de la tarjeta de crédito es un importante estímulo para fomentar el ahorro y ayuda a establecer un mejor control de la economía familiar.

En España, de acuerdo a los datos del Banco de España, existen en circulación algo menos de 60 millones de tarjetas de crédito. Un número muy elevado que podría ser bastante mayor si todos aquellos millennials que no las utilizan decidieran hacerlo, pero parecen preferir, por regla general, usar plataformas digitales de pago a través de sus smartphones

Entre sus principales ventajas está la de poder gestionar los gastos mientras se dispone de dinero a modo de crédito. Además, permiten personalizar los pagos en diferentes plazos, aunque eso suele significar que, también, hay que abonar unos intereses determinados por hacerlo. Disponer de una facilita que, por ejemplo, no se tenga que solicitar con tanta frecuencia un préstamo a una entidad financiera y que, además, se disponga de una línea de crédito.

Convertir la tarjeta de crédito en una herramienta para planificar el ahorro

Gracias a la tarjeta de crédito es posible controlar con gran facilidad los gastos de cada mes, dado que, si siempre se usa la misma, a través del extracto bancario se podrá consultar con rapidez su cuantía total. En la actualidad, basta con utilizar la app de la entidad financiera con la que se opere, que permitirá agrupar dichos gastos por segmentos, pudiendo establecer, por ejemplo, comparativas por meses, de manera que se sepa en qué periodos del año hay que ejercer un mayor control sobre las finanzas personales. De hecho, es bastante frecuente que haya alguna partida, como las comidas fuera del hogar o la gasolina del coche, sobre la que se pueda analizar si se puede llevar a cabo un uso más racional y, con ello, ahorrar.

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Otra recomendación es utilizar en beneficio propio el funcionamiento de la tarjeta de crédito para llevar a cabo las compras de mayor cuantía, como un vehículo, un electrodoméstico o un artículo de tecnología de alta gama. A pesar de que no se disponga de liquidez suficiente para realizar la adquisición en el momento en que alguno de estos artículos cuente con un precio más económico o esté en promoción, es posible acometerla, teniendo en cuenta que no se cargará en la tarjeta hasta unos días más tarde, con lo que se puede prever si, ya para entonces, la situación de la cuenta bancaria estará más saneada. En este sentido, es clave subrayar que siempre que la entidad financiera cargue la liquidación mensual de un pago en el día establecido, no cobrará ningún interés, pero si se decide aplazar, tendrá un sobrecoste para el cliente.

También es muy importante estar al tanto de las ofertas y de las ventajas que ofrecen muchos bancos por el uso de la tarjeta de crédito. Por ejemplo, existen entidades que permiten, con cada compra, destinar la cantidad equivalente al redondeo, fomentando así el ahorro de manera sencilla. Incluso, muchas tarjetas ofrecen, en colaboración con las principales marcas de emisión, como Visa o Mastercard, seguros adicionales para los titulares, como pólizas de vida, de accidentes o de viaje, que suelen tener precios muy competitivos y que pueden suponer un importante ahorro frente a los seguros que ya posee el cliente. 

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Cabe destacar otros dos beneficios para el ahorro fuera de lo que son las compras en sí mismas. En las estancias en el extranjero, es recomendable usar siempre la tarjeta, ya que las comisiones que se aplican por sacar dinero de un cajero automático suelen ser más elevadas de lo normal. También, es habitual que algunos bancos ofrezcan a sus clientes la posibilidad de obtener tarjetas de crédito que permiten acceder al efectivo sin pagar intereses.

En cuanto a la seguridad, las entidades financieras ofrecen a los usuarios un abanico cada vez más amplio de medidas de protección para evitar un uso fraudulento por parte de terceros. De hecho, si el consumidor detecta alguna anomalía, en la actualidad, simplemente basta con ponerse en contacto con el banco para que ellos se ocupen del problema o, directamente, muchos, como Banco Sabadell, permiten limitar su uso apagando (temporalmente) o bloqueando (permanentemente) la tarjeta desde la aplicación. De este modo, las compras online son seguras y fiables, de manera que el cliente puede utilizar su tarjeta con la máxima tranquilidad.

Principales riesgos

Sin embargo, esta operativa implica una serie de riesgos para el usuario. Desde el punto de vista psicológico, está demostrado que a las personas les cuesta más gastar dinero en metálico que a través de la utilización de una tarjeta, debido a la visualización física de los billetes y las monedas. La comodidad de la tarjeta de crédito provoca que no se sea tan consciente del coste de lo que se está adquiriendo, y es que no hay peor enemigo de las finanzas personales y del ahorro que las compras compulsivas y emocionales

Otra importante amenaza es la de convertir la economía del usuario en una vida a crédito, como consecuencia de las continuas deudas en las que se entra por el uso excesivo de la tarjeta. La planificación y el autocontrol son las dos recomendaciones clave para evitarlo.  

Fotografía de Blake Wisz en Unsplash
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