‘Cash pooling’: qué es y para qué sirve
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Internacionalización y Competencia
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‘Cash pooling’: qué es y para qué sirve

25/11/2022

El ‘cash pooling’ permite gestionar mejor la liquidez de un grupo empresarial reduciendo costes de financiación, algo clave en la internacionalización.

El cash pooling (cuya traducción al castellano viene a ser algo así como ‘gestión centralizada de la tesorería’) es un método de financiación que utilizan las empresas que pertenecen a un mismo grupo para alcanzar el equilibrio financiero. Así, si una de las entidades tiene un saldo negativo, es posible compensarlo con el saldo positivo con el que cuente otra. El cash pooling tiene una especial relevancia en el crecimiento internacional de los negocios, ya que permite diversificar los riesgos propios de operar en nuevos mercados.

¿Cómo funciona el ‘cash pooling’?

El cash pooling se realiza pasando todas las cuentas de las empresas de un grupo a una cuenta centralizada. Este proceso, que técnicamente se conoce como barrido, puede hacerse:

  • Apunte a apunte, traspasando las cuentas asociadas de las empresas a la cuenta de la entidad matriz, de modo que se puedan compensar los apuntes tal cual se producen.
  • Con carácter diario, en el que al final de cada jornada se anota el apunte correspondiente de cada entidad y se traspasa el saldo fijado a la cuenta matriz.
  • Mensualmente, lo que significa que en la misma fecha de cada mes, las empresas realizan el traspaso de saldo correspondiente a la cuenta matriz.

En el caso de Banco Sabadell, su servicio de cash pooling ofrece a los gestores de las empresas la posibilidad de ejercer una integración y una gestión remota de sus cuentas. Por ejemplo, si una entidad mantiene filiales o cuentas en el exterior, se le facilita a sus responsables financieros una mayor integración entre sus cuentas en España y las del exterior. Además, si la compañía es parte de un grupo multinacional, es posible la integración de sus cuentas con las del grupo y su gestión remota.

Para lograr un servicio óptimo, Banco Sabadell utiliza los estándares específicos del sistema SWIFT, que es un sistema reconocido internacionalmente y que permite identificar a bancos e instituciones financieras de todo el mundo cuando se realiza una transferencia internacional.

Clases de ‘cash pooling’

Existen tres tipos principales de cash pooling:

  • Physical cash pooling. En el que todas las cuentas de las compañías de un mismo grupo empresarial responden financieramente ante las deudas con terceros.
  • Cash pooling de una única cuenta. Donde se crean cuentas entre la empresa matriz y el resto de organizaciones para desarrollar operaciones financieras con carácter frecuente, siendo la matriz la única que está facultada para realizar operaciones con las entidades financieras.
  • Notional cash pooling. No se pueden realizar transferencias de liquidez que permitan préstamos entre las empresas. De este modo, las cuentas de las empresas más modestas no pueden terminar afectando a los resultados de la sociedad matriz.

Ventajas y desventajas del ‘cash pooling’

Además de permitir ahorrarse los intereses derivados de cualquier financiación ajena, el servicio de cash pooling como el que comercializa Banco Sabadell, ofrece una serie de potenciales beneficios para las empresas, como:

  • Optimizar la tesorería de un grupo empresarial, tanto en el mercado local como en todo lo relacionado con la operativa en el exterior. De este modo, se consigue potenciar un uso más eficiente de los recursos internos del grupo.
  • Disponer de un punto de entrada único y multibancario a las cuentas en cualquier lugar del mundo.
  • Facilitar una mayor integración de las cuentas tanto de la empresa matriz como de las de sus filiales en el exterior. Gracias al cash pooling, es posible favorecer un control óptimo de la liquidez de todas las empresas que conforman un grupo.
  • Poder integrar la gestión de las cuentas de cualquier entidad con las del grupo, de forma remota.
  • Reducir la dependencia de capital externo.
  • Permitir establecer condiciones de pago más flexibles y con una menor tasa de interés.

Sin embargo, también puede entrañar algunos riesgos, siendo el principal de ellos que se puede reducir la independencia económica y de toma de decisiones por parte de los gestores de cada empresa. Además, según la situación financiera de cada grupo, en el caso de que algunas de las compañías cuenten con un saldo negativo, puede crecer de manera significativa la amenaza de una insolvencia económica. Finalmente, es preciso indicar que requiere de una mayor inversión de tiempo por parte de los departamentos contables de cada entidad para coordinarse con el resto de las empresas del grupo y poder establecer los trasvases de dinero que sean necesarios.

En cualquier caso, es clave contar con el asesoramiento profesional de un gestor del banco, ya que resolverá cualquier duda y aconsejará qué es lo más adecuado según la situación.

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