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Jubilación
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Así funciona el nuevo complemento para reducir la brecha de género de las pensiones

08/03/2021

Las mujeres siguen cobrando 400 euros menos de media de pensión que los hombres a pesar del aumento de su participación en el mercado laboral en los últimos años

Una vez más la histórica brecha de género del sistema de pensiones se mantiene con el inicio del nuevo año. En enero de 2021 las mujeres cobraron, de media, 400 euros menos que los hombres, a pesar del aumento de su participación en el mercado laboral en las últimas décadas y de que la mayor longevidad femenina implica un mayor riesgo de pobreza.

En concreto, en enero, la pensión media de un pensionista varón se situó en 1.248,99 euros, 424,34 euros por encima de los 824,65 euros que percibió una mujer pensionista en ese mismo mes. Esto supone que las mujeres hoy en día siguen cobrando un 34% menos que los hombres en el momento del retiro.

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El origen de la brecha de género en las pensiones está en el mercado laboral. La participación femenina es, de hecho, la primera causa de las diferencias de ingresos entre sexos. Antiguamente, la mayoría de las mujeres se dedicaban casi por completo a las tareas del hogar, lo que hacía que no percibieran rentas y, por lo tanto, no tuvieran derecho a pensión de jubilación.

Sin embargo, esta situación ha ido cambiando en las últimas décadas con su incorporación al mercado de trabajo, que no solo ha favorecido a la mujer, sino que también ha supuesto una serie de beneficios macroeconómicos, como el aumento del producto interior bruto (PIB) per cápita al reducir las disparidades entre sexos en el mundo laboral.

Hacia la convergencia en el mercado laboral

El 46,2% de los ocupados son mujeres. Según la última Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el cuarto trimestre de 2020 había 19,3 millones de personas ocupadas en España. Del total, el 53,8% eran hombres y el 46,2% eran mujeres. La diferencia entre ambos porcentajes no llega a 8 puntos, frente a más de 40 puntos que llegó a suponer este gap a finales de los años setenta. La convergencia se explica por los cambios de mentalidad en cuanto a la faceta laboral de la mujer, ligados a su creciente nivel de formación, que además de elevar la empleabilidad, también aumentan el coste de oportunidad de permanecer inactivo.

Superado este primer escollo, las diferencias siguen ahí cuando se analiza la situación de las mujeres que están en el mercado laboral. Por ejemplo, otra gran causa de la brecha de las pensiones es la feminización del empleo a tiempo parcial. Un alto porcentaje de mujeres optan por este tipo de empleo para poder compatibilizar el trabajo con su vida personal. Esto supone que trabajan menos horas y cobran salarios más bajos, lo que influye directamente en la pensión futura. En concreto, casi 2,8 millones de personas tenían un contrato a tiempo parcial en los últimos meses de 2020, el 14,5% del total de los ocupados. De esos 2,8 millones, el 71,4% eran mujeres.

Otra gran causa de la brecha de género de las pensiones es la feminización del empleo a tiempo parcial

Además, en España, la vida activa esperada es muy superior para el hombre (37,2 años), que para la mujer (32,5 años), lo que implica que el colectivo femenino dedicará en total menos años a trabajar o a buscar activamente empleo. En cualquier caso, es importante recordar que todos estos indicadores han mejorado en los últimos años.

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Hay un último factor que influye en la brecha de las pensiones, la brecha salarial por razón de género, es decir, la diferencia que existe entre el salario medio de los hombres y el de las mujeres. Según la última Encuesta de Estructura Salarial del INE, publicada en septiembre de 2020, el salario medio anual fue de 24.009,12 euros por trabajador en el año 2018, el último ejercicio para el que hay datos disponibles. El de las mujeres alcanzó los 21.011,89 euros, mientras que el de los hombres fue de 26.738,19 euros, lo que supone una diferencia del 11,3%.

Esta situación se puede haber agravado por la pandemia, ya que las mujeres están más representadas en los sectores más afectados por las restricciones, como el de la hostelería o el de los cuidados, por lo que tienen una mayor probabilidad que los hombres de haber perdido su empleo.

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Todas estas circunstancias son las que hacen que hoy en día, a pesar de los avances conseguidos, la brecha de género de las pensiones siga siendo una realidad. Además, algunas de las reformas hechas en los últimos años para contener el gasto del sistema de pensiones han contribuido al mantenimiento de esta brecha, puesto que han tendido a aumentar los periodos que se utilizan para calcular las prestaciones, entre otras medidas. Y puede que lo sigan haciendo en el futuro.

El Gobierno ha aprobado un nuevo complemento de pensiones por hijo con el que espera reducir la brecha en más de 25 puntos

El Gobierno es consciente de esta situación, tal y como reconoce en el último documento sobre pensiones enviado a Bruselas, en el que asegura que la brecha de género en las pensiones es uno de los principales problemas estructurales de la acción protectora de la Seguridad Social. De ahí, que recientemente haya aprobado un nuevo complemento de pensiones por hijo para reducir la diferencia.

Este nuevo complemento tendrá una cuantía fija de cerca de 400 euros anuales por hijo, desde el primero -hasta ahora solo se podía acceder a partir del segundo hijo-. Según los cálculos del Gobierno, en 2021 podrán acceder a este complemento unas 30.000 mujeres. También podrán disfrutarlo los hombres que acrediten que su paternidad supuso un perjuicio a su carrera profesional. Esta es una de las grandes diferencias respecto al complemento anterior, diseñado única y exclusivamente para mujeres.

Reducir la brecha

La meta que se marca el Ejecutivo es reducir en más de 25 puntos porcentuales la brecha de género en los próximos años, pasando del porcentaje actual de más del 30% a un porcentaje inferior al 5%. Además, el Gobierno ha extendido este beneficio a las jubilaciones anticipadas de carácter voluntario. De esta forma, se reconocerá en las siguientes modalidades de pensión: jubilación, incapacidad permanente y viudedad, excepto en la jubilación parcial.

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Según el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el Departamento encargado de su diseño, el nuevo complemento beneficiará especialmente a las pensiones más bajas. Así, si en el modelo anterior, diseñado por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, una mujer con dos hijos podía recibir un 5% más de pensión, a partir de ahora, la pensión subirá un 6% para las mujeres que reciben una pensión media y un 8%, en el caso de las que reciben una pensión mínima.

Así cambia el complemento

Hasta ahora, el complemento era un plus calculado a partir de la pensión de cada beneficiaria (un 5% si se tenía dos hijos, un 10% con tres y un 15% a partir de cuatro). Con la nueva modalidad se establece una cantidad fija de 378 euros anuales por hijo hasta un máximo de cuatro.

Es decir, independientemente de la pensión de jubilación que se perciba, el complemento queda establecido entre 378 y 1.512 euros al año. En concreto, supondrá 27 euros más al mes si sólo se tiene un hijo; 54 euros si se tienen dos; 81 euros si son tres; y 108 euros si se tienen cuatro o más hijos. Estas cantidades, vigentes para 2021, se incrementarán cada año en el mismo porcentaje en que suban las pensiones contributivas. La medida supondrá un coste fiscal de algo más de 700 millones de euros para el año 2021 e irá aumentando en años posteriores. 

Fotografía de Aris Sfakianakis en Unsplash
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