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7 claves para saber comprar en Navidad

Luces, villancicos y tiendas abarrotadas son estímulos que pueden transformar una tarde de compras en un agujero negro de gasto. Saber comprar en Navidad se convierte en un arte en el que iniciarse con sencillos trucos

Desde el amigo invisible, los Reyes Magos, el tió y Papá Noel, Navidad es un concepto que no se entiende sin sus correspondientes compras (teniendo en cuenta además que coincide con la paga extra que incita a consumir) que, en mayor o menor intensidad, son en sí otro símbolo más de esta época del año.

Tras descubrir el libro de Michelle McGagh, The No Spend Year en el que su autora ‘sobrevive’ un año sin realizar ninguna compra (excepto las imprescindibles para cubrir necesidades de alimentación, higiene, hipoteca y facturas), cabe preguntarse si lo complicado es no gastar durante un largo período o si en realidad lo es no hacerlo en el mes en el que el consumismo luce en cada esquina: el Black Friday dio el pistoletazo de salida a un maratón comercial que se alargará hasta las rebajas.

Saber comprar durante esta época del año sin caer en el gasto desmedido, el despilfarro o el capricho se ha convertido en sí en un arte sobre el que cada vez más expertos teorizan. Sin embargo, comprar en Navidad sin cometer excesos no es solo posible sino que está al alcance de todos. Especialmente de los amigos de las listas. La planificación se alza como la clave para evitar que no estiremos más el brazo que la manga.

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Cómo controlar las compras en Navidad

Antes de nada, conviene reflexionar sobre el objetivo de estas compras en general y relativizar su importancia respecto a otras necesidades. Lo sabe el psicólogo Xavi Savin, que comparte siete consejos para que las compras de Navidad no se conviertan en un pozo sin fondo y en el origen de agujeros financieros que, aunque aparentemente son inofensivos, más adelante pueden perjudicar la economía doméstica.

1. Planifica

En primer lugar, hay que organizarse y tener claros los objetivos. “El reto es hacer las compras lo más racionales posibles. Eso no implica dejar de lado la emoción”, explica Savin. Al contrario. “Se trata de tener en cuenta la emoción de quien recibe el regalo pero sin dejarnos llevar por la que el lugar nos genera a nosotros gracias al marketing que aplican los centros comerciales”, advierte.

2. Haz un presupuesto

El denominado amigo invisible es, seguramente, el regalo más racional de cuantos se hacen estos días. No por su esencia, ya que se trata de un regalo ‘aleatorio’ en el que la relación personal con el amigo invisible puede ser o no ser directa. Lo es porque, por una parte, por lo general siempre hay un presupuesto máximo destinado a esa compra y, por otra, surge también para reducir el número de regalos en un grupo numeroso. “Hacer un presupuesto evita actuar de manera impulsiva y arrepentirte tras las compras”, apunta el psicólogo.

3. Reposa las ideas

El tiempo lo pone todo en su lugar. También enseña a diferenciar lo que es necesario de lo que es solo es un impulso. “Si te has encontrado con una oportunidad que no habías programado, no te hagas con ella enseguida, continua paseando y valora de nuevo lo acertado del gasto”, comenta Savin. “La sensación de oportunidad puede nublar nuestro juicio durante un rato. Si me resisto a este primer impulso seré mucho más capaz de decidir con buen juicio”, apunta.

4. Mejor acompañado

Especialmente de alguien, como indica Savin, que “nos quiera y sea sincero”. Es decir, acompañarnos de una especie de Pepito Grillo que pueda actuar como la voz de nuestra conciencia si esta se ve cegada por algún capricho innecesario. “Esta persona que nos acompaña puede ayudarnos a la hora de decidirnos sobre determinados objetos”, valora. En definitiva, se trata de asegurar una segunda opinión como método de criba.

5. No compres en ‘hora punta’

Pasillos abarrotados, colas en el probador, estanterías que van vaciándose en un abrir y cerrar de ojos… Un escenario común en un centro comercial en hora punta. ¿Qué sucede ante estos estímulos? “Si la tienda se encuentra abarrotada nos sentiremos más nerviosos y decidiremos peor, ya sea por el deseo de abandonar el comercio lo antes posible o por la sensación de que debemos apresurarnos para no perder las en todo caso: ‘oportunidades’”, añade Xavier Savin.

“Si te has encontrado con una oportunidad que no habías programado, no te hagas con ella enseguida, continua paseando y valora de nuevo lo acertado del gasto”

6. Huir de las modas

Los regalos de la temporada son siempre una tentación. Compras que adquieren relevancia en un momento determinado del año pero que, a la larga, dejan de ser útiles o prácticas. “Las modas encarecen el producto y suelen ser objetos que pierden valor con mayor rapidez”, apunta el psicólogo.

7. ¿Para quién es el regalo?

Es importante no perder el foco de la naturaleza del regalo, que no es otra que la de ser disfrutado por una tercera persona, que podemos conocer más o menos. El regalo debe responder a los gustos e intereses de la persona en cuestión, por encima de los propios. “Piensa a quién hace realmente ilusión esa compra, pues muchas veces el regalo responde a las necesidades del comprador en lugar de las del interesado”, concluye Savin.

 

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