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Barreras y oportunidades: las mujeres en el sector tecnológico

19/05/2021

Solo el 13% de los estudiantes en el ámbito STEM en España son mujeres. Su presencia se anticipa como un factor clave para reducir la brecha digital en el sector que está llamado a crecer en el mundo pos-COVID-19

Desde que Marie Curie abriera el camino en 1903, solo 17 mujeres han ganado el Premio Nobel de Física, Química o Medicina, frente a 572 hombres. Más de un siglo después, la brecha de género sigue estando latente en el mundo de la investigación y de la tecnología. Las mujeres representan el 35% de los trabajadores STEM (del inglés Science, Technology, Engineering y Mathematics, que se traduciría como Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) según el informe ‘Descifrar las claves: la educación de las mujeres y las niñas en materia de STEM’, realizado por la UNESCO. Un techo de cristal que cobra más relevancia al tener en cuenta que buena parte de los nuevos puestos de trabajo del futuro serán en el ámbito tecnológico. En España, solo el 13% de los estudiantes de carreras STEM son mujeres, según un estudio de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), a pesar de que más del 55% de todas las personas matriculadas son mujeres.

Además, con el 3% del total, la tasa de matriculación de ellas a nivel global es especialmente baja en el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), mientras que es más alta en el ámbito de la salud y del bienestar, con el 15%. La investigación revela que la brecha de género se agudiza durante los primeros años de la educación secundaria, cuando llega el momento de elegir las asignaturas optativas y cuando comienza el proceso de especialización.  

Algunas causas identificadas sobre esta falta de representación de mujeres en el mundo tecnológico son la escasez de referentes femeninos, la sensación de inseguridad frente a los hombres, los estereotipos de género o la percepción de que existe una mayor dificultad en estos trabajos a la hora de conciliar o de atender las obligaciones familiares. Las investigaciones revelan que la brecha de género se inicia a edades muy tempranas, aunque no se hace patente hasta la entrada en la universidad.

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Es el sector con más perspectivas de crecimiento en el mundo pos-COVID-19 

La transformación digital es junto a la transición ecológica el epicentro de la recuperación pos-COVID-19 en Europa. España destinará a estos dos ámbitos cerca del 70% de los 69.500 millones de euros que espera recibir durante los próximos dos años en el marco del Fondo de Recuperación Europeo, también conocido como Next Generation EU. Con este paquete sin precedentes, el país busca paliar las consecuencias socioeconómicas que ha dejado la crisis sanitaria, pero también aprovechar este impulso para forjar un futuro más sostenible, igualitario y digital. Uno de los objetivos europeos es que para 2030, el 80% de sus ciudadanos cuenten con competencias digitales básicas, un umbral llamado a cerrar la brecha digital en los ciudadanos y en las empresas en la próxima década.

Desde el teletrabajo, hasta la producción de vacunas pasando por la robotización de las farmacias, la pandemia actual ha puesto de manifiesto la necesidad de apostar por la innovación y la tecnología. El futuro se anticipa progresivamente digital, lo que corre el riesgo de generar una brecha para las empresas de encontrar personal con estas capacidades. El Foro Económico Mundial estima que el 40% de los empresarios reconoce tener dificultades para fichar a personal con los skills que demandan y el 60% afirma que esto les frena a la hora de consumar el salto tecnológico. Para hacer frente a esta brecha digital, empresas y empleados están llamados a formarse sobre conocimientos tecnológicos. El 65% de las mujeres del sector menores de 35 años están condicionadas a aprender sobre este ámbito como vehículo para ascensos en su carrera laboral. Por ello, este momentum representa una doble oportunidad para impulsar el rol de las mujeres en la digitalización que está llamado a marcar el presente y el futuro. 

De hecho, las profesiones relacionadas con las STEM son las que más perspectivas laborales tienen en la próxima década. Según el estudio ‘The Future of Work in Europe’, elaborado por McKinsey & Company y Global Institute el número de puestos de trabajos demandados en 2030 en el sector podría crecer más de un 25%. 

Infrarrepresentación en el liderazgo

La presencia en los puestos de control y de toma de decisiones no es en el sector STEM ajena a la realidad del tejido productivo en términos de igualdad. Pero sí es más notable. Alrededor del 50% de las mujeres que trabajan en este campo considera que existen obstáculos para la diversidad de género, una tasa que multiplica por dos el escenario en otros sectores. Las mujeres solo representan el 9% de los CEO de las empresas tecnológicas, según el último informe de ‘Women’s Forum for the Economy and Society’. En España, apenas el 17% de las startups están lideradas por ellas. 

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Por todo ello, los expertos abogan por impulsar mayores campañas de difusión, motivación y concienciación, por reforzar la orientación escolar o por impartir formación especial a los profesores de este ámbito. La transformación digital y tecnológica está llamada a ser una triple oportunidad para que el sector reduzca su desigualdad de género, para romper las barreras laborales y sociales y para que la fuerza de trabajo femenina sea un acicate para reducir la brecha digital del mundo pos-COVID-19.

Fotografía de bady abbas en Unsplash
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