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Competencia y Mercados
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América Latina busca retomar la senda del crecimiento como polo de atracción para las empresas

Los países de la región con mayores interes empresariales españoles afrontan la crisis de la COVID-19 con la misma perspectiva que el resto de zonas: la recesión ha llegado y habrá que ver cuánto dura

Latinoamérica es la región, junto a Europa, con mayor interés de las empresas españolas. La crisis que azota a todo el mundo por la pandemia de la COVID-19 no deja a nadie a salvo. Por suerte, esta vez los países americanos del cono Sur están mejor preparados. Pero las empresas que, de un modo u otro, tienen relación con América Latina, deben tener muy presente que los últimos años de bonanza en la región han llegado a su fin. 

Tanto es así que, aunque en general, las economías latinoamericanas se encuentran mejor preparadas que hace una década cuando estalló la anterior crisis global, para el economista jefe para la región del Banco Mundial, Martín Rama, “los países tendrán que llevar a cabo políticas dirigidas y coherentes para mitigar el gran desafío de proteger vidas”. 

Este organismo ha adelantado para 2020 una contracción económica en la región del 4,6%, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima una caída del 5,2%. Previsiones en línea con lo que vaticina el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que oscila en una horquilla para este ejercicio de entre el -1,8% y el -5,5%, o con el Banco de España, que augura que el PIB de América Latina caerá entre el 6,5 y el 11,5% este año, tal y como ha afirmado recientemente su máximo responsable, Pablo Hernández de Cos.

Expertos como el profesor de Harvard Ricardo Hausmann explican que la mayor amenaza para la región en este contexto de crisis es la “excesiva dependencia” para la exportación de materias primas y la recepción de remesas, a lo que se une el peso del sector turístico. 

Quizá por ello, otros especialistas son más directos al afirmar, como es el caso de Eric Parrado, economista jefe del BID, que Latinoamérica “va a sufrir un shock de proporciones históricas”, debido a que las consecuencias de la crisis se van a cebar con algunos de sus principales aliados económicos, como China, EE.UU. o Europa.

Adiós a una década de bonanza

Cualquier empresario tiene que asumir que la última década parece haber sido la de la gran expansión global de las empresas latinoamericanas, cuya inversión exterior, según datos de la Cepal (la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, dependiente de las Naciones Unidas), experimentó un crecimiento del 60% desde 2010, con alrededor de 655.000 millones de dólares emitidos. Una situación que es muy complicado que pueda volver a repetirse, al menos a medio plazo.

En todo caso, estos datos no fueron fruto de la casualidad, ya que entre 2003 y 2012 el crecimiento de los países de la región subió en conjunto en torno un 4%, según el FMI, gracias principalmente a tres factores:

  • La estabilidad política, que permitió el impulsode medidas legislativas que estimularon el desarrollo de las clases medias, la apertura económica mundial y el crecimiento interno.
  • La coyuntura internacional de alza en los precios de las materias primas, en especial de alimentos, petróleo y metales, lo que favoreció un incremento muy significativo de las exportaciones de la región.
  • La mejora de las condiciones de acceso a la financiación gracias a tipos de interés más moderados, que se complementó con el incremento de las inversiones extranjeras, el turismo y la llegada de remesas de los emigrantes.

En total, en los últimos 25 años, Latinoamérica cuadruplicó sus ingresos per cápita, desde 2.300 dólares en 1990 a 8.200 de 2015, multiplicando por 14 su comercio exterior, de 130 billones de dólares en la década de los noventa a 1,8 trillones de dólares.

Alianzas comerciales

En este contexto de crecimiento y estabilidad, hace unos meses se abrió otra puerta más de esperanza para el sector empresarial, ya que, después de dos décadas infructuosas, se anunció el acuerdo comercial entre Mercosur (que agrupa a las economías de Argentina, Brasil, Paraguay, Venezuela y Bolivia) y la Unión Europea, abarcando una población conjunta de casi 800 millones de personas. Baste para subrayar la relevancia de esta alianza las palabras del por entonces presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que aseguró que sólo en derechos de aduana las empresas del Viejo Continente ahorrarían más de 4.000 millones de dólares anuales.

Este acuerdo, junto con el progresivo acercamiento con la Alianza del Pacífico (formada por Chile, Colombia, México y Perú), el Pacto Andino (suscrito por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) o las relaciones cercanas a China (el primer socio comercial de Brasil y Chile, y el segundo de Argentina y Perú) aumentaban todavía más la presencia económica global de la región, algo que parece haber echado por tierra la actual coyuntura de crisis propiciada por la pandemia causada por la COVID 19, que está debilitando el comercio internacional, lo que toca de lleno a unos países que basan gran parte de su desarrollo en el crecimiento de sus exportaciones.

El desplome de la IED

Recientemente se presentaba el informe ‘Global LATAM 2019’, elaborado por ICEX y la Secretaría General Iberoamericana, cuyo dato más destacado era que la inversión extranjera directa (IED) de América Latina en el exterior en 2018 fue de 38.225 mil millones de dólares, una cifra equivalente al PIB de Bolivia. Entre las inversiones realizadas por la región en la Unión Europea, España fue el país con mayores entradas y Portugal, el tercero. México y Brasil fueron los principales inversores en cada caso, respectivamente.

A pesar de lo positiva de esta cifra, expertos como María Peña, consejera delegada del ICEX, advierteque se ha puesto fin “a la época dorada de la IED, que ha repuntado un 60% en la última década y un 330% respecto a principios de siglo”. En esta línea, Adrián Blanco, de Invest in Spain, subraya que “la IED está estrechamente relacionada con el ciclo económico”, a través de diferentes vías, como la capacidad de las empresas de generar ingresos por su actividad, lograr acceder a financiación para acometer nuevas inversiones o las expectativas empresariales. Algo que, en su opinión, se está viendo muy afectado tanto por la crisis actual como por la ralentización económica que algunos países, como Brasil y México, llevan experimentando en los dos últimos años.

El auge de los unicornios latinoamericanos

En contraposición a esta caída de la economía regional, América Latina está viviendo en los últimos años una auténtica explosión de las llamadas empresas unicornio (aquellas que valen más de 1.000 millones de dólares). Desde que en 2006 Google se aliara con una modesta empresa argentina, Globant, para el desarrollo conjunto de software, en el presente lustro han florecido en esta categoría compañías como las brasileñas B2W, Pagseguro o Nubank, la colombiana Rappi, la mexicana Clip o las también argentinas Mercado Libre o Auth0

Son tan elevadas las expectativas de los inversores internacionales sobre algunas ciudades de la región, que, junto a la entrada cada vez mayor de capital riesgo (por ejemplo, a través de vehículos como el Fondo de Innovación en América Latina de Softbank), se están desarrollando polos de I+D muy prometedores, como la ciudad de São Paulo. Tanto es así que un reciente informe de Global Startup Ecosystem sitúa ya a la capital paulista como uno de los treinta ecosistemas emprendedores más importantes del mundo.

Fotografía de Sasha Stories en Unsplash
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